DÍA MUNDIAL DEL CORAZÓN
Hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares pueden evitarse
La enfermedad cardiovascular puede avanzar sin síntomas hasta producir daño permanente
Miércoles, 30 de septiembre de 2026, a las 11:55
Mauricio Peralta, jefe de Cardiología del HCAM.
|
Cristina Coello. Quito
En el Día Mundial del Corazón, el cardiólogo
Mauricio Peralta, jefe de la Unidad Técnica de Cardiología del Hospital de Especialidades Carlos Andrade Marín (HCAM), plantea reforzar la prevención cardiovascular desde la
atención primaria y mediante controles periódicos, antes de que los pacientes desarrollen síntomas o lleguen a estadios avanzados de la enfermedad.
“El pilar fundamental de hacer una buena medicina es justamente la preventiva”, ha declarado Peralta, en entrevista con EDICIÓN MÉDICA. Para el especialista, “el mejor tratamiento es la prevención de cualquier enfermedad”.
Y frente a la carga de mortalidad cardiovascular que enfrenta el país, el especialista ha recordado las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de 2024 donde se registraron 14.000 muertes por enfermedades cardiovasculares. Dentro de este grupo, señala Peralta, la
cardiopatía isquémica, es decir, el infarto agudo de miocardio, fue la primera causa de mortalidad.
El especialista ha sostenido que una parte importante de esta carga puede evitarse mediante intervenciones preventivas. “Hasta el
80 por ciento de las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse haciendo justamente cambios en su
estilo de vida, control periódico médico adecuado”, ha señalado el cardiólogo.
Estos controles, explica, permiten
estratificar a los pacientes, conocer su riesgo cardiovascular y actuar sobre quienes presentan un riesgo elevado. El objetivo es “reducir esos riesgos y evitar obviamente desenlaces fatales”, ha añadido.
Avance silencioso de la enfermedad y corresponsabilidad
Uno de los principales obstáculos es que varios factores de riesgo pueden avanzar sin manifestaciones evidentes. Peralta ha puesto como ejemplo la
hipertensión arterial, la cual “no dan síntomas sino hasta cuando ya generan un daño, ya sea en las paredes de los vasos sanguíneos o a nivel estructural en el corazón”.
El especialista ha sido enfático en señalar que cuando aparecen las
manifestaciones clínicas es cuando la enfermedad ya ha progresado “y es ahí cuando el paciente recién decide consultar y llega tarde”.
Esta situación puede hacer que los pacientes lleguen a
hospitales de tercer nivel con enfermedades establecidas, como
insuficiencia cardíaca, que requieren tratamientos prolongados y representan una mayor utilización de recursos sanitarios.
Peralta atribuye esta problemática a una combinación de factores y estima que “es una corresponsabilidad en conjunto”, tanto del paciente como del sistema de salud. Pero la atención primaria tiene un papel estratégico con “las
campañas de prevención cardiovascular”, sostiene.
Estas acciones deberían acercar a la población información sobre sus principales indicadores de riesgo como presión arterial,
colesterol, glucosa y peso corporal. También deberían incorporar educación sobre
actividad física y alimentación. Pero insiste en que la prevención “no debe limitarse” a las personas que ya presentan síntomas. “Lo más importante es hacerles entender a los pacientes que
no tienen que llegar a un síntoma para consultar”.
Por el contrario, considera que “los controles periódicos preventivos son importantes porque a veces son esos los que nos permiten tamizar y decidir y definir si el paciente es o no un paciente que tiene ya algún grado o algún
riesgo de enfermedad cardiovascular”.
El especialista insiste en que esta labor debe comenzar en el primer nivel de atención porque constituye la puerta de entrada a la prevención. “Los hospitales de tercer nivel, como el Carlos de Andrade Marín, pues justamente están dirigidos a tratar enfermedades ya establecidas y que probablemente tienen un
difícil manejo y una difícil terapéutica que debe ser abordada desde la
especialidad o subespecialidad”.
Peralta propone, entre otras medidas, “mantener 150 minutos de ejercicio cardiovascular a la semana” y promover una alimentación con reducción de sodio, grasas saturadas y productos ultraprocesados. A esto suma la prevención y el
abordaje del tabaquismo, al que identifica como “un principal factor agravante de la enfermedad aterosclerótica que termina generando no solo un infarto de corazón, sino también
un infarto cerebrovascular”.
La prevención también requiere abordar factores que pueden pasar inadvertidos, como el
sueño. Peralta ha considerado necesario prestar mayor atención al
descanso y al estrés y recomienda un sueño adecuado, “generalmente de 7 a 8 horas por día”.
Una oportunidad de prevenir es el Día del Corazón
En el marco del Día Mundial del Corazón, el cardiólogo ha opinado que “como médicos, ya sea de primero, segundo o tercer nivel es siempre hablar con cada uno de nuestros pacientes. El mejor pilar siempre va a ser los controles periódicos preventivos” pero ha sido enfático en “
recordar que el corazón no avisa, sino hasta cuando ya nos genera una lesión probablemente permanente y que incluso puede derivar en una incapacidad de por vida”.
Ha añadido que “si es que existen antecedentes familiares ya de enfermedad cardiovascular, eso debería incentivarnos a que en edades tempranas hagamos un
control periódico”.
Finalmente, el especialista advierte además que la enfermedad cardiovascular no debe considerarse exclusivamente un
problema de adultos mayores. “Lamentablemente, cada vez vemos pacientes más jóvenes, menores de 40 años, que debutan con un infarto”. Por ello, ha recomendado considerar tanto la
carga genética como los factores de riesgo modificables.