Edición Médica

Sábado, 28 de noviembre de 2020
06:29
Ecuador | Colombia
Salud Pública

AUMENTO DE CASOS
Acostumbrarse a vivir con la CoVID19 no está ayudando a controlar la situación
Se hace evidente la falta de directrices desde el gobierno central
Martes, 10 de noviembre de 2020, a las 16:53
Paulina Rios, Byron Nunez, Daniel Simancas.

Paulina Ríos, Byron Núñez, Daniel Simancas.


Cristina Coello, Jonathan Veletanga
Ecuador contabiliza 175.711 casos confirmados de CoVID19 a nivel nacional hasta este 10 de noviembre. Según cifras oficiales, en las últimas cuatros semanas se ha registrado un aumento sostenido de la tasa de contagio en al menos 11 provincias: Cañar, Carchi, Cotopaxi, Guayas, Manabí, Napo, Orellana, Pastaza, Pichincha, Santa Elena y Sucumbíos, a pesar de que no se hacen tantas pruebas PCR.
 
El sistema sanitario ha pasado alrededor de 10 semanas con un respiro, pero ahora las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de varios hospitales se han saturado nuevamente de pacientes con CoVID19 debido al aumento de casos.
 
EDICIÓN MÉDICA ha consultado con varios especialistas quienes han coincidido en advertir que se ha bajado la percepción del riesgo, tanto del gobierno central como de los gobiernos locales y población, lo cual ha repercutido en que la tendencia en los contagios vaya en aumento.
 
Sin acciones y directrices articuladas la meseta de nuevos casos continuará. No se llegará a la dramática situación vivida en Guayaquil durante los meses de abril y mayo, pero se mantiene en colapso el sistema de salud y, por tanto, no hay un acceso adecuado a servicios de salud para la población en general.  
 
Así lo han considerado los epidemiólogos Daniel Simancas, de la Universidad UTE; Paulina Ríos y Byron Núñez de la Universidad Central del Ecuador (UCE), quienes además alertan del agotamiento que están atravesando todos los profesionales de la salud.
 
Paulina Ríos, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCE, ha recordado que al inicio de la pandemia se instauró el COE (Comité de Operaciones de Emergencia) Nacional y varios especialistas aportaron con iniciativas importantes, pero ahora hay la apreciación de que “la situación no es abordada con la misma fuerza”.
 
“Al contrario las reuniones de los COE son más escasas. Da la impresión de que la percepción de riesgo ha bajado tanto del gobierno central como de los gobiernos locales y eso también trasciende en la población. Los ciudadanos se han relajado producto de eso. Es como si nos hubiéramos acostumbrado a vivir con el virus, pero eso no está ayudando a controlar la situación, por el contrario, la letalidad nos muestra que esto sigue siendo un problema gravísimo y hay muertes que no deberían ocurrir”, ha alertado Ríos.
 
A Daniel Simancas, director de Investigación de la Universidad UTE, le preocupa este panorama, ya que “estamos regresando a levantar los casos después de un periodo bastante largo de desaceleramiento de los contagios y los fallecimientos”.
 
Byron Núñez, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Médicas de la UCE, ha considerado como un “grave error” el haber pasado “tres meses recibiendo mensajes de un COE Nacional y luego dejar el problema a los municipios. Debería haber un estamento técnico, básico, general para el país” que pueda dar directrices claras a los cantones.
 
Ríos ha estimado que el sistema de salud se ha mantenido colapsado. “Los profesionales hacen un esfuerzo enorme, se ha tomado medidas de contingencia, pero la saturación sigue, el sistema como tal, nunca dejó de estar colapsado y los profesionales de la salud están agotados”, ha comentado.
 
Los feriados, la movilidad y los casos
 
Los periodos vacacionales han influido, tal vez no en la misma magnitud que a los países europeos, que ahora han vuelto a vivir una situación crítica, pero si están relacionados, por un lado, ya que una parte de la población se ha relajado. Por ejemplo, “lo que estamos viendo” en este momento es el impacto del feriado del 9 octubre. Para conocer el impacto del feriado del 1 de noviembre habrá que esperar unas tres semanas, no obstante, en estos meses también se vienen otras festividades, como fiestas de Quito, Navidad y Fin de Año, lo que puede traer un incremento importante de casos.
 
“Las proyecciones internacionales nos dicen que, si seguimos con este comportamiento de relajación y seguimos con un alto porcentaje de movilidad, podríamos tener un repunte de casos a medianos de enero (de 2021). Esta es la curva epidemiológica que están siguiendo muchos países independientemente de las restricciones”, ha manifestado Simancas. 
 
En una epidemia “no se debe equiparar los fenómenos” ha dicho Núñez, ya que “el comportamiento del CoVID19 en Europa “es diferente al de América Latina”, ha añadido Ríos (Ver aquí situación por región).
 
Y en el país la curva de contagios registró un descenso, pero no tan marcado como en Europa. “Prácticamente nos hemos mantenido en meseta y los incrementos que ahora se observan responden a factores como las aglomeraciones, reuniones sociales y familiares y los feriados, posteriormente a ello se observa claramente como las personas enferman más frecuente. Eso se espera en noviembre y diciembre”, ha considerado Ríos.
 
