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Ecuador | Colombia
Salud Pública

COMPORTAMIENTO DEL VIRUS
¿Qué determina un mayor o menor impacto de la COVID-19 ente personas?
Los genes, son los protagonistas en la batalla virus vs. huésped
Miércoles, 01 de septiembre de 2021, a las 13:54

César Paz-y-Miño, Academia Ecuatoriana de Medicina.


Redacción. Quito
La COVID-19 es una enfermedad que ha impactado de diferente forma a personas y poblaciones enteras, por ello los científicos cada vez van aclarando el por qué de esas diferencias de comportamiento y lo que está detrás de ello.
 
Para el genetista César Paz y Miño, entre el virus SARS-Cov-2 y sus huéspedes humanos, se ha creado una batalla por sobrevivir. El virus ataca con toda su fuerza y las personas se defienden con todas las herramientas biológicas disponibles. En esta lucha biológico-evolutiva, virus versus huésped, los genes tienen mucho que decir.
 
En un análisis enviado por el médico de la Academia Ecuatoriana de Medicina, ha explicado que la susceptibilidad o resistencia al virus, la capacidad de infección, la agresividad del virus, el tipo de síntomas, la gravedad, la probabilidad de morir, las secuelas, la recuperación, la respuesta al tratamiento, la efectividad de la vacuna, entre otros aspectos, están marcados por los genes. Disponemos de muchas evidencias científicas que demuestran esta asociación genética, virus- personas, ha escrito.
 
Paz y Miño ha pasado a explicar que el propósito biológico del virus es sobrevivir y para esto infecta a un huésped y se reproduce en su interior. El huésped a su vez saca sus armas para destruir al invasor, activa su sistema inmune. El virus así presionado, trata de evadir la inmunidad mediante mutaciones. Es así como aparecen variantes del virus. Existen más de 6 mil variantes de la COVID-19. Cada vez que el invasor se reproduce dentro del individuo, y por la plasticidad de su material genético, muta. El fin de mutar es sobrevivir a nuevas condiciones. También las vacunas introducen una condición biológica de presión evolutiva y determinan una mayor velocidad de variación del virus. En resumen, los virus mutan por su propia esencia genética, por presión del sistema inmunológico y porque recombinan su material genético con otros virus hermanos.
 
El papel de la proteína S
 
El genetista ha detallado que el SARS-COV-2 es un virus de origen natural que, para introducirse en la célula, usa su llave de apertura que es la proteína S (espiga) y, comparativamente, se mete a la célula por su cerradura, que es el receptor de membrana llamado ACE2. Tanto S como ACE2, son producidas por genes, viral o humano, respectivamente. El gen S es muy cambiante y adaptable, el ACE2 es estable. Las mutaciones del virus hacen que trate de escabullirse del sistema inmune y encuentre nuevos acoples de entrada. Es entonces cuando entran en juego varios genes humanos que proporcionan mayor o menor potencia de reacción contra el virus.
 
La virulencia o contagiosidad del virus se basa en su proteína S cambiante, que se une a otras proteínas de la célula para invadirla. Se han determinado, entre otros factores humanos de vulnerabilidad a la infección por la COVID-19, al menos cinco:
 
1) Los pacientes presentan un acortamiento de los genes de las regiones terminales de los cromosomas (telómeros); estos participan en el envejecimiento y sobrevida de las células. Mientras más cortos los telómeros, mayor afectación, porque se reprime la regeneración de células del enfermo.
 
2) Bloqueo químico de al menos 44 regiones del genoma humano, de las 850 mil conocidas, lo que impide la correcta lectura de los genes, modulando el riesgo mayor o menor de enfermarse. Estudiar estas regiones bloqueadas podría predecir formas graves de COVID hasta en un 83 por ciento.
 
3) Se han encontrado 70 genes (de 23 mil de los humanos) de riesgo de muerte antes de que aparezcan síntomas graves. Cada paciente con problemas clínicos tiene una firma propia de expresión genética. Dentro de estas, están genes de células sanguíneas (monocitos, neutrófilos, células dendríticas), linfocitos B y T en mayor o menor número, en los individuos; coexisten variaciones en genes del programa celular de inflamación; diferencias de susceptibilidades entre hombre y mujer o grupo sanguíneo relacionadas a genes de sexo. Por tanto, cada persona tiene patrones genéticos distintos que determinan susceptibilidad diversa.
 
4) Trece regiones del genoma humano, 40 genes, están relacionados con vulnerabilidad diferente para la infección, así como los síntomas que presentan: hospitalización con sintomatología moderada a grave y personas que necesitan asistencia respiratoria o que mueren. De estas 13 regiones genómicas involucradas en la vulnerabilidad, 4 tienen que ver con la susceptibilidad directamente y 9 con la gravedad. En la lista de genes, se conocen ya algunos involucrados en síntomas pulmonares, reacción inmunológica, protección de la entrada del virus, síntomas neurológicos, daño renal o cardíaco, entre otros. 
 
5) Genes de ancestría de las poblaciones. En este aspecto, poblaciones que tienen más genes Neandertales en su genoma, son más o menos resistentes a enfermar. La proporción de genes Neandertales y Cromañones (ancestros del humano moderno), está entre muy baja para asiáticos, amerindios y afrodescendientes, y más alta para caucasoides y europeos. Los genes localizados en el cromosoma 12 reducirían un 22 por ciento de riesgo, pero curiosamente, otra variante Neandertal del cromosoma 3, incrementaría en 20 por ciento el riesgo de necesitar respirador.
 
Finalmente, según ha relatado Paz y Miño, la respuesta a la vacuna también es diferente. La producción de anticuerpos contra el virus, varía; hay personas que producen muchos anticuerpos y otras menos, esto tiene que ver justamente con los genes, como se ha explicado. La producción de anticuerpos se relaciona con la posibilidad mayor o menor de contaminarse de la COVID. Lo que se observa sí, es que el 98 por ciento de casos nuevos de contagios está entre los no vacunados. Por tanto, y por ahora, la mejor protección para sobrevivir y ganar la batalla virus versus huésped, es la vacuna, sumada a distanciamiento, uso de mascarilla, aireación y desinfección.




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