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Martes, 11 de mayo de 2021
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Ecuador | Colombia
Profesionales

DETERMINANTES SOCIOAMBIENTALES
Investigadores ecuatorianos demuestran que a mayor altitud de residencia menor es el riesgo cardiovascular
Por cada 1.000 metros de incremento en la altitud, existe una reducción del riesgo cardiovascular a 10 años
Lunes, 03 de mayo de 2021, a las 18:33
Ivn Dueas Espn, docente investigador del ISP-PUCE.

Iván Dueñas Espín, docente investigador del ISP-PUCE.


Jonathan Veletanga. Quito
Investigadores ecuatorianos han desarrollado un estudio en el que se ha demostrado que vivir en la altitud puede ser un factor protector frente al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, esto quiere decir que “a mayor altitud de residencia menor es el riesgo cardiovascular”.
 
Iván Dueñas Espín, docente investigador del Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (ISP-PUCE) y director del estudio, ha indicado a EDICIÓN MÉDICA que estos resultados “robustos y fuertes” muestran que además de los determinantes sociales, económicos e individuales de la salud, existe una asociación muy significativa entre la altitud (elemento ambiental) y el riesgo cardiovascular.

“Desde hace aproximadamente unos cinco años existen algunos estudios que se han publicado que nos hablan de una asociación entre ciertos factores cardiometabólicos y la altitud, donde se ve que a mayor altitud menor riesgo cardiometabólico, sin embargo, la mayor parte de los estudios solamente han abordado el problema desde una perspectiva de tipo "ecológica" y utilizando categorías de altitudes muy amplías”, ha dicho.
 
Por este motivo, los investigadores se han centrado en analizar la altitud de forma mucho más precisa (esto es metro a metro), corroborando que por cada metro extra sobre el nivel del mar, se reduce un determinado puntaje en el riesgo cardiovascular a 10 años, independientemente de los determinantes sociales, ambientales e individuales.
 
Por el momento los resultados de este estudio se encuentran en un preprint. No obstante, la investigación ya ha sido enviada a la revista académica PLOS ONE. 
 
De esta manera se ha podido estimar que por cada 1.000 metros de incremento en la altitud a la que se vive, existe una reducción de medio punto porcentual en el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular a 10 años.
 
Esto no quiere decir que las personas deben mudarse a la altitud para prevenir las enfermedades cardiovasculares, nada por el estilo. Estos resultados deben ser un llamado de atención para autoridades sanitarias, con el fin de que tomen acciones de promoción y prevención en las poblaciones más vulnerables.
 
“El mensaje es: las personas, conforme más cerca viven al mar, más cuidadas tienen que ser" y por lo tanto requieren de más acciones de salud pública, específicamente más acciones de promoción de la salud y así facilitarles el desarrollo de una vida saludable… El riesgo cardiovascular, no solamente depende de la decisión individual (qué come o cómo hace su vida) sino también depende factores sociales y ambientales que no se pueden controlar, por ello las políticas públicas deben tomar mayor énfasis en las poblaciones más vulnerables (por ejemplo, aquellas que están más cerca del mar)”, ha sostenido Dueñas.
 
Dado que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel mundial y en Ecuador, es oportuno que se realicen acciones de salud pública tomando en cuenta estos datos, ha considerado el investigador.
 
Entre un 75 y 80 por ciento de enfermedades cardiovasculares son prevenibles, por lo tanto mediante políticas de salud pública se podría evitar gran parte de la carga de mortalidad derivada de estas patologías, ha considerado.
 
Estos resultados son parte de un estudio más grande relacionado a determinantes del riesgo cardiovascular, por lo que en la siguiente fase los investigadores pretenden estimar la herramienta de riesgo cardiovascular más adecuada para el contexto ecuatoriano y generar acciones que permitan a los médicos y trabajadores de la salud dar recomendaciones prácticas, que abarquen tanto los ámbitos biomédicos como socioambientales.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en el 2019, en Ecuador el 29 por ciento de las defunciones generales se dieron por enfermedades cardiovasculares, entre las más importantes las enfermedades isquémicas del corazón, diabetes Mellitus y enfermedades cerebrovasculares.
 




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