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Profesionales

DÍA DEL MÉDICO
El desafío de formar buenos médicos, desde la perspectiva de las universidades ecuatorianas
Hay que trabajar en cerrar las brechas existentes de posgrado para los médicos
Viernes, 23 de febrero de 2024, a las 10:22
Mara Beln Mena, directora de la carrera de Medicina de la UCE; Camilo Flix, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo de la UTE; Enrique Noboa, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UISEK.

María Belén Mena, directora de la carrera de Medicina de la UCE; Camilo Félix, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo de la UTE; Enrique Noboa, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UISEK.


Cristina Coello / Jonathan Veletanga
Entre los corredores de las instituciones educativas donde se forman en Ciencias de la Salud hay un lema que define la identidad de estos profesionales, especialmente de los médicos: ‘La mitad de todo lo que hoy sabemos, mañana será mentira. El problema es que no sabemos cuál mitad’. De allí surge, al parecer, la consigna de que en esta rama en específico hay que estar en constante actualización.
 
El refrán ha sido recordado por María Belén Mena, directora de la carrera de Medicina de la Universidad Central del Ecuador (UCE), con el cual ha querido reflejar parte del propósito fijado por su institución en la formación de los nuevos médicos.
 
Con ella ha coincidido Camilo Félix, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo de la Universidad UTE, quien asegura que los nuevos médicos “siempre van a ser mejores, pero la condición fundamental es que tendrán que graduarse todos los días”, en otras palabras, tendrán que mantenerse en permanente actualización.
 
Enrique Noboa, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Internacional SEK (UISEK), ha enfatizado que la educación continua es uno de los aspectos fundamentales para “ser un bueno médico”. Ha recordado que una de las obras de Eugenio Espejo, el primer médico del Ecuador, publicada en 1785 y donde plasmó sus reflexiones sobre la epidemia de viruela en Quito, así como las medidas de prevención y de tratamiento, resalta varias cualidades para “ser un buen médico”, como tener una gran vocación, ser bien instruido, tener conocimientos sólidos, tener una amplia competencia profesional, ser un buen comunicador, entre otros.  
 
Precisamente, estos y otros valores son los que las universidades ecuatorianas están configurando y enseñando a los jóvenes estudiantes de pregrado, a través de asignaturas innovadoras.
 
En entrevistas con EDICIÓN MÉDICA, tanto Mena, como Félix y Noboa, han resaltado la labor humanística de los médicos, pero también han advertido sobre los nuevos retos que tiene esta noble profesión. 
 
Para Noboa, uno de esos es fortalecer y enseñar valores y herramientas emocionales y bioéticas que permitan establecer una relación médico-paciente adecuada, así como procurar una justa distribución de los recursos que se sabe son limitados actualmente y generar más conocimiento científico.   
 
“Entre todo esto, lo fundamental es que el joven médico aprenda a ganarse la confianza de los pacientes y, para ello, es importante un manejo cuidadoso de los conflictos de interés que pueden establecerse en la relación médico-paciente. Por este motivo, se recomienda también que se involucren en la responsabilidad profesional que les permita maximizar el cuidado de los pacientes”, ha considerado.
 
Otro de los retos urgentes es hacer más accesible la especialización de la gran cantidad de médicos generales que se gradúan cada semestre, tanto en universidades públicas como en las privadas.
 
Para Félix, la concentración de médicos en las grandes ciudades es un problema. “Quizá, si dividimos el número de médicos para la población de Quito y Guayaquil nos hace pensar que no los requerimos. Pero hay regiones que están abandonadas, carecen de profesionales y de especialistas”, ha sido enfático en señalar.
 
Mena coincide en que eso debe cambiar y que es urgente generar programas nacionales de becas para formación de especialistas y que luego esos especialistas acudan donde se los necesita, es decir, en provincias y zonas alejadas del país.
 
Ya no se requieren más médicos generales, sino especialistas, ha insistido Félix. Mientras que Mena baraja entre sus ideas, la lejana posibilidad de suspender en el país la formación de más médicos para concentrase en especializar los que actualmente existen.
 
“La brecha sanitaria ya no es de médicos generales, la brecha está en ciertas especialidades que deberíamos formar. No se necesitan más escuelas de Medicina, pero es crítica la flexibilidad y facilidad con que los reglamentos permiten abrir nuevas escuelas”, ha dicho Mena con indignación.
 
Esto tiene que cambiar y se puede cambiar en conjunción” con el órgano rector, el Ministerio de Salud Pública, la academia y demás involucrados, ha añadido.
 
Precarización del trabajo
 
Félix ha mencionado, además, que no solo existe la perspectiva y necesidad de la labor asistencial en la formación actual de médicos. “Tenemos otros caminos adicionales que jamás profesionalizamos” y son la docencia y la investigación.
 
