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De la emergencia al aprendizaje: El aluvión en Zamora Chinchipe y la oportunidad de fortalecer la respuesta sanitaria frente al fenómeno del Niño


Miércoles, 08 de julio de 2026, a las 09:52
Gabriela Zambrano, docente investigador de la Universidad Central del Ecuador (UCE) y profesora de posgrado de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).
 
En un escenario de creciente variabilidad climática, caracterizado por condiciones oceánico-atmosféricas anómalas en el Pacífico oriental y por el desarrollo de señales tempranas compatibles con el fenómeno de El Niño, Ecuador continúa enfrentando eventos hidrometeorológicos extremos que incrementan el riesgo de inundaciones, deslizamientos y aluviones, particularmente en zonas de alta susceptibilidad geomorfológica."
 
Los desastres naturales no terminan cuando cesan las lluvias o disminuye el caudal de los ríos. En muchos casos, la fase de mayor riesgo sanitario comienza precisamente después del evento, cuando cientos de personas son reubicadas en refugios donde el hacinamiento, las limitaciones en el acceso a agua segura, el saneamiento insuficiente y la interrupción de los servicios de salud crean condiciones propicias para la aparición de brotes de enfermedades transmisibles.
 
De acuerdo con los reportes oficiales preliminares, el evento ocasionó la muerte de nueve personas, entre ellas un niño de un año y medio, además de 38 heridos y 10 personas desaparecidas. La emergencia afectó a decenas de familias, muchas de las cuales perdieron sus viviendas y medios de vida
 
El reciente aluvión ocurrido en la provincia de Zamora Chinchipe vuelve a recordar que la respuesta frente a un desastre no debe limitarse a las labores de búsqueda, rescate y atención de lesionados.
 
Ecuador cuenta con una sólida experiencia en gestión de riesgos y respuesta ante emergencias, aún existe una oportunidad para fortalecer las herramientas técnicas que orienten de manera uniforme la evaluación sanitaria de los refugios temporales.
 
La experiencia internacional demuestra que la implementación temprana de estrategias integradas de agua, saneamiento e higiene (WASH), seguridad alimentaria, vigilancia epidemiológica, atención primaria y evaluación del estado de inmunización disminuye significativamente el riesgo de brotes y contribuye a proteger a las poblaciones más vulnerables.
 
En este contexto, la vacunación ocupa un lugar estratégico. Las emergencias pueden interrumpir los esquemas regulares de inmunización, dificultar el acceso a los servicios de salud y concentrar en un mismo espacio a personas con diferentes niveles de susceptibilidad frente a enfermedades prevenibles por vacunación.
 
La evidencia disponible también demuestra que las campañas indiscriminadas no constituyen la mejor respuesta. Las decisiones sobre inmunización deben fundamentarse en una evaluación rápida del riesgo epidemiológico, de las coberturas vacunales, de la circulación de patógenos, de las características de la población desplazada y de la capacidad operativa del sistema de salud.
 
La incorporación sistemática de una evaluación del riesgo de enfermedades inmunoprevenibles dentro de la valoración inicial de los refugios representa una oportunidad para fortalecer la preparación del país frente a futuras emergencias.
 
Este enfoque permitiría identificar oportunamente brechas de inmunidad, priorizar grupos vulnerables, orientar estrategias de vacunación de rescate y articular las acciones del Programa Ampliado de Inmunizaciones con la vigilancia epidemiológica y la atención primaria.
 
Más allá de la respuesta inmediata, cada desastre constituye una oportunidad para fortalecer las capacidades institucionales. La salud pública no solo responde a las emergencias; también aprende de ellas.
 
Las emergencias dejan huellas que van mucho más allá de las imágenes que ocupan los titulares. Cuando un aluvión destruye viviendas, cuando una inundación obliga a cientos de familias a abandonar su hogar o cuando una comunidad pierde, en cuestión de horas, la seguridad de su entorno, comienza un proceso de recuperación que trasciende la reconstrucción de la infraestructura. También implica proteger la salud, preservar la dignidad y acompañar a las personas en uno de los momentos más vulnerables de sus vidas.
 
La experiencia internacional demuestra que la respuesta sanitaria no concluye cuando cesa la lluvia o disminuye el nivel del agua. En ese momento comienza una etapa igualmente importante: prevenir que las condiciones generadas por el desastre favorezcan la aparición de enfermedades transmisibles y otras amenazas para la salud
 
Cada emergencia constituye, además, una valiosa oportunidad para aprender. Las lecciones que dejan estos eventos permiten fortalecer los sistemas de salud, actualizar protocolos y consolidar mecanismos de coordinación que mejoran la capacidad de respuesta frente a futuros desastres. Este proceso de mejora continua es una característica de los sistemas sanitarios resilientes y representa uno de los principales desafíos de la salud pública contemporánea.
 
El cambio climático, la creciente frecuencia de fenómenos hidrometeorológicos extremos y la expansión de los riesgos sanitarios asociados a los desastres naturales nos invitan a fortalecer permanentemente nuestras capacidades de preparación.
 
Las comunidades afectadas por un desastre necesitan mucho más que asistencia inmediata; necesitan la certeza de que el sistema de salud continuará protegiéndolas durante todo el proceso de recuperación. Convertir las lecciones aprendidas en acciones concretas es una forma de honrar el esfuerzo de quienes trabajan en primera línea y, sobre todo, de ofrecer una respuesta cada vez más segura, humana y resiliente para la población ecuatoriana.
 
Hoy, más que señalar las dificultades que acompañan a una emergencia, el desafío consiste en reconocer las fortalezas construidas, aprender de la experiencia y seguir avanzando hacia "Incorporar la evaluación del riesgo de enfermedades inmunoprevenibles dentro de la valoración sanitaria inicial de los refugiados. Este enfoque, basado en evidencia y articulado con el Programa Ampliado de Inmunizaciones, la vigilancia epidemiológica y las estrategias WASH, contribuiría a proteger de manera más efectiva a las poblaciones afectadas y a consolidar una respuesta sanitaria resiliente, integrada y centrada en la prevención."
 
Referencias

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2. Martins-Filho PR, Croda J, Araújo AAS, Correia D, Quintans-Júnior LJ. Catastrophic floods in Rio Grande do Sul, Brazil: the need for public health responses to potential infectious disease outbreaks. Rev Soc Bras Med Trop. 2024;57:e00603-2024. doi:10.1590/0037-8682-0162-2024.

3. World Health Organization. Communicable disease control in emergencies: a field manual. Geneva: World Health Organization; 2005.

4. World Health Organization. Rapid Risk Assessment of Acute Public Health Events. Geneva: World Health Organization; 2012.

5. Sphere Association. The Sphere Handbook: Humanitarian Charter and Minimum Standards in Humanitarian Response. 2018 edition. Geneva: Sphere Association; 2018.

6. Pan American Health Organization. Natural disasters: protecting the public's health. Washington (DC): Pan American Health Organization.

7. Food and Agriculture Organization of the United Nations. The State of Food Security and Nutrition in the World. Rome: FAO.

8. United Nations High Commissioner for Refugees. Emergency Handbook. Geneva: UNHCR.

9. World Health Organization. Vaccination in acute humanitarian emergencies: a framework for decision making. Geneva: World Health Organization.

10. Sociedad Latinoamericana de Vacunología (SLV). Recomendaciones para la evaluación del riesgo de enfermedades inmunoprevenibles y estrategias de inmunización en contextos de desastres y refugios temporales. Documento de consenso. 2025.

11. Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI). Fenómeno El Niño [Internet]. Quito: INAMHI; 2026 [citado 7 jul. 2026]. Disponible en: INAMHI – Fenómeno El Niño

12. Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN). Boletín ERFEN – Estudio Regional del Fenómeno El Niño [Internet]. Guayaquil: Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada; 2026. Disponible en: Boletín ERFEN
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