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Recorte a la Educación: entre verdades y realidades


Miércoles, 06 de mayo de 2020, a las 04:12
* Santiago Zúñiga Ojeda, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Médicos Posgradistas

La nueva disposición del gobierno central con un recorte al presupuesto para la educación ha levantado muchas críticas de parte de sus principales actores, sobre todo la Universidad Pública y las cofinanciadas.
 
Hablar de recortes en salud y educación siempre será un retroceso para toda sociedad, en eso estamos hasta la medula claros. Estas dos aristas son fundamentales para el desarrollo de los pueblos y sobre todo son la principal herramienta para reducir las brechas de las diferencias sociales, sin ellas ningún país avanza, sin ellas simplemente no pasa nada.
 
En estos días algunos personajes universitarios han hecho mención de lo complejo que sería un recorte a los presupuestos, los cuales se dice sería del 10 por ciento; pero, ¡un momento!, vamos a hablar de manera sincera de esto, digamos lo que se tiene que decir.
 
El rector de la Universidad Central del Ecuador, el Dr. Fernando Sempertegui, en un medio de comunicación, mencionó que debido a esta situación, con un recorte de fondos se podría “retirar a los médicos posgradistas e internos rotativos de las casas de salud” debido a la dificultad para cubrir los rubros de los tutores que imparten conocimientos en estos sanatorios, pero hablar de poner en riesgo estos programas, sobre todo el de posgrados, llama mucho la atención.
 
Se tiene establecido que las becas otorgadas por el Ministerio de Salud Pública (MSP), SENESCYT e Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, cubren rubros de colegiatura y manutención, establecido esto, ¿cómo se explica el desfinanciamiento de las cohortes actuales de los posgrados en curso, si los presupuestos de colegiatura ya fueron establecidos por el Instituto para el Fomento del Talento Humano (IFTH) al iniciar cada uno de los posgrados, o acaso estos recursos se destinaron para otros fines?
 
La autonomía universitaria siempre se festejará porque el Alma Mater debe siempre permanecer libre, protegiendo y promoviendo el conocimiento de quienes buscan sabiduría en ella; pero al mismo tiempo esta autonomía debe ser sincera, ajustada a principios y la realidad de la sociedad de la que forma parte.
 
Existen salarios y rubros de las universidades públicas que no guardan ningún apego a esta realidad, al menos de la que hoy vivimos; grandes presupuestos, con burocracias enormes que engordan las filas de las instituciones de educación superior, dolorosa realidad, pero cierta. A esto se suman programas de estudios que no siempre guardan una organización acorde a sus costos, justamente, de los cuales hoy se están hablando que están en riesgo. 
 
Es un momento duro, para todos, sobre todo para quienes menos tienen y quienes nunca han tenido nada, es por eso que el análisis profundo debería provenir de la academia, pero de la mano de la práctica de acciones ejemplares acorde a este duro momento.
 
Los estudiantes jamás estaremos de acuerdo en que se disminuyan presupuestos, pero si vemos con buenos ojos que se sinceren los gastos, que los puestos de instituciones académicas estatales con sueldos inflados se controlen y sean acorde a la realidad de nuestro sistema público.
 
Un médico especialista que hace docencia universitaria muchas veces no llega a cobrar, lo hace por vocación y ganas de enseñar, algunos no pertenecen a las universidades, otra buena parte son profesores de medio tiempo que sus salarios serian una burla para cualquier profesional que imparte clases por semestre, créanme, son cifras para reírse, algunas llegan a los 200 dólares y otras hasta 2.000 dólares por todo un semestre; son muy pocos los médicos que son titulares de cátedra y ganan un salario acorde a su formación.
 
Es por eso que hago un llamado sincero a las autoridades, a dejar de lado intereses personales, cálculos sociales que no vienen al caso, este momento pide que la academia este presente, con su fundamentada sabiduría, pero sobre todo con solidaridad, de la mano y apoyando a quienes solo buscan en la ciencia una herramienta para salir del abismo hacia donde nos estamos dirigiendo.

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