Lastimosamente son pocos los que ven la perspectiva de la investigación en sus carreras médicas y eso también se debe, según Félix al maltrato que sufren, igual que los médicos.
 
“Los maltratos en términos económicos para los profesionales de la salud determina que busquemos las alternativas clásicas. Es más fácil trabajar como médico asistencial porque se lo puede hacer en un hospital o tener un consultorio propio tradicional. Pero en el campo de la investigación es muy deficiente el aporte del Estado. Necesitamos que los investigadores sean bien pagados, de tal forma, que no exista fuga de cerebros”, ha considerado el decano de la UTE.
 
Por su parte, Mena ha advertido que los médicos recién graduados no tienen trabajo y si llegan a tenerlo es precarizado, “es una explotación. Hemos mercantilizado la profesión médica. Salen a un campo laboral inexistente” y por ellos muchos migran o incurren en enormes deudas financieras para tener acceso a un posgrado en la universidad privada.
 
Para ella, “el Estado debería ser consecuente con la universidad pública y la necesidad hospitalaria de capacitar a su propio personal y dar estudios de especialidad. En las provincias donde hay escasez de profesionales de la salud, ¿quién está colocando puestos de trabajo? Hay lugares donde el ejercicio de la medicina privada no se puede entender como garantía del derecho a la salud”.
 
“En una población remota donde no hay suficientes médicos por habitante, el Estado debe crear puestos de atención (sanitaria), y, esas son plazas para integrar a los profesionales de la salud a la vida laboral. ¿En Esmeraldas, cuántas plazas han creado? Más bien, están despidiendo” y tampoco hay condiciones de trabajo, ha cuestionado la docente de la UCE.
 
Es un asunto de corresponsabilidad, ha insistido, las universidades responden a la necesidad del sistema de salud, “pero si el sistema no tiene una estimación de su verdadera necesidad en territorio, está dejando a la buena de Dios”, ha opinado Mena.
 
La responsabilidad de la formación académica
 
Considerando que la carrera de Medicina es altamente humanista, Mena, Félix y Noboa han recalcado el compromiso de “formar bien” a los futuros médicos.
 
“Las Facultades de Ciencias de la Salud de nuestro país están en ese camino, en esa orientación, para brindar no solamente la aptitud sino también la actitud para reaccionar adecuadamente frente a los requerimientos de sus pacientes y para una toma de decisión sensata y oportuna, con el pleno conocimiento de lo que se debe hacer y de lo que no se debe hacer”, ha dicho Noboa.
 
“Hay el compromiso social de la universidad. Los decanos firmamos un diploma de médicos y al firmar aseveramos que ese estudiante se formó adecuadamente para que ejerza la Medicina. Esa obligación de la academia debería priorizarse”, ha insistido Félix.
 
Adicional, Mena ha exigido mejor “calidad en los escenarios asistenciales” donde los estudiantes también se forman. “No se puede ver 10 veces la nariz al mismo paciente. Hay que ver qué está pasando con esos espacios”, que también están saturados por la gran cantidad de estudiantes tanto de las universidades privadas como de las públicas.
 
Por esta razón, la directora de la UCE ha insistido en que “no es responsable” abrir más escuelas de Medicina. “Por un tema de normativa y para evitar las infecciones asociadas a la atención hospitalaria, no podemos meter tantos estudiantes en un hospital público. Ya no tenemos suficientes escenarios asistenciales”, ha advertido.
 
En otro aspecto, los docentes han mencionado que además debe ser más riguroso el examen de habilitación profesional, ni dejarlo como un examen con eternas oportunidades para aprobarlo. 
 
“Si hay universidades con un porcentaje alto de estudiantes que reprueban el examen, el CES (Consejo de Educación Superior) debería condicionar la habilitación de nuevos estudiantes. No pueden terminar la carrera 500 estudiantes y 200 de ellos reprobar el examen nacional. No se trata de producir más médicos sino pensar en la calidad y a qué campo laboral van”, ha recalcado Mena.
 
La visión de los estudiantes
 
Mnica Calo y Luis Fajardo, estudiante de Medicina de la UCE y UTE, respectivamente.

Mónica Calo y Luis Fajardo, estudiante de Medicina de la UCE y UTE, respectivamente.


Luis Fajardo, de quinto semestre de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo de la Universidad UTE, y, Mónica Calo, que acaba de terminar su décimo semestre en la Facultad de Medicina de la UCE, han ratificado la importancia de la actualización continua en la carrera.
 
Ambos han estimado que, contrario al pensamiento común, la Medicina no es una carrera solo de beneplácitos económicos. Han reconocido que hay excepciones, pero en general quienes la siguen lo hacen por su