Edición Médica

Domingo, 25 de octubre de 2020
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Ecuador | Colombia
Asesoría Legal
Impacto emocional en profesionales de la salud durante el trabajo en pandemia


Lunes, 28 de septiembre de 2020, a las 15:35
Alegría Báez, abogada del despacho jurídico DS Legal Group  

El 17 de marzo del 2020 el presidente de la República decretó estado de excepción en todo el país por la emergencia sanitaria que enfrentaba Ecuador y el mundo. A partir de ese momento, se presentaron semanas de intenso trabajo para los profesionales de la salud que se encontraban combatiendo al virus en primera línea. Por las tardes, desde las ventanas de la mayoría de los ciudadanos se escuchaban aplausos en señal de gratitud para quienes se encontraban luchando por salvar la vida de quienes lastimosamente se habían contagiado. Sin embargo, entre muchos se ha presentado la misma pregunta, ¿Cuál es el impacto emocional de los profesionales de la salud que tienen que enfrentar la emergencia sanitaria en primera línea?
 
Como despacho jurídico hemos tenido la oportunidad de ayudar y asesorar a los profesionales que se encuentran atendiendo la emergencia sanitaria y hemos podido observar los efectos colaterales y las secuelas que la pandemia ha dejado en la mayoría de los profesionales de salud. Por estos motivos, consideramos necesario compartir cuáles han sido los problemas que se han presentado a lo largo de la emergencia sanitaria y cuáles son las consecuencias que están por venir.
 
Comenzaremos por resaltar que varios profesionales de salud que trabajan en instituciones públicas han tenido algunas afectaciones por falencias del Estado. El sistema público no ha cumplido con la obligación de: proporcionar los insumos de protección  necesarios para el personal que atiende a pacientes CoVID19, contar con las adecuaciones para brindar atención oportuna a los pacientes que requieren atención de manera urgente, generar protocolos para determinar con claridad cómo proceder en caso de que se presenten pacientes con CoVID19 y en ese momento el personal no cuente con el equipo de bioseguridad correspondiente para la atención, entre otros.
 
Frente a esta situación, muchos profesionales han decidido aislarse de sus familiares para protegerlos, otros han optado por renunciar ya que pese a su insistencia solicitando lo que por obligación le corresponde al Estado, no han tenido resultados favorables.
 
En segundo lugar, los profesionales de salud que forman parte de un grupo vulnerable se han visto afectados, ya que al momento muchos se encuentran en incertidumbre de lo que sucederá con ellos en los próximos meses. Si bien el Ministerio de Salud dispuso que para aquellos profesionales que se encuentren en grupos de vulnerabilidad se les debía aplicar teletrabajo, dicha modalidad no es aplicable para todas las especialidades y es por esto por lo que, muchos han estado realizando trabajo de auditoría de historias clínicas o control de pacientes por teleconsulta. Sin embargo, las instituciones no cuentan con los recursos necesarios para mantener a su personal bajo esta modalidad por todo el tiempo que dure la pandemia y por estos motivos, algunas casas de salud han propuesto alternativas para que los profesionales de salud que se encuentran en esta situación sean removidos de la Institución, haciéndolos presentar su renuncia o se acuerde una modalidad de licencia sin sueldo hasta nuevo aviso.
 
En tercer lugar, existen profesionales que no forman parte de un grupo vulnerable, que se han visto afectados por dos causas que podrían acarrear futuras reclamaciones por mala práctica profesional. La primera de ellas es la excesiva carga laboral que ha recaído sobre ellos. Muchos profesionales nos comentan que las guardias se han duplicado en horas y que la falta de personal de especialidad provoca que la atención con tantos pacientes no sea la adecuada y temen que algo suceda fuera de su control. La segunda causa va de la mano con las rotaciones de profesionales en áreas que no son de su especialidad, resaltando que, si bien la Ley Orgánica de Salud determina que solo se puede ejercer en el área que se tenga la especialidad, esto cambia debido a la emergencia sanitaria y el estado de excepción, donde se faculta a las instituciones públicas a ubicar a los profesionales, independientemente de su especialidad, en las áreas que se los requiera. Esto genera graves consecuencias ya que, si bien todos los profesionales obtienen su título de medicina general, llevan años ejerciendo su profesión en la especialidad que le corresponde, y no en otras, aumentando el riesgo de que se puedan producir complicaciones futuras con atención a pacientes.
 
Por último, los profesionales de salud que tienen su propio consultorio privado han tenido que aplazar cirugías electivas de manera indefinida, postergar consultas con pacientes y perder gran parte de sus ingresos y, por otro lado, temer que, si un paciente se contagia de CoVID19 en un procedimiento, sea reclamado judicialmente por aquello.
 
En conclusión, a lo largo del presente texto se ha podido evidenciar que los profesionales de la salud han sido sobrecargados de trabajo, obligados a trabajar en áreas que no son de su especialidad, a brindar atención a pacientes contagiados sin las medidas de bioseguridad pertinentes, aislarse de sus familias con el fin de protegerlos y para los profesionales que trabajan en el sector privado, perder la mayor parte de sus ingresos por tener que postergar procedimientos, tratamientos y controles con pacientes. Por estos motivos, es evidente que todo el personal sanitario ha sido y todavía está siendo afectado por una pandemia que no tiene fecha de expiración.