Edición Médica

Jueves, 20 de febrero de 2020
13:51
Mi opinión
El Sistema de Salud en el Ecuador ¡Un análisis crítico!


Martes, 19 de noviembre de 2019, a las 15:47
*Juan J. Suárez M. Medicina Interna-Hepatología. Profesor principal de Medicina-USFQ
 
¿Existe un Sistema de Salud en el Ecuador? ¿Cómo es? ¿Es único e integrado? ¿Es el adecuado? ¿Seguimos algún modelo exitoso adaptado a nuestra realidad o han sido una cadena de improvisaciones?
 
A nadie se les escapa, que el bienestar social de un país depende del acceso a la mejor educación posible, a un trabajo y vivienda dignas, de la protección a los grupos vulnerables y minoritarios (niños, adolescentes, embarazadas, adultos mayores, grupos y personas privadas de la libertad), de seguridad y de una cobertura universal y eficiente en salud.
 
Tradicionalmente hemos pretendido o intentado copiar partes de muchos Sistemas de Salud, en especial el Norteamericano, muy ajeno y  diferente a nuestra realidad, quizás por la admiración al desarrollo médico incuestionable de EEUU y a la formación de muchos médicos en ese entorno y que llegaron a ser autoridades de salud. Es altamente probable que existan otros modelos a copiar, contextualizar y adaptar que sean mucho mejores.
 
Hagamos pues un  análisis y veamos cómo es nuestra realidad:
 
En el país nos llenamos la boca hablando de un Sistema único e integrado de salud. ¿Es así? Si bien el Ministerio de Salud ha intentado ser un ente que norma, controla y eje central de la implementación de las políticas de salud, en la práctica lo ejecuta mal e incompleto, porque tiene que lidiar con otras entidades autónomas o semi-autónomas que interactúan en salud: salud militar, policial, municipal, SOLCA y la Medicina Privada, por citar algunas, quizás las más importantes. Éstas no siguen muchas directrices, no están en algunas casos obligadas a atender a la población general, en ocasiones se han convertido en un privilegio de pocos, y a las que se les mezquina la transferencia oportuna de recursos operativos y la restitución de gastos, manteniendo siempre una mora o retraso en los pagos previamente concertados. ¡Así no hay sistema que funcione!

Nuestro Sistema de Salud en su primer nivel o básico, parte de la Atención Primaria, siguiendo la recomendación de la OMS, con atención a las poblaciones rurales, sub-urbanas, urbano-marginales e incluso en ciudades, mediante la “Medicatura Rural”, de cobertura incluso no generalizada, con médicos generales recién egresados de las Facultades o Escuelas de Medicina, los más inexpertos, pobremente remunerados, con escaso apoyo, sin formación continuada, con pésima posibilidad de soporte diagnóstico, sin contacto real con el siguiente nivel (hospitales cantonales o provinciales), por una referencia y contra-referencia inexistente. Estos Médicos están dedicados algo a la prevención y promoción en salud (apoyando Programas de inmunizaciones y de rescate nutricional), pero atosigados en llenar formas y formularios interminables que nadie lee ni analiza. Suelen tener el apoyo de Auxiliares de la Salud, eventualmente de Enfermeras (en centros más grandes y complejos), “Odontólogos Rurales” y Promotores de la Salud. ¡Hacen lo que pueden con lo poco que tienen!

En el segundo nivel, los hospitales Cantonales, Parroquiales o Provinciales, que están todavía mal o insuficientemente equipados en relación a su nivel de complejidad, supongo que con algunas excepciones; con mínimo o escaso personal, también desmotivado por la mala remuneración y nula formación continuada actualizada. Suelen ser muy poco resolutivos, no dan apoyo al nivel más básico y no se constituyen en la cadena o escalera hacia el sistema hospitalario más complejo. Con el apoyo idealmente de Médicos Familiares todavía deficitarios en número (“Médicos de Barrio” o cabecera) y que no cuentan con un equipo de salud básico constituido idealmente por:  Médicos Internistas,  Cirujanos Generales con apoyo de Anestesiólogos, Traumatólogos, Gineco-Obstetras, Pediatras, un Laboratorio Clínico confiable y suficiente, e Imagenólogos muy bien formados y resolutivos en diagnóstico de la Radiología convencional y Ecosonografía básica (tiroides, mama, abdomen y pelvis), a más del apoyo del Odontólogos, Enfermeras y Trabajadoras Sociales. Algunos más grandes y complejos han incrementado servicios parciales de especialidad, Emergencias y  Cuidados Intermedios-Intensivos ¡Por tanto un nivel insuficiente para el aporte al sistema de salud!

Finalmente,  tenemos los hospitales terciarios de especialidades y sub-especialidades, de mayor o alta complejidad, generalmente ubicados en las tres grandes ciudades y polos principales de desarrollo del país: Quito, Guayaquil y Cuenca, todavía con escases de camas para la demanda, últimamente mejor equipados, con Servicios de Urgencias mal convertidos en Consulta Externa extrema y artificial,  con insuficiente personal en forma crónica, también desmotivado (mala remuneración y nada de capacitación o incentivo de una Carrera Sanitaria). Suelen estar abarrotados tanto en su Consulta Externa, como en su hospitalización, con ingresos no siempre justificados, con la paradoja de poca disponibilidad y ocupación prolongada y no justificada de camas hospitalarias, tiempos prolongados de realización de procedimientos diagnósticos y terapéuticos tanto clínicos como quirúrgicos. Se ven obligados a resolver casi todas las patologías claramente ambulatorias y de complejidad menor no resueltas en niveles inferiores a más de las de su verdadera competencia. ¡Otro nivel desbordado e ineficiente en sus competencias!

A lo anterior, y a todos los niveles, debemos sumar la pésima gestión burocrática-administrativa, la incomprensible carencia crónica y repetitiva de insumos y de  pruebas de laboratorio, el daño repetitivo de equipos médicos con reparaciones prolongados inaceptables (no hay mantenimiento) y la provisión de medicamentos en forma incompleta, inoportuna, desactualizada y sin control de calidad. ¡Para muestra, la aprobación tormentosa del Cuadro Básico de Medicamentos!

Con esta organización, todos los procesos involucrados en salud no son los adecuados, se demoran y terminan costando mucho más, en tiempo y dinero (¡la ineficiencia cuesta!). Todo este sistema ha estado y está bajo la responsabilidad de autoridades no siempre competentes a todo nivel. ¡Casi siempre nombramientos políticos!
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