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La pandemia también limitó la formación práctica de los posgradistas
Hay impacto psicológico en el ámbito familiar
Lunes, 24 de agosto de 2020, a las 09:31
Elizabeth Fonseca, Mnica Idrovo, Ral Gallegos y Luis Nez.

Elizabeth Fonseca, Mónica Idrovo, Raúl Gallegos y Luis Núñez.


Cristina Coello. Quito
Cursar una especialidad en época de pandemia ha significado un gran reto para los médicos en el país pues, además de los riesgos de contagio de CoVID19, han visto limitadas muchas de sus prácticas (cirugías) de formación.
 
En el país 3.380 médicos están cursando un posgrado en unidades de salud públicas y privadas, cumpliendo largas jornadas asistenciales (80 o más horas),  además de las académicas, las cuales no se han visto afectadas a pesar de la emergencia sanitaria, según ha asegurado el docente de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) Fabricio González.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, varios posgradistas de la USFQ han comentado algunas de sus preocupaciones en el campo de su formación con la llegada de la CoVID19 al país.
 
Luis Núñez, en cuarto año de Neurocirugía, ha detallado que tras revisar cifras ha establecido que antes de la pandemia realizaba entre 90 y 110 cirugías por semestre. No obstante los últimos cinco meses ha sumado tan solo una docena.
 

Muchas cirugías han sido suspendidas.

“Son los años en los que debemos hacer más cirugías y donde pulimos la técnica, pero esto nos está limitando. Para toda cirugía en Neurología se necesita cuidados intensivos y ahora esa área está ocupada por completo en pacientes CoVID19. Con esto, prácticamente nos estamos dedicando a emergencias”, ha relatado el estudiante de un hospital de la Seguridad Social.
 
La cirugía de nervio periférico, por ejemplo, que no parece ser una emergencia pero que limita las actividades a muchos pacientes ya no son atendidas y quedan rezagadas “hasta quién sabe cuándo”, ha mencionado Núñez.
 
No obstante, aunque la cantidad de cirugías ha disminuido para este grupo de médicos, eso no quiere decir que sus jornadas laborales también se hayan limitado. Ellos igualmente deben atender en sus turnos y al llegar una cirugía de emergencia deben atenderla.
 
Por otro lado, la pandemia tampoco ha sido una limitante para realizar cirugías en pacientes infectados por el nuevo virus. La dificultad se presenta el momento de acceder a un equipo de protección personal (EPP).
 
En estos procedimientos participan el especialista, el posgradista, anestesiólogo, enfermeros, auxiliares, etc., y se han visto obligados a “priorizar” el personal que asiste la cirugía, ante la escasez de EPP.
 
Ante esa situación, los posgradistas deben buscar la forma de asistir esas cirugías, ya que según ha insistido Núñez, la práctica quirúrgica “es un aspecto fundamental” de su formación, por lo cual muchos buscan estar presentes aunque estén fuera de su horario de trabajo.
 

Realizan cirugías de emergencia.

La posgradista de segundo año en cirugía pediátrica, Mónica Idrovo, también ha considerado que “la producción (quirúrgica) ha disminuido radicalmente. Antes de la pandemia este servicio era muy movido, siempre hay muchos pacientes”, pero los hospitales donde se atiende esa especialidad en la actualidad se han convertido en instalaciones CoVID19.
 
“De todas la cirugías programadas (12 diarias) que teníamos antes, ahora solo se realizan las de emergencia” en un hospital pediátrico público, ha relatado Idrovo.
 
Por otro lado las patologías de alta especialidad y demanda, como el trasplante de órganos, se ha suspendido totalmente.
 
Idrovo también ha sostenido que a pesar de la disminución de su producción en plena formación médica, el trabajo es sostenido y exige mayores medidas de seguridad porque incluso han debido realizar cirugías a pesar de que los pacientes sean positivos al virus.
 
“Hay pacientes, por ejemplo, con apendicitis que deben ser operados de emergencia  pero sus familiares y ellos mismos son positivos. Se lo hace con todo el equipamiento de protección y luego de la cirugía van muy bien”, ha relatado la posgradista.
 
Esa realidad también ha abierto la puerta para que varios de estos médicos se contagien, pero aún así, tras la recuperación vuelven a la rutina de servicio.
 
Sin estudios no hay diagnóstico
 
Raúl Gallegos, posgradista de segundo año de Radiología ha señalado que antes de la emergencia sanitaria cumplía rotaciones “bien estructuradas (por instituciones y  especialidades), pero ahora dejamos de ver estudios” porque se limitó la atención.
 
