ACTUALIZACIÓN DE DIRECTRICES
El 45% de los casos de demencia pueden evitarse con intervención sobre 14 factores de riesgo modificables
El documento incluye recomendaciones actualizadas
Esta segunda edición contiene mayor evidencia científica.
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Redacción. Quito
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado la segunda edición de las directrices para la
‘Reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia’, un documento de referencia que actualiza la primera versión publicada en 2019 y consolida la evidencia más reciente en prevención de demencia.
Según el informe, en 2021 un estimado de
57 millones de personas vivían con demencia a nivel global, de las cuales más del 60 por ciento residía en países de ingresos bajos y medios.
El documento subraya que, ante la ausencia de un
tratamiento curativo, la prevención constituye la estrategia más prometedora. "Actualmente no existen tratamientos modificadores de la enfermedad efectivos, ni cura para la demencia. Por lo tanto, la prevención y la reducción del riesgo de demencia son los enfoques de
salud pública más prometedores para alterar la trayectoria futura de la demencia a nivel global", se ha resaltado en las directrices.
Uno de los datos centrales proviene del informe de 2024 de la Comisión Lancet sobre demencia, el cual establece que hasta el 45 por ciento del riesgo de demencia se atribuye a
14 factores de riesgo modificables. Estos incluyen conductas no saludables como una dieta inadecuada e inactividad física, condiciones de salud como
diabetes mellitus e
hipertensión, y exposiciones ambientales como la contaminación del aire.
Entre los factores de riesgo analizados en las directrices se encuentran también la
pérdida auditiva, la obesidad, el tabaquismo, la depresión, el consumo excesivo de alcohol, el traumatismo craneoencefálico, el aislamiento social y la
discapacidad visual no tratada.
Un aspecto novedoso de esta segunda edición es la incorporación de una perspectiva del
curso de vida. La OMS advierte que "la demencia se desarrolla gradualmente a lo largo de décadas" y que "el riesgo de
demencia se acumula a lo largo de la vida, con diferentes factores de riesgo ejerciendo su mayor influencia en etapas específicas".
Según el documento, la exposición en la mediana edad (19 a 65 años) a hipertensión, pérdida auditiva, obesidad, tabaquismo, depresión,
dislipidemia, diabetes, consumo excesivo de alcohol,
inactividad física y
traumatismo craneoencefálico incrementa la probabilidad de desarrollar demencia en la vejez.
Cuatro grupos de intervención y recomendaciones
Las directrices han organizado las intervenciones en cuatro grupos: aquellas que promueven
conductas saludables; las orientadas al
manejo de condiciones de salud que constituyen un riesgo de demencia; las que abordan
factores de riesgo ambientales; y las intervenciones
multidominio que atacan múltiples factores simultáneamente.
Entre las recomendaciones concretas, la OMS ha sugerido a los profesionales de la salud ofrecer el
manejo de la hipertensión a todos los adultos con la patología (una recomendación específica para demencia con carácter condicional), así como promover la actividad física, una dieta saludable, la
actividad social y cognitiva, la cesación tabáquica y la reducción del consumo de alcohol.
El informe también ha incorporado factores de riesgo no considerados en la versión de 2019, como la
contaminación del aire y el VIH, y resalta la necesidad de enfoques multisectoriales. "Varios factores de riesgo de demencia se comparten con otras enfermedades no transmisibles; por lo tanto, los objetivos globales para la reducción del riesgo de demencia están vinculados a aquellos para la
prevención y control de las ENT", enfatiza el documento.
Las brechas de investigación
Pese a los avances, la OMS ha reconocido importantes brechas de investigación. La mayor parte de la evidencia disponible proviene de estudios observacionales, con pocos ensayos controlados aleatorizados que establezcan causalidad; la evidencia procede predominantemente de
países de altos ingresos, lo que limita su generalización; y la investigación sobre intervenciones políticas a nivel poblacional sigue siendo escasa.
Con esta actualización, la OMS ha buscado dotar a los profesionales de la salud, especialmente aquellos que trabajan en
atención primaria, de herramientas basadas en evidencia para integrar la reducción del riesgo de demencia en
práctica clínica diaria la, así como orientar a los responsables de políticas públicas en el diseño de intervenciones poblacionales efectivas.