Pero Núñez es más crítico y ha señalado que “hasta ahora no se ve el rol de las gobernaciones”, instituciones que junto al COE provincial debería ser el encargado de direccionar las acciones de los COE cantonales. “Las acciones deben ser dadas a nivel nacional y aplicadas a nivel provincial y/o cantonal”, ha dicho.
 
Por ello ha abogado por un “acuerdo nacional” en el que participe la administración pública, los ciudadanos, los empresarios, etc., ya que es urgente “buscar un equilibrio y no llegar al caos. La ciudadanía está poniendo su parte, y ¿cuál es la parte del Estado, y la parte productiva?”, ha cuestionado.
 
La enfermedad no es estacional
 
A criterio Simancas, es probable que el país ya esté viviendo una nueva ola de contagios, sin embargo, no es muy evidente por varios motivos: estudios indican que es posible que se haya aumentado en el número de personas asintomáticas, especialmente en el grupo de adolescentes, tampoco hay un gran acceso a pruebas diagnósticas, no hay un sistema de rastreo oportuno ni un adecuado control de brotes. Entonces, los casos no se reportan.
 
“Tal vez estamos teniendo más contagios de los que vemos, pero no se evidencian porque el Sistema de Salud todavía no ha armado una estrategia de vigilancia masiva (rastreo de casos y pruebas masivas a asintomáticos y personas con síntomas leves)”. Hay muchas personas que sin una estrategia jamás se acercarán a los servicios de salud, por lo tanto, no serán rastreados como debería de ser. “Hay que salir a buscar el virus y no esperar que las personas acudan a los hospitales”, ha considerado.
 
Entonces, si no se realizan pruebas no hay casos que registrar y con ello las únicas estadísticas que ayudan a analizar la evolución de la pandemia son aquellas relacionadas a la congestión de las áreas de Emergencia por consultas de los pacientes sintomáticos respiratorios, el colapso de las UCI y el exceso de muerte, que en los últimos días ha tenido una demora en la presentación de cifras (desde el Registro Civil).
 
De acuerdo con el Observatorio Social del Ecuador, desde del 21 de marzo hasta el 27 de octubre de 2020 se observa un incremento significativo de defunciones, el exceso de personas fallecidas sobre el promedio de los tres últimos años es de 38.351 personas, lo que significa una tasa de mortalidad de 219 por cada 100.000 habitantes. Por su parte, el MSP reconoce 12.849 personas fallecidas a causa de la CoVID19: 8.525 confirmados y 4.324 probables.
 
“Nadie puede predecir nada. La epidemia no es estacional y en cualquier momento se elevarán los contagios. ¿Qué haremos? Dependiendo de las medidas que tome el estado se podrá frenar el crecimiento del contagio, pero no se repetirá el escenario de Guayaquil”, ha asegurado Núñez.
 
Es posible que los hospitales se llenen y “hasta nos decreten otra cuarentena total, por eso preferiría que antes de eso, podamos ir frenando sobre la marcha. Volvamos a la semaforización y a algunas restricciones” ya adoptadas, ha considerado el epidemiólogo.
 
Pruebas sin acciones, no sirven
 
Simancas ha señalado que actualmente existen aspectos que favorecen a una segunda ola de contagios, como el relajamiento, las pocas pruebas que se hace y el insuficiente rastreo de contactos. No obstante, también hay factores que están en contra, por ejemplo, que la mayoría de las personas utiliza la mascarilla, no se expone a lugares cerrados y que aún no se han iniciado clases presenciales.
 
Por lo tanto, ha considerado que “podemos evitar una segunda ola” con disciplina, incrementando el número de pruebas PCR, haciendo un rastreo masivo de contactos y control de brotes, estableciendo confinamientos selectivos de ser necesario, e implementado estrategias de detección y movilidad en zonas calientes.
 
Pero a aplicación de pruebas diagnósticas es una estrategia que también exige acciones que la complementan. Es decir, “al detectar casos tenemos que tomar acciones para que los contactos sean aislados.  El rastreo de contagios es una estrategia no menor y con ello viene el aislamiento, pero para respetarlo se requieren políticas de protección social (comida, medicinas, etc.) y allí viene el apoyo de los gobiernos locales o centrales”, ha precisado Ríos.
 
La especialista ha recordado que esa estrategia se ha aplicado efectivamente en otros países, como Alemania y sería importante que, en Ecuador, por ejemplo, se apoye a la Red de Epidemiología que realiza una acción de rastreo de casos en Quito.
 
“Es un poco irresponsable decir que hay culpabilidad en los ciudadanos (por el aumento de casos).  No es solo el uso de mascarilla y distanciamiento. En realidad, la población lo ha asumido bastante bien, pero no es todo. La gente debe estar informada y a su vez apoyada por las autoridades. No se trata de culpar a nadie sino de unir esfuerzos entre todos. Las estrategias funcionan entre todos, debe ser articulado”, ha insistido Ríos. 
 
Los especialistas han insistido también en que no hay que descuidar los servicios esenciales de salud como los controles prenatales, control del niño sano, vacunas, etc. “Si se dejaron a un lado hay que hacer un enorme esfuerzo por ponerse al día de manera urgente. Son 8 meses en los que la población ha estado desprotegida de las actividades preventivas”, ha alertado Ríos.

Aquí estudio de OPS sobre la capacidad de respuesta de la región 




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