Edición Médica

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Ecuador | Colombia
Profesionales

CRISIS SANITARIA
El COVID-19 le pasa factura a la salud mental de los profesionales sanitarios ¿Quién se hará cargo?
Una política de estado es la que tiene que entrar a generar una propuesta
Jueves, 11 de marzo de 2021, a las 19:20
Elizabeth Pauker, Comunidad de Mujeres Mdicas.Psico-oncloga.

Elizabeth Pauker, Comunidad de Mujeres Médicas.


Cristina Coello. Quito
El país ha cumplido un año de la declaración de emergencia sanitaria por la pandemia de COVID-19 y muchos profesionales de la salud siguen trabajando en un entorno tan intenso de presión, enfermedad y muerte, entre otras problemáticas, que muchos incluso sin darse cuenta enfrentan alguna enfermedad mental.
   
“Nos hemos manejado con muchísima improvisación en numerosos aspectos de la atención al paciente”, pero sobre todo en la gestión de la crisis de salud mental en los profesionales de la salud, ha considerado la psico-oncóloga, Elizabeth Pauker.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, Pauker, que además coordina la Comunidad de Mujeres Médicas, ha sido enfática en señalar que, si bien es cierto, los profesionales sanitarios hoy cuentan con más información sobre el nuevo virus, “no implica que no existe descuido por parte de la autoridad” en el deterioro de su salud.
 
La administración de la vacuna posiblemente alivie un poco el estrés que muchos tienen de llevar el virus a sus hogares. Sin embargo, aún deben lidiar con otras tantas problemáticas que incluso las arrastran desde hace años, como el burnout, ha recordado la especialista. “Nos hemos convertido simplemente en mano de obra” ha protestado.
 
Por ello ha estimado conveniente una rápida intervención psicológica en el personal sanitario y apunta su dedo de responsabilidad en la ejecución de esta acción hacia las autoridades del Ministerio de Salud Pública (MSP) y la Seguridad Social (IESS).
 
“Hoy estamos tratando a los médicos en temas de salud mental cuando eso se pudo haber prevenido. Pero esto en realidad es una reagudización de la situación, ellos ya tenían burnout, ansiedad, depresión y algunas adicciones, y nadie se ha tomado la molestia de averiguar cuál es la situación” de médicos y demás personal que atiende en el sistema de salud, ha insistido.
 
Pauker ha acusado directamente al área de Talento Humano del MSP e IESS, “que poco o nada ha hecho para levantar información sobre lo que ocurre con los médicos y cómo protegerlos, hay un descuido total” de la salud mental de sus profesionales.
 
“Cuando un médico enferma, lo cambian y punto. La familia asume la responsabilidad de cuidarlo. No tienen ni siquiera cafetería porque allí han tenido que poner camas para atender pacientes. No tienen un espacio para sentarse y simplemente respirar. Estamos hablando de personas no de robots”, se ha quejado.
 
Para la especialista, es necesario establecer qué está pasando con ellos, pero sobre todo que tengan la libertad de poder expresarlo “con toda naturalidad, sin necesidad de correr el riesgo de ser retirados de sus trabajos, o ser inhabilitados, o de plantear algún tipo de discapacidad, porque otro tema que lo llevamos muy mal es el de las discapacidades”, ha mencionado.
 
Tras una evaluación, Pauker ha sugerido intervenir, luego dar acompañamiento y seguimiento. Actualmente se hace urgente motivar al personal, pues “terminada la pandemia entre comillas, tendremos muchos síndromes postraumáticos”. Además de que no se augura que el tema termine, por lo tanto, “necesitamos una política pública clara” de atención a la salud mental en el sector salud, ha insistido.
 
Más allá de pedir ayuda
 
La especialista también ha alertado que muchos de los afectados en su salud mental “difícilmente lo asumen, les tomará su tiempo. Por eso, la institución es la que debe empezar a trabajar el tema emocional” ya que si el abordaje se hace a tiempo se evita la cronificación.
 
Más allá de que el médico pida ayuda, “es la institucionalidad, la política de estado la que tiene que entrar a generar esta propuesta y trabajar esa motivación, la gestión emocional, hablar con su personal, promover el ejercicio, hacer trabajo de grupo, hacer el duelo de sus pacientes. De lo contrario todo ese trabajo inconcluso lo va arrastrando el personal de salud” ha explicado.  
 
Pero en toda esta propuesta, Pauker ha sido enfática en señalar que “hay que considerar las necesidades diferentes que tienen las mujeres. Hay muchas que son sostén de sus familias o cuidan de sus padres” y esa carga también influye.

“El abordaje psicológico no parte de tener una gran terapia, sino simplemente de descargar esas emociones. A veces con solo hablar es suficiente”, y por ello ha considerado que “hace falta apoyo humanizado hacia el trabajo” que realizan estas profesionales.




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