Edición Médica

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Ecuador | Colombia
Mi opinión
Alguien tiene que poner orden en la compra y uso racional de las pruebas diagnósticas


Miércoles, 03 de junio de 2020, a las 18:43
* Juan J. Suárez M. Medicina Interna-Hepatología. Profesor principal de Medicina-USFQ
 
Nuevas reflexiones sobre el SARS-COV-2 / Covid-19
 
No soy Microbiólogo, Infectólogo, Inmunólogo o Virólogo, pero como Internista y Hepatólogo creo poder opinar y orientar sobre el uso de las pruebas diagnósticas para el SARS-COV-2 / Covid-19, que se están utilizando mal, sin criterio, sin control y con desperdicio seguro de recursos públicos.
 
Ciertamente estamos ante un nuevo agente viral y todavía desconocemos algunos aspectos de su evolución, respuesta inmunológica, tratamiento y en espera de la tan ansiada vacuna, a pesar de que la información y conocimientos han sido intensos y vertiginosos.

Existen dos tipos de pruebas para ayudar a la detección y diagnóstico de esta infección viral:

1.- La prueba de PCR, muy específica, detectada por biología molecular, que requiere equipamiento y capacitación para su uso (disponible en laboratorios públicos y privados en dependencia del abastecimiento de los insumos). Es más costosa (hasta 120.00 dólares cada prueba), por eso mismo menos disponible, lo que exige un uso selectivo. Su resultado demora más tiempo (el mismo día cuando se realiza con celeridad y eficiencia o hasta 72 horas). Sirve para confirmar la presencia del ARN del virus (no existen falsos positivos ni falsos negativos; obviamente un resultado negativo no descarta la posibilidad de contagio futuro, que de resultado positivo en otro control ulterior). La muestra para su realización se toma por raspado-isopado naso-faríngeo.
 
Su uso se justifica plenamente en pacientes infectados con síntomas típicos o sospechosos, muchas veces incompletos y no tan específicos (oligo-sintomáticos), en contactos confirmados de un caso índice luego de la prueba rápida, pero no en personas sanas o asintomáticos e imposible para aplicación a la población general (coste-beneficio).
 
Hace pocos días en una entrevista, un personero del área de salud del Municipio de Quito expresaba con orgullo que se habían realizado pruebas de PCR al personal de obras públicas y que no habían detectado ningún positivo y que las seguirían ampliando (¡no eran ni son personal de riesgo; deben cumplir las medidas de lavado de manos, distanciamiento y uso de mascarillas y no debieron desperdiciarse esas pruebas en ese personal; tal vez si, en los que trabajan en alcantarillado y desde luego en sanitarios del sistema de salud municipal, luego de detectar positividad en la prueba rápida!).

2.- Las pruebas serológicas rápidas, que detectan anticuerpos (IgG, IgA e IgM) que reaccionan contra “epítopes” (antígenos proteicos del virus) y que dan un resultado cualitativo positivo o negativo. Tiene una sensibilidad que llega al 70 por ciento, requieren de 5-7 días para positivisarse ante el contagio, por tanto existe la posibilidad de fasos negativos. Son más rápidas (su resultado puede estar en 10 minutos), y desde luego son más baratas (20-40 dólares). Usa una muestra de sangre extraída por punción del pulpejo de los dedos. Están más disponibles y podrían estar al acceso del sistema de atención primaria, incluso de la población general, siempre mejor bajo pedido médico y a través de un laboratorio acreditado. No está claro todavía, si los anticuerpos detectados son neutralizantes y protegen a la persona de una re-infección y por cuánto tiempo.
 
Su uso está justificado para estudios de sero-prevalencia, e investigación poblacional por muestreo o global, detección precoz de infectados asintomáticos y sus contactos, detección en grupos de riesgo: todo el personal sanitario (médicos, enfermeras, para-médicos, personal de ambulancias, auxiliares de enfermería y personal de apoyo hospitalario), miembros de Cruz Roja, bomberos, policías y militares que actúen en manejo de cadáveres,  controles de distanciamiento o tráfico y en personal y usuarios de ancianatos. Su positividad permite la incorporación o re-inserción laboral de los mismos y sirve para guiar el uso de la prueba complementaria de PCR (si, IgM e IgGfueran positivos). También serán útiles a futuro para control post-vacunal cuando esté disponible.
 
Estas pruebas se están promocionando y vendiendo por redes sociales en nuestro país y al parecer existen hasta 88 marcas (a vista y paciencia de las autoridades de salud), que seguro no han sido validadas (¿se confía ciegamente en los reportes y prospectos de las mismas casas comercializadoras de las pruebas?). En otros países (España por ejemplo) ya se tuvo de devolver pruebas con muy baja sensibilidad, que no fueron validadas y que podrían dar un resultado engañoso.
 
Aunque parezca curioso, el propio MSP emitió un Reglamento de control y un Protocolo muy claro y completo, hasta con algoritmos, elaborado por la Dirección de Normatización y Subsecretaria de Gobernanza con asesores médicos y especialistas acreditados de universidades y laboratorios privados (Dra. Guamán y Drs. Zurita, entre otros) con las recomendaciones de su uso. ¿Por qué no obligan a su aplicación estandarizada?
 
Aunque la importación de las pruebas pueda ser amplia y varias instituciones puedan colaborar, la validación de las mismas debe ser centralizada y la aplicación eficiente debe ser normada solo por el MSP. Ya hemos visto que liberar su uso solo genera más posibilidades de dispendio, mal uso diagnóstico y hasta corrupción (para muestra, las denuncias en la Prefectura del Guayas, Municipio de Quito y cuantas más por descubrir). ¡No aprendemos la lección!

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