SIN AUMENTAR LAS CESÁREAS
El parto temprano sigue siendo el único tratamiento definitivo en los trastornos hipertensivos del embarazo
Los trastornos hipertensivos del embarazo son la segunda causa de muerte materna en todo el mundo.
Las complicaciones se redujeron a la mitad con atención temprana.
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Redacción. Quito
Según una nueva revisión de Cochrane, se ha determinado que en
mujeres embarazadas con hipertensión el parto temprano programado reduce las complicaciones maternas a casi la mitad y reduce el
riesgo de muerte fetal, sin aumentar la probabilidad de cesárea.
En un comunicado difundido por la red de investigadores, se ha detallado que los trastornos hipertensivos del embarazo, entre los que se incluyen la
preeclampsia, la hipertensión gestacional y la
hipertensión crónica, son la segunda causa de muerte materna en todo el mundo. Para las mujeres con preeclampsia, el
parto temprano sigue siendo el único tratamiento definitivo, ya que la enfermedad la causa la placenta y solo se resuelve una vez que se da a luz.
Esta revisión, dirigida por el
King’s College de Londres, agrupó los datos de seis ensayos controlados con asignación aleatoria de 3491 mujeres que comparaban el parto temprano programado a las 34 semanas con la conducta expectante (observar y esperar). Los ensayos incluyeron a mujeres con al menos un tipo de trastorno hipertensivo y se llevaron a cabo en diversos contextos, como
Países Bajos,
Reino Unido,
Estados Unidos,
India y
Zambia.
Complicaciones se reducen a la mitad
Los resultados han dejado gran certeza en la evidencia de que las
complicaciones maternas graves se redujeron casi a la mitad en las mujeres que tuvieron un parto temprano programado en comparación con las tratadas con
conducta expectante.
Pero también se aclaró que “es probable que el parto temprano programado reduzca el riesgo de mortinatalidad en alrededor de un 75 por ciento, aunque esto debe interpretarse con cautela”. El resultado se basa en evidencia de certeza moderada, y la reducción provino de un único ensayo realizado en India y Zambia, donde las tasas de mortinatalidad son más altas. No se registró ningún caso de
muerte fetal en los ensayos de países de ingresos altos. Tranquiliza saber que es probable que el parto temprano programado tampoco aumente los ingresos en la
unidad neonatal, aunque este resultado también se basa en evidencia de certeza moderada.
Cabe destacar que el
beneficio materno se dio tanto en contextos de ingresos altos como bajos, lo que indica que el parto temprano reduce las complicaciones incluso cuando las mujeres ya están recibiendo una
vigilancia y atención adecuadas.
“Estos hallazgos proporcionan a mujeres y
personal sanitario una guía más clara sobre el momento adecuado del parto cuando se desarrolla hipertensión en el embarazo”, ha declarado
Catherine Cluver, autora sénior de la revisión e investigadora de la Universidad Stellenbosch y el Hospital Tygerberg, en el Reino Unido. “Para las mujeres con preeclampsia en concreto, la evidencia respalda programar un parto temprano desde las 34 semanas y no más tarde de las 37”.
“Valorar cuándo se debe ofrecer un parto programado es la cuestión que nos planteamos clínicamente cada día”, ha mencionado
Alice Beardmore-Gray, autora principal de la revisión y obstetra del King's College de Londres.
Las autoras añaden que, en dos de los ensayos incluidos, más de la mitad de las mujeres asignadas a la conducta expectante terminaron necesitando un
parto de urgencia antes de las 37 semanas, habitualmente solo entre tres y cinco días después que las mujeres asignadas al parto temprano programado, y a menudo experimentaron más complicaciones.
“Un error común es que al esperar más, la madre y el bebé ganan tiempo, pero a menudo lo que hacemos es
retrasar un parto de urgencia inevitable, en el que ambos podrían estar en peores condiciones”, explicó Beardmore-Gray.
Sin aumento de cesáreas
La revisión también ha encontrado alta certeza de que no hubo un
aumento del riesgo de cesárea asociado con el parto temprano programado. Se trata de un hallazgo que las autoras consideran especialmente importante para el asesoramiento clínico y la toma de decisiones de las mujeres.
Las autoras han recomendado que el momento del parto tenga en cuenta las preferencias de la mujer y la gravedad de su enfermedad. Estos hallazgos concuerdan con las
guías internacionales actuales y las refuerzan en su recomendación de que a todas las mujeres con preeclampsia se les debe ofrecer un parto temprano programado antes de las 37 semanas. Las mujeres con hipertensión gestacional o hipertensión crónica sin características graves pueden optar por continuar con una monitorización cuidadosa, y considerar un parto programado a partir de las 39 semanas.
Se necesita investigar más sobre los desenlaces a largo plazo de los
bebés tempranos tardíos y sobre la salud cardiovascular a largo plazo de las madres afectadas por trastornos hipertensivos en el embarazo.