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DESDE LA EVIDENCIA
¿Hay diferencias entre el humo del cigarrillo convencional y los aerosoles de productos libres de humo?
Estos nuevos dispositivos no deben ser usados por niños ni adolescentes.
Lunes, 13 de noviembre de 2023, a las 10:44

Foto referencial.


Redacción. Quito
Cada vez hay más evidencia científica que señala que esas “nubes blancas” que salen de la boca de las personas que fuman cigarrillo (humo) y de los usuarios que usan cigarrillos electrónicos (aerosol) son muy diferentes en cuanto a composición, por ende, el riesgo y la exposición también cambian.
 
El humo es uno de los productos que se produce durante la combustión; este humo contiene tanto partículas liquidas (como agua) como material particulado (PM).
 
El material particulado es el resultado de las altas temperaturas que alcanza un cigarrillo en la punta que se quema, al estar un material combustible (en este caso el tabaco) en contacto con el oxígeno (en el aire y al momento de aspirar el humo) y una fuente inicial de calor (en este caso, un encendedor). La combustión del tabaco genera ceniza, y cuando esta no es completa, también se produce hollín.  
 
En este contexto hay que aclarar que, si bien el humo es un tipo de aerosol, no todos los aerosoles son humo.
 
Por ejemplo, los aerosoles que se forman a partir de la condensación de vapor de agua o los líquidos electrónicos vaporizados son muy diferentes en relación con su origen y composición (química y física) en comparación a los aerosoles del humo del cigarrillo.
 
Dado el número elevado de fumadores en el mundo, cercano a los 1.000 millones y el impacto en la salud que causa el tabaquismo, la mejor opción es dejar por completo el cigarrillo y la nicotina. En el papel suena fácil, pero aún existe un porcentaje alto de fumadores que no quiere dejar de fumar o que no logra dejar el hábito por completo a pesar de los muchos intentos para dejar el cigarrillo; para esos casos, existen alternativas que exponen a la persona a una cantidad menor de sustancias tóxicas mencionadas anteriormente. Esta estrategia se conoce en el mundo como estrategia de reducción de riesgo y daño.
 
¿Qué dice la evidencia al respecto?
 
Cuando se enciende y quema el tabaco de un cigarrillo tradicional se genera un proceso de combustión ardiente autosuficiente mediante el cual el tabaco alcanza temperaturas cercanas a los 850 °C. Este proceso libera una gran cantidad de energía que descompone al tabaco, generando un humo que está compuesto por gases, gotas líquidas y partículas sólidas suspendidas en el aire y que deja un residuo de ceniza.
 
De esta manera se forma el humo de cigarrillo, donde se han identificado alrededor de 6.000 sustancias químicas (la mayoría se genera por procesos que ocurren cuando se quema el tabaco), de estas alrededor de 100 han sido clasificadas como probables causas de enfermedades relacionadas con el consumo de cigarrillos, como cáncer de pulmón, enfermedades cardíacas y enfisema, por las autoridades de salud pública.
 
Aerosol de los cigarrillos electrónicos
 
Los cigarrillos electrónicos son dispositivos que se utilizan para inhalar un vapor que contiene nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas. En la actualidad hay más de 460 marcas diferentes de cigarrillos electrónicos en el mercado, cada uno puede tener un aspecto similar al de los cigarrillos de tabaco tradicionales (en ese caso, se usa el término cig-a-likes en inglés).
 
La mayoría de los cigarrillos electrónicos están formados por cuatro elementos, principalmente, un cartucho que contiene una solución líquida (e-líquido o e-jugo) con variadas cantidades de nicotina, saborizantes y otras sustancias químicas; un elemento calentador (el vaporizador); una fuente de energía (generalmente, una pila) y una boquilla por la cual se inhala.
 
El usuario, al al inhalar se activa el elemento calentador a pila, el cual vaporiza el líquido contenido en el cartucho en forma de aerosol o vapor resultante. A esto se le llama “vapear” o vaping en inglés.
 
El PG y VG son humectantes utilizados en e-líquido para producir aerosoles que simulan el humo del cigarrillo combustible. Sin embargo, la proporción de PG y VG en el e-líquido puede cambiar en función de si se desea sabor (niveles más altos de PG) o mayor cantidad de “vapor” (niveles más altos de VG).
 
No todos los productos libres de humo son iguales
 
Por otro lado, existen dispositivos electrónicos que calientan el tabaco sin llegar a quemarlo, mediante el control estricto de la temperatura que no permite subir a más de 350°C. El calentamiento del tabaco funciona inclusive en ausencia de oxígeno, lo que no ocurre con los cigarrillos convencionales que siempre necesitarán una fuente inicial de ignición.
 
Al no quemar tabaco, el aerosol de estos dispositivos contiene en una gran mayoría agua (aproximadamente 80 por ciento y glicerina, aproximadamente 10 por ciento), con la diferencia de no producirse el material particulado que sí se produce en la combustión de un cigarrillo convencional. La menor producción de sustancias dañinas en este tipo de aerosol lleva a una menor exposición de estas al fumador que utilice estos dispositivos.
 
Como el material de tabaco de la Unidad de Tabaco para Calentar se calienta y no se quema, el aerosol generado contiene, en promedio, entre un 90 y un 95 por ciento menos de componentes nocivos y potencialmente nocivos en comparación con el humo directo de un cigarrillo estándar de referencia (3R4F).
 
Una serie de experimentos científicos han confirmado que el aerosol del Tabaco Calentado no es humo: las mediciones de temperatura y los experimentos realizados confirman la ausencia de combustión que se produce en el material de tabaco cuando se utiliza según lo previsto y se calienta en los dispositivos para calentar tabaco.
 
La caracterización química del aerosol de los sistemas de calentamiento de tabaco demuestra que es profundamente diferente del humo directo de los cigarrillos en cuanto a su composición química y, a diferencia del humo de los cigarrillos, el aerosol de estos sistemas no contiene partículas sólidas. Esto se debe a la ausencia de combustión, lo cual ha sido verificada por expertos científicos en numerosos países, entre ellos Italia, Reino Unido, Japón, Polonia, Estados Unidos, Australia y Alemania, así como por una organización de investigación independiente de Nueva Zelanda.
 
Uso con precaución
 
Asimismo, la evidencia señala que, si bien sean cigarrillos electrónicos o sistemas de calentamiento de tabaco, algunas de las sustancias producidas en los aerosoles están asociadas a problemas de salud, por lo que se debe resaltar que estas alternativas no son seguras y aún cuando representan una menor exposición al daño para las personas que fuman, constituyen un riesgo para las personas que no fuman en caso de que inicien con su consumo.
 
Adicionalmente, muchas de estas alternativas contienen nicotina y se debe tener precaución con su uso, porque esta sustancia es la principal causa adicción y algunas poblaciones son susceptibles de un riesgo mayor, por ejemplo, en mujeres embarazadas o en pacientes con antecedentes de enfermedades cardiovasculares.
 
Por su contenido de nicotina, es de vital importancia recalcar que estos dispositivos no deben ser usado por niños ni adolescentes, inclusive por adultos que no fuman, porque el riesgo de generar adicción es alto y el aerosol de estos dispositivos, como vimos anteriormente, no son libres de riesgo.
 
Las estrategias de reducción de riesgo y daño son aplicadas en diferentes ámbitos de la medicina (por ejemplo, en uso de drogas ilícitas con usos problemáticos o entrega sin costo de jeringas para evitar transmisión de Hepatitis C o de VIH en heroinómanos); se basa en conceptos como el pragmatismo, al ver las cosas como son, no como queremos que sean; en el respeto a la autonomía y en el buscar todas las opciones que más beneficien a los pacientes, en este caso, poniendo a los fumadores en el centro de las decisiones. No sólo se deben ver estas nuevas alternativas como una amenaza, sino también como una opción complementaria a las ya instauradas. 

 
*Existen acuerdos comerciales entre Itabsa y Edición Médica para esta publicación. 



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