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Ecuador | Colombia
Genética y Ciencia
Mascotas y enfermedades humanas


Miércoles, 26 de junio de 2024, a las 17:49
César Paz-y-Miño, Facultad de Ciencias de las Salud “Eugenio Espejo” de la Universidad UTE, Quito.

Sin afán de oponerme a las mascotas, ya que las mascotas pueden traer numerosos beneficios, desde compañía y diversión hasta mejoras en la salud física y mental en algunas personas, quiero llamar la atención sobre ciertas cuestiones médicas que están involucradas en la tenencia de mascotas, tanto las más comunes como las exóticas.
 
A las consultas médicas asisten con más frecuencia personas con enfermedades o síntomas inusuales. Lo común ante una infección o enfermedad producida por la relación con las mascotas son: fiebre, malestar general (cansancio, debilidad, dolores musculares), problemas gastrointestinales y respiratorios, erupciones cutáneas, síntomas neurológicos (cefaleas, confusión, convulsiones), linfadenopatías y síntomas de alergias (congestión de mucosas, lagrimeo, tos).
 
Los animales domésticos albergan patógenos que pueden transmitirse a los seres humanos. Incluso algunas mascotas sanas pueden ser portadoras asintomáticas de estos microorganismos y transmitirlos inadvertidamente. Conocer estos riesgos potenciales y tomar las precauciones adecuadas es fundamental para disfrutar de una convivencia segura y saludable.
 
Uno de los principales patógenos que pueden propagarse a través de las mascotas son las bacterias. La Salmonella, comúnmente asociada con reptiles y aves de corral, puede causar infecciones gastrointestinales graves en los seres humanos. La Campylobacter, bacteria presente en los intestinos de perros y gatos, pueden provocar diarrea y otros síntomas en las personas.
 
Parásitos como el toxoplasma gondii, que portan los gatos, puede ocasionar la toxoplasmosis, una infección que puede ser particularmente peligrosa para mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados. La giardia, parásito intestinal, de perros y gatos, puede causar diarrea y malestares gastrointestinales en los seres humanos.
 
Por otra parte, las mascotas pueden ser portadoras de virus que pueden transmitirse a los humanos, como el virus de la rabia. Aunque los casos de rabia transmitida por mascotas deberían ser poco comunes, debido a los programas de vacunación y control, sigue siendo fundamental mantener al día las vacunas de las mascotas y evitar el contacto con animales potencialmente infectados. En Ecuador, se ha reportado casos de rabia humana, lo que alerta sobre la responsabilidad social y de salud pública del manejo de mascotas.
 
Además de las bacterias, parásitos y virus mencionados anteriormente, existen otros microorganismos que pueden ser transmitidos por los animales domésticos. Lombrices intestinales, como el Toxocara canis y el Toxocara cati, son parásitos comunes en perros y gatos respectivamente, y pueden causar una enfermedad llamada toxocariasis en los humanos. Esta infección puede producir síntomas como dolor abdominal, fiebre y problemas oculares.
 
Otro patógeno importante es el hongo Microsporum, que puede causar la infección conocida como tiña o pie de atleta. Este hongo se encuentra comúnmente en el pelaje de perros y gatos y puede transmitirse a los seres humanos a través del contacto directo o indirecto con el animal.
 
Además, las mascotas pueden albergar pulgas y garrapatas, las cuales pueden transmitir enfermedades como la peste bubónica, la enfermedad de Lyme y el tifus murino.
 
Los animales menos tradicionales también pueden albergar y transmitir patógenos peligrosos a los seres humanos. Los reptiles como serpientes, lagartos y tortugas pueden ser portadores de Salmonella. Esta bacteria puede causar serias infecciones gastrointestinales en los humanos y es particularmente preocupante cuando se trata de niños pequeños que tienen más probabilidades de entrar en contacto con estos animales.
 
Los primates, como los monos y simios mantenidos como mascotas, pueden transmitir enfermedades virales como el herpes tipo B, que puede ser mortal para los seres humanos. Incluso pequeños roedores como hámsters, cobayas y ratones pueden propagar enfermedades como la leptospirosis y la fiebre hemorrágica.
 
Aves exóticas como loros, guacamayos y aves de presa, presentan riesgos de transmisión de patógenos. Pueden albergar bacterias como Chlamydia psittaci, que causa la psitacosis, una enfermedad grave.
 
La Babesia, protozoario que infecta los glóbulos rojos y se transmite principalmente a través de las picaduras de garrapatas. Aunque es más comúnmente asociado con el ganado, algunas especies de Babesia también pueden afectar a los perros y, en raros casos, a los seres humanos. En los humanos, la babesiosis se conoce como una enfermedad emergente que ha ido incrementándose en los últimos años. Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, fatiga y dolores musculares. En pacientes con sistema inmunitario debilitado, la infección puede ser potencialmente mortal.
 
Es curioso que en la actualidad se conocen algunos genes con varios polimorfismos, que predisponen a las enfermedades por mascotas o que pueden influir en la susceptibilidad y gravedad de la infección: genes del sistema inmunitario como el genes MHC de clase I y II, HLA-DR, TLR2 y TLR4, genes de citocinas como TNF-α e IFN-γ, IL-6 e IL-10 que se han asociado con formas más graves y genes relacionados con la respuesta autoinmune, como PTPN22 y CCR5, asociados con formas persistentes de la enfermedad o la persistencia de alergias.
 
Es importante recalcar que la tenencia de estas mascotas menos convencionales generalmente requiere de permisos y regulaciones más estrictas, precisamente por los mayores riesgos sanitarios que conllevan. Quienes decidan adquirir este tipo de animales deben estar plenamente informados y preparados para manejarlos de manera responsable y segura.
 
Para mitigar estos riesgos es crucial adoptar medidas de higiene y cuidado apropiadas. Lavar las manos después de manipular a las mascotas, mantener un ambiente limpio y desinfectado, evitar que los animales accedan a áreas de preparación de alimentos, evitar el contacto directo con fluidos corporales de los animales.
 
Es importante destacar que la mayoría de estas enfermedades se pueden prevenir mediante medidas sencillas, como vacunar a las mascotas, mantener una higiene adecuada y consultar a un médico o veterinario ante cualquier síntoma sospechoso.

Listado de microorganismos potencialmente patógenos para las personas

Bacterias: Salmonella spp. Campylobacter spp. Escherichia coli. Staphylococcus aureus, incluyendo cepas resistentes. Leptospira spp. Bartonella spp. Pasteurella spp. Brucella spp. Yersinia pestis. Mycobacterium tuberculosis.

Rickettsias y otros patógenos: Ehrlichia spp. Anaplasma spp. Rickettsia spp. (fiebre manchada de las Montañas Rocosas).

Virus: Rabia. Influenza aviar. Poxvirus (viruela del mono). Coronavirus (como el SARS-CoV-2). Hantavirus.

Parásitos: Giardia spp. Cryptosporidium spp. Toxoplasma gondii. Ácaros (sarna). Larva migrans cutánea. Babesia. Toxocariasis.

Hongos: Trichophyton spp. (hongos causantes de la tiña). Microsporum. Cryptococcus neoformans.  Histoplasma capsulatum. Sporothrix schenckii.

Priones: Encefalopatía espongiforme Creutzfeldt-Jakob. Scrapie en ovejas y cabras.

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