Ahora todo lo que revisan con imágenes de tórax. En el hospital privado donde realiza la especialidad, Gallegos estima que antes de la pandemia se realizaba entre 350 o 400 estudios diarios y actualmente se llega máximo a 90, de los cuales, la gran mayoría son imágenes de pulmones.
 
“Eso me afecta porque no estoy viendo todos los estudios de mi especialidad. Nosotros los radiólogos vemos todos los casos clínicos y hasta teníamos la oportunidad de ver intervencionismo radiológico, pero con esto se ha reducido mucho”, ha considerado.
 
Gallegos se ha mostrado preocupado porque la gran mayoría de estudios correspondían a consulta externa “y por esta situación en todas las especialidades se ha reducido drásticamente la atención”, lo cual deja entrever que muchos pacientes posiblemente no reciban oportuna guía médica, ni diagnóstico, ni tratamiento.
 
Neonatología sigue con alta demanda
 
Elizabeth Fonseca, de segundo año de Neonatología, ha coincidido con sus colegas en el sentido de que el adiestramiento práctico se ha visto afectado por la emergencia sanitaria, pero en su especialidad, “siguen llegando a los hospitales muchas embarazadas y recién nacidos con patologías que requieren ingreso” hospitalario.
 
En su caso, ha recordado que antes de la pandemia el hospital público donde realizaba su posgrado tenía 21 camas para Neonatología “y casi siempre estaban llenas”. Actualmente esa especialidad mantiene su elevada demanda.
 
En algunos hospitales donde se atiende pacientes CoVID19 y que tenían la especialidad, han trasladado el área de Neonatología a otros hospitales para evitar contacto. Así por ejemplo el área del Hospital Enrique Garcés (de 18 pacientes) se trasladó al Luz Elena Arismendi (con capacidad de mas de 40).
 
En esta especialidad “no ha variado la cantidad de pacientes” que atienden en época de pandemia, pero lo que sí han identificado es que por el confinamiento muchas madres no cumplen el control prenatal.
 
Así pues, posiblemente sea objeto de estudio, la observación hecha por Fonseca de que ha sido frecuente en el servicio la llegada de muchos niños prematuros y complicados al no identificarse esos problemas durante el período de gestación, ante la falta de controles médicos.
 
“Vemos en las historias clínicas que las madres tienen dos o tres controles, otras no tienen ninguno y por lo general esas madres son las que ingresan” ha descrito.
 
Consultada sobre posibles casos de neonatos contagiados por transmisión vertical, ha admitido que no se conoce porque no es posible hacer los estudios correspondientes. Sin embargo una de las instituciones públicas habilitó un espacio específico para bebés con sospecha de CoVID19.
 
“Hay madres que tienen la infección, que están hospitalizadas y en terapia intensiva. Muchas otras llegan con sospecha y según los estudios son ingresadas”, pero a Fonseca le preocupa también los tratamientos de los prematuros. “El tema del apego es muy importante para la recuperación de estos niños y con la pandemia esto se ha visto muy limitado”, ha añadido.
 
Las madres hospitalizadas “están desesperadas y quieren estar con sus bebés, tienen poco tiempo para estar con ellos, las que dan a luz quieren irse pronto, a veces lo hacen sin las indicaciones completas. Están omitiendo muchas cosas por el temor”, se ha lamentado la posgradista.
 
Por otro lado, Fonseca ha aceptado que el impacto psicológico en el núcleo familiar, por llevar adelante el posgrado en medio de la pandemia, también les afecta pero deben culminarlo a pesar de los riesgos.
 
Las pruebas para los médicos
 
Aunque todos han admitido el temor al contagio y la permanente exposición, también han reconocido que los establecimientos públicos en los que realizan la especialidad no les facilitan las pruebas RT-PCR de diagnóstico, con la sola excepción de alguna rotación de hospital.
 
Por ello, el docente ha insistido en destacar la labor de estos profesionales ya que  “se mantienen al pie del cañón” a pesar de las circunstancias adversas y el poco apoyo de las unidades de salud púbicas.
 
“Son los verdaderos héroes que están luchando todos los días. Es una época muy dura y vivirla con una pandemia es mucho más duro. Eso genera una gran incertidumbre y no solo por el virus, sino también por el sistema de salud que no es eficiente”, ha señalado González.



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