GESTIÓN OPERATIVA
IESS estima operativa la nueva parametrización de agendamiento, mientras los médicos y enfermeras anticipan vulneración en derechos y calidad en la atención
El IESS explica que, en las consultas posteriores, el médico tratante evaluará cada caso y decidirá cuánto tiempo necesita
William Perugachi, director del Seguro de Salud del IESS; Hugo Miranda, presidente de la Asociación de Profesionales de la Salud del HCAM; y, María de Lourdes Velasco, presidenta de la FEDE.
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Cristina Coello. Quito
El Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ha anunciado un
modelo de agendamiento de citas con el objetivo de “garantizar” que los asegurados accedan a una atención médica más rápida, mientras los gremios sanitarios han manifestado su “total desacuerdo” con esa decisión que establece un reducido tiempo de atención en la consulta externa (10 minutos).
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA,
William Perugachi director del Seguro General General de Salud Individual y Familiar del IESS, ha explicado que la medida se tomó tras la visita a varios hospitales donde se identificó que el sistema de agendamiento “estaba mal parametrizado” y se desperdiciaba al menos 10 minutos en la consulta externa de “ciertos médicos” de especialidad.
“Lo que se hizo fue parametrizar los porcentajes de atención para que se agende el numero de
primeras citas necesarias, a las cuales no hemos bajado los tiempos, y los mismos médicos agenden las
citas subsecuentes” cuando se trata de revisar
exámenes o imágenes solicitadas en esa primera visita y el paciente no espere 2 o 3 meses, ha explicado Perugachi.
En ese sentido ha insistido en que la medida ha logrado disminuir el tiempo de espera de los pacientes, “que es la mayor queja que tenemos”, ha reconocido el directivo, quien ha insistido en que
no se compromete la calidad de la atención.
A decir de Perugachi, instituciones como el Ministerio de Salud Pública (MSP) también tienen los denominados “
Box de atención rápida” para solucionar en corto tiempo consultas como el control de la presión y entrega de medicinas.
Sin embargo, el IESS tiene 8 millones de beneficiarios para
102 unidades médicas y eso requiere un sistema de agendamiento que les permita ordenar esas atenciones, ha añadido.
Los datos preliminares del IESS
Según ha informado el IESS, durante la primera semana de aplicación de esta nueva parametrización se otorgaron más de
25 mil citas destinadas a la entrega de medicamentos y lectura de exámenes, “procesos que ahora se realizan con más agilidad”.
Además, se han entregado más de 340 mil citas para chequeos médicos, las cuales mantienen los tiempos habituales de 20, 30 y hasta 45 minutos dependiendo de la especialidad. El IESS reitera que el tiempo de atención se
adapta a cada paciente y que las primeras citas mantienen sus tiempos de atención.
Para las consultas posteriores, “el médico tratante evaluará cada caso y decidirá cuánto tiempo necesita la cita (entre 10 y 45 minutos), garantizando una atención adecuada, humana y responsable”.
Más allá del tiempo de las citas está la crisis del sistema
Frente a la situación,
María de Lourdes Velasco, presidenta de la Federación Ecuatoriana de Enfermeras y Enfermeros (FEDE), ha expresado su “profunda preocupación” por la medida “impuesta unilateralmente” y vulnerando estándares de calidad, además de “atropellar” el derecho de las personas de acceder a servicios de salud de calidad.
Velasco ha razonado que “las decisiones que afectan la calidad de la atención deben originarse en un
proceso de diálogo y acuerdo con los involucrados. La imposición unilateral de reducir tiempos de consulta sin un marco de diálogo previo genera desconfianza, desmotivación y deterioro de la prestación” de servicios de salud.
“Desgastar una gestión por no aproximarse a los involucrados, es ingenuo por no decir otra cosa. En vez de solucionar
crean más problemas, la crisis es tan grave que, si no se atiende ya, los que sufrirán será el grueso de la población”, ha advertido Velasco.
Por otro lado, la dirigente gremial ha sido enfática en señalar que, más allá de esta nueva parametrización de las consultas externas está “el camino correcto” para orientar la
crisis del Sistema de Salud en general, no solo del IESS, y ha insistido en que es momento de “priorizar el
Primer Nivel de Atención y buscar soluciones que impacten la estructura del sistema, no meramente ajustes de tiempo de consulta”.
En ese sentido ha asegurado que los gremios están dispuestos a ser parte activa del proceso de mejora de la calidad de atención, aportando experiencias,
criterios técnicos y una visión de sustentabilidad”.
Con Velasco ha coincidido,
Hugo Miranda, presidente de la
Asociación de Profesionales de la Salud del Hospital Carlos de Marín (HCAM), quien ha mencionado además que “oportuna siempre va a ser la visita de las autoridades para que conozcan la realidad de un hospital” y desconoció la llegada de autoridades a su institución, como señaló Perugachi.
“Lo que sí existió fue el pedido a varias jefes de unidades que se manifiesten sobre los tiempos de atención” y se enviaron varios escritos sobre “la importancia de tener un tiempo más amplio para los pacientes de este hospital”, ha asegurado el dirigente.
Miranda ha asegurado que su organización envió una carta a la
gerencia del HCAM expresando la preocupación del personal sanitario no solo por la nueva parametrización de citas, sino también por la actual
política pública sanitaria y particularmente en lo relacionado al abastecimiento de medicamentos, escases de dispositivos médicos y la falta de atención prioritaria del Gobierno hacia el
fortalecimiento del sistema de salud.
En cuanto a las citas de 10 minutos, el dirigente gremial se ha preguntado si un médico de
primer nivel ¿podrá resolver en ese tiempo el caso de una persona que llega con exámenes totalmente alterados y que posiblemente necesite hospitalización?
En ese sentido, Miranda, al igual que Velasco, asegura que también tienen propuestas para solucionar problemas como el retraso en las citas y que es necesario un “
consenso” con los profesionales de la salud porque “cada hospital es un mundo y cada servicio dentro de un hospital es un submundo”, ha advertido.
El considera que no se puede generalizar todo, ni centralizar todo porque cada unidad de salud “tiene una
epidemiología y una
estadística diferente” y los pacientes se quejan que “los médicos ni les miran a la cara y solo pasan en la computadora. Pero a eso nos obliga el sistema”, ha justificado.
Miranda ha comentado que el
personal administrativo, que desconoce de la Medicina, es el encargado de otorgar citas y por ello entre las propuestas de los profesionales del HCAM está el trabajar en la
protocolización de las derivaciones especialmente en segundo nivel, para evitar sobredemanda en el hospital de especialidad.
“Falta mucho unirse con la gente que está aquí abajo, con los que sí estamos en la atención directa de paciente”, ha pedido el dirigente.
¿Qué pasa con la estabilidad laboral?
La medida adoptada por el IESS también ha generado inquietud respecto a la estabilidad laboral de los profesionales de la salud. Velasco en representación de la FEDE ha estimado que “subyace una intencionalidad de
despedir profesionales de la salud y eso sería gravísimo”, advirtió.
Miranda también ha admitido que están alerta frente a un
supuesto informe, el cual no les ha llegado de manera oficial, que menciona un exceso de personal, pero solo su difusión ha generado gran preocupación entre los trabajadores del IESS.
En ese sentido, Velasco advirtió un
deterioro de la salud bio psicoemocional de los profesionales tanto por la sobrecarga de labores, como por la inestabilidad. Mientras Miranda reconoció el
burnout de varios especialistas ante la situación, lo cual los ha llevado a dejar sus puestos y al hospital en acefalía de especialidades tan importantes como cardiología, oftalmología pediátrica, cirugía toráxica, infectología pediátrica, entre otras.
De allí que los dos gremialistas han insistido en el
diálogo y se evite efectos como mayores
errores médicos y carga laboral para los profesionales, con consecuencias directas sobre la seguridad y la credibilidad del sistema.