MITOS Y REALIDADES
Sales no refinadas, artesanales o en grano pueden presentar mayores riesgos de contaminación, advierte estudio
La sal rosada del Himalaya no ofrece beneficios nutricionales superiores frente a la sal común refinada
La sal rosada no ofrece beneficios superiores (Foto PUCE).
|
Redacción. Quito
Un estudio, liderado por el Centro de Estudios Aplicados en Química (CESAQ) de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), evidenció que este mineral no refinado, artesanal o en grano puede presentar mayores
riesgos de contaminación respecto al refinado.
A esa conclusión se llegó tras el análisis de 64 muestras de
sal comercializada en Ecuador donde, al observar algunas al microscopio, se han encontrado fibras plásticas.
“La presencia de
microplásticos y
contaminantes orgánicos se asocia directamente con la contaminación de mares y ríos, que reciben descargas constantes de
residuos urbanos, industriales y agrícolas. Además, estas sales, al provenir directamente del agua de mar y no atravesar procesos de purificación, conservan impurezas que van más allá del cloruro de sodio” ha explicado
Hugo Navarrete, director del CESAQ - PUCE.
En ese sentido, Navarrete ha dejado claro que no siempre lo denominado
natural es siempre sinónimo de más
saludable y cuestionó la percepción negativa que suele rodear a la refinación.
Lejos de ser un proceso perjudicial, la refinación permite eliminar una parte importante de
impurezas, materia orgánica y contaminantes presentes en la
sal cruda. “La refinación reduce de forma significativa estos contaminantes”, ha señalado el investigador.
Por otro lado, si bien, la mayoría de las sales evaluadas cumplen con la normativa internacional de seguridad, presentando niveles bajos de
metales tóxicos, se identificó la presencia de 15 metales, entre ellos
plomo,
mercurio y
cadmio, en sales de distintas marcas y tipos disponibles en el mercado ecuatoriano.
“Por ejemplo, las concentraciones de plomo encontradas en la
sal comercial ecuatoriana se ubican, en promedio, por debajo de los límites máximos permitidos”, agregó el investigador.
Otro contaminante
Según ha informado la PUCE, el plomo y el mercurio eran los metales que más preocupaban a los investigadores, pero fueron sorprendidos con dos muestras que presentaron
concentraciones elevadas de cadmio, superando el límite permisible.
“El cadmio no era el metal que esperábamos encontrar elevado, y sin embargo apareció. Es un metal altamente tóxico, con efectos sobre los
riñones, el
sistema nervioso y el
sistema endocrino”, ha advertido Navarrete.
No obstante, el investigador aclaró que se trata de hallazgos puntuales, no generalizados, y que no representan una alarma inmediata, pero sí una señal clara de la necesidad monitorear permanentemente.
Una de las hipótesis apunta a la variabilidad estacional del agua de mar, influenciada por lluvias, escorrentía de suelos agrícolas y
uso de fertilizantes que contienen cadmio como contaminante.
¿Qué pasa con las sales gourmet?
Por otro lado, el estudio también ha evaluado algunas
sales gourmet importadas, especialmente la popular
sal rosada del Himalaya, promovida como una alternativa más saludable y rica en minerales.
Y los resultados mostraron que este tipo de sal no ofrece
beneficios nutricionales superiores frente a la sal común refinada. Su color rosado se debe principalmente a la presencia de óxidos de hierro, y no a propiedades especiales para la salud. Además, estudios internacionales citados por el equipo investigador advierten que, en otras regiones, estas sales pueden contener mayores concentraciones de
metales pesados.