Francia legaliza el derecho a la muerte asistida con cinco criterios clínicos estrictos
Asamblea Nacional aprueba la ley por 291 votos a favor
El sufrimiento psicológico por sí solo quedó excluido.
|
Redacción. Quito
En una votación que ha cerrado un accidentado periplo parlamentario de dos años, la Asamblea Nacional francesa ha aprobado de forma definitiva la ley que crea el "
derecho a la ayuda para morir", que incluye una regulación asistida para pacientes mayores de edad que padezcan una
enfermedad grave e incurable en fase avanzada, con sufrimiento físico o psicológico refractario a los tratamientos,
En una cuarta y última votación, los diputados franceses han aprobado de forma definitiva la normativa que establece el "derecho a la ayuda para morir", una importante reforma social del segundo mandato del presidente
Emmanuel Macron.
El texto ha sido aprobado por 291 votos a favor y 241 en contra, con 29 abstenciones, y se complementa con una
ley sobre el acceso equitativo a los
cuidados paliativos, promulgada el pasado 26 de mayo.
La ley ha previsto autorizar, por primera vez en Francia, la asistencia a la muerte bajo una serie de condiciones estrictas. De este modo, la nación europea se ha sumado al círculo de Estados que han reconocido este derecho, entre ellos Bélgica, Países Bajos, Suiza, Luxemburgo, España, Portugal y Canadá, siendo el sexto país europeo en
legalizar la eutanasia.
El presidente Macron ha resaltado tras la votación que "en 2022, asumí el compromiso de abrir este camino junto a los franceses. Con seriedad, humildad y en pleno respeto de nuestra
democracia, ese compromiso hoy se cumple".
Según la propuesta de ley, el paciente que desee recibir ayuda para morir debe cumplir con cinco criterios: ser mayor de edad; tener nacionalidad francesa o residir de manera estable y regular en Francia; padecer una enfermedad grave e incurable, cualquiera que sea su causa, que ponga en peligro la vida y se encuentre en fase avanzada; presentar un sufrimiento físico o psicológico relacionado con dicha enfermedad, que sea ya
refractario a los tratamientos o insoportable; y ser capaz de
manifestar su voluntad de manera libre e informada.
El "sufrimiento psicológico por sí solo" ha quedado excluido del ámbito de aplicación de la ley.
La autoadministración de un producto letal será la norma y solo se admitirá la intervención de un
médico o enfermero si el paciente "no está físicamente en condiciones de hacerlo".
El paciente cuenta con un plazo de reflexión de al menos dos días para confirmar al médico su decisión, y el médico está obligado a emitir su decisión motivada en un plazo de 15 días a partir de la solicitud. Se ha establecido una cláusula de
conciencia para los profesionales de la salud que se nieguen a participar en el procedimiento.
Los términos "suicidio asistido" y "eutanasia" no aparecen en el texto francés. La elección de un léxico "consensuado" fue una decisión tomada desde las más altas instancias del Estado y se aprueba el
derecho a la muerte asistida.
El diputado del
MoDem Olivier Falorni, autor de la propuesta de ley, había señalado el pasado mes de febrero que la palabra "eutanasia" "ha sido mancillada por la historia debido al uso que le dio el régimen nazi", y que la expresión "suicidio asistido" genera "confusión" con "la lucha que hay que librar a favor de la prevención del suicidio".
Como señal de las reticencias políticas ante un tema que toca lo íntimo, el primer ministro
Sébastien Lecornu ha anunciado que recurrirá al
Consejo Constitucional para que la ley pueda aplicarse "en pleno respeto de los principios que garantiza nuestra Constitución y, en particular, de la dignidad humana".