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Ecuador debe acelerar la vacunación de refuerzo para disminuir las muertes y los casos graves de COVID-19
Lo recomendado es llegar a 3 millones de personas en este mes de diciembre
Miércoles, 08 de diciembre de 2021, a las 13:46
Alberto Narvez, profesor de la Facultad de Ciencias Mdicas de la UCE.

Alberto Narváez, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCE.


Jonathan Veletanga. Quito
Pese a que se han relajado muchas medidas restrictivas en el Ecuador, la ciudadanía debe recordar que la pandemia de COVID-19 no ha terminado todavía. Existen varios factores por los cuales es importante vacunarse y seguir manteniendo las medidas de salud pública recomendadas desde el inicio de la emergencia sanitaria y que han demostrado su eficacia contra este virus: uso adecuado de mascarilla, distanciamiento social, lavado constante de manos y evitar aglomeraciones en interiores y exteriores.
 
Ahora, debido a la presencia de las variantes de preocupación, delta (ya detectada en el país) y ómicron (presente en algunos países de Latinoamérica), así como por la reducción de la inmunidad en adultos mayores y personas con factores de riesgo de muerte y gravedad después de 6 meses de la segunda dosis, es prioritario vacunar con tercera dosis (dosis de refuerzo) a los mayores de 65 años y a toda persona menor de 65 años con enfermedades crónicas e inmudeprimidos hasta el 31 de diciembre, ha indicado Alberto Narváez, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Central del Ecuador (UCE).
 
“Más importante que llegar a 85 por ciento de vacunados con dosis completa es vacunar a 3 millones con tercera dosis”, ha argumentado el galeno, quien es experto en políticas de control de enfermedades.
 
“El 20 de junio (de 2021) teníamos 3 millones de vacunados con dos dosis”, incluyendo a adultos mayores, personas con factores de riesgo e inmudeprimidos. Por lo tanto, se debe acelerar la vacunación de refuerzo en diciembre, ya que probablemente en este mes se produzcan muchos más eventos de contagio, ha enfatizado en entrevista con EDICIÓN MÉDICA.
 
Hasta el momento, según cifras del MSP, se ha vacunado con dosis de refuerzo a 555.586 personas, de ellas 356.031 son mayores de 60 años, 39.414 personas de 50 a 59 años, 149.000 personas de entre 25 y 49 años, y 11.141 personas de 18 a 24 años.
 
¿Por qué se ha vuelto tan importante recibir la dosis de refuerzo?
 
En primer lugar porque la variante delta ya está circulando de manera comunitaria en el país. Por ejemplo, es probable que “el 80 por ciento de los casos en Quito” sea a causa de esta variante.

Desafortunadamente, la eficacia de las vacunas para evitar casos graves de COVID-19 y muerte es menor frente a la variante delta y, a pesar de que todavía no se conoce si sucede lo mismo con la variante ómicron, este es un factor que se debe considerar, ya que quiere decir que “hay una probabilidad de que la gente vacunada con dos dosis se enferme gravemente y se muera”, ha puntualizado Narváez.
 
Si bien el riesgo de morir en pacientes vacunados con dos dosis es 7 veces menor en comparación a las personas no vacunadas, hay un número importante de muertos y casos graves en personas vacunadas.
 
Otro factor es que después de 6 meses de haber recibido la segunda dosis, las personas y en especial los adultos mayores, bajan la inmunidad a la mitad. Entonces, para subir la inmunidad a un nivel que permita reducir el riesgo de gravedad y muerte, es fundamental que reciban la dosis de refuerzo. “La tercera dosis hasta cuadriplica la inmunidad”, ha manifestado.
 
Además, hay que tomar en cuenta que en las últimas semanas se han realizado eventos masivos que pueden haber generado contagios. Esto se refleja en un aumento de casos e ingresos hospitalarios, lo cual ya lo “estamos viendo”.
 
Asimismo, el incremento de la humedad aumenta la trasmisión del virus en todo el país, ha agregado.
 
“Estos factores son los que determinan que vamos a tener una tercera ola (de contagios). ¿Cómo disminuir las muertes y los casos graves de esta tercera ola? Vacunando la tercera dosis. Esto es lo más importante porque los que siguen muriendo y desarrollando casos graves, en mayor porcentaje, son los mayores de 50 años”, ha insistido el experto.
 
A su criterio, este debe ser el primer objetivo del Estado. El segundo, cerrar la brecha de segundas dosis. A más de esto, también se debe incrementar la oferta de pruebas diagnósticas (PCR y antígenos) a por lo menos 10.000 diarias. Lastimosamente, actualmente no se realizan más de 3.500 pruebas diarias a nivel nacional.
   
Según un estudio realizado por Narváez, 140 parroquias a nivel nacional acumulan el 80 por ciento de casos y muertes por COVID-19. En estos lugares se debe priorizar la dosis de refuerzo.
 
¿Qué vacuna administrar en la tercera dosis?
 
Para vacunar a más personas con la dosis de refuerzo, el docente universitario ha considerado que el MSP debería analizar la aplicación de todas las vacunas disponibles en el país.
 
Las personas tienen la percepción de que la combinación con AstraZeneca produce efectos adversos graves, aunque temporales. Por eso hay mucha gente que no quiere vacunarse con ese biológico.
 
“Se sabe que combinar vacunas es mejor (para tercera dosis), pero si las personas no quieren vacunarse con AstraZeneca y hay otras disponibles (Sinovac o Pfizer) se debe vacunar con esas… El Gobierno debe cambiar y dejar que la gente escoja que vacuna quiere: puede ser la misma, pero es mejor que cambie”, ha reiterado.
 


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