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Genética y Ciencia
Desafíos futuros de las Enfermedades Raras


Viernes, 01 de marzo de 2024, a las 10:43
César Paz-y-Miño. Investigador en Genética Médica. Facultad de Ciencias de la Salud “Eugenio Espejo”, Universidad UTE. Presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Genética Humana.

Desde el punto de vista de la medicina evolutiva, las enfermedades genéticas raras son el resultado de un juego genético continuo de prueba error que la naturaleza realiza en los humanos, por lo que es importante estudiar estas enfermedades y descubrir sus bases biomédicas. El 80 por ciento de enfermedades raras son genéticas. Existen unas 7 mil enfermedades raras y afectan a aproximadamente 300 millones de personas en todo el mundo.
 
El término "enfermedad rara" describe un grupo de dolencias cuya prevalencia es tan baja que, lamentablemente, se consideran un “mercado” inviable para la terapia en ausencia de incentivos y apoyos adecuados y demasiado raras para ser investigadas a fondo y gestionadas adecuadamente por los profesionales.
 
Las enfermedades raras se definen por su prevalencia más que por unificar características patológicas. Son consideradas así cuando afectan a menos de 200.000 personas, lo que corresponde a una prevalencia de 6.6 por ciento por cada 10.000 sujetos. En Ecuador se calcula que podría haber unos 300 mil a un millón 300 mil afectos. Se estima que el “gasto” (en realidad es inversión) en enfermedades raras asciende a 260 hasta 450 millones de dólares en todo el mundo. Cifra muy pequeña si se considera los cuantiosos gastos de la salud de cada paciente y las enormes ganancias de las farmacéuticas.
 
Una mutación rara y su fenotipo es la entrada al entendimiento de los mecanismos que gobiernan procesos biológicos complejos que de otro modo serían herméticos. Esta visión motiva a estudiar las conexiones entre mutación y fenotipo.
 
La sofisticación actual y en crecimiento de las herramientas de análisis de expresión de todo el genoma, el estudio de exomas para enfermedades desconocidas, la secuenciación masiva de genes en enfermedades conocidas, la proteómica genealógica y del interactoma que evalúa las colaboraciones proteicas que determinan la enfermedad, profundizan la comprensión de cómo un grupo proteico defectuoso participa en la patogénesis de enfermedades raras y comunes.
 
Debido a que las enfermedades raras se definen por su baja prevalencia, abarcan un amplio espectro de patologías y mecanismos de patogénesis y, aunque la mayoría son por mutaciones de genes,  también existen las enfermedades raras no genéticas, como los trastornos autoinmunes y cánceres raros, así como enfermedades causadas por agentes infecciosos o tóxicos, y algunas extrañas como la rabia, que es muy rara o el síndrome de Lemierre, una tromboflebitis séptica de cabeza y cuello provocada por Fusobacterium necrophorum, un comensal oral anaeróbico. El envenenamiento por arsénico y mercurio también puede causar enfermedades raras, como el mesotelioma que es una neoplasia causada por la exposición al asbesto.
 
El estudio de enfermedades raras puede ser llevado adelante en organismos modelo con genomas idénticos o isogénicos. El conocimiento adquirido en estudios de humanos ha servido para la comprensión de los mecanismos de las enfermedades raras descubiertas y causadas por mutaciones en genes humanos, lo que ha estimulado investigaciones sobre enfermedades humanas que van desde la diabetes hasta el cáncer. Estos estudios abarcan desde los mecanismos que gobiernan la secreción de insulina por las células beta pancreáticas hasta la progresión del ciclo celular y descontrol genómico de las células cancerosas.
 
Se requieren estudios en modelos animales ya que no se puede experimentar en humanos, además que sus afecciones no son genéticamente homogéneas y las mutaciones humanas pueden ser extremadamente raras, lo que impide estudiar una gran casuística; además, algunos fenotipos humanos asociados a mutaciones no están anotados o descritos sistemáticamente ni son medibles o comparables.
 
Si una mutación causa un fenotipo fuerte y altamente penetrante, es justamente esta baja prevalencia de una mutación genética rara la que estimula las investigaciones. La frecuencia de un defecto genético no prevé la importancia del proceso biológico que resultó mal, ni predice la potencia en la  manifestación clínica. La búsqueda de mutaciones humanas con fenotipos raros es un camino poderoso para desentrañar principios biológicos universales.
 
El análisis de la edad de aparición de las enfermedades raras revela que el 55 por ciento de todas las enfermedades se originan en la infancia, un 83 por ciento afectan a niños, y cerca del 70 por ciento de estas enfermedades producen anomalías del sistema nervioso. El compromiso del sistema nervioso es aún más pronunciado en las enfermedades infantiles pues el 89.6 por ciento de éstas comprometen el sistema nervioso o el comportamiento, independientemente de si estas enfermedades son de herencias dominantes o recesivas, con sus trágicas consecuencias.
 
Las necesidades médicas insatisfechas y la difícil situación de los pacientes afectados y sus familias son argumentos poderosos para seguir estudiando esta amplia gama de enfermedades raras, así como mejorando la atención a estos pacientes, incrementando pruebas diagnósticas eficaces, abaratando costos de atención y medicamentos, y complementando con campañas de prevención, diagnóstico prenatal, evaluaciones neonatales, asesoramiento genético reproductivo, apoyo psicológico.
 
Finalmente, el número de pacientes con enfermedades raras aumentará dramáticamente en la nueva era de la enfermedad verdaderamente rara: la enfermedad de un solo individuo. Premisa que coincide con el concepto de medicina personalizada. Si la medicina personalizada cumple sus promesas, el futuro de la medicina está destinado al estudio y tratamiento de la más rara de todas las enfermedades, la del propio solo individuo. Por lo que la información del genoma estará ligada a los rasgos normales o patológicos del individuo y sus posibles terapias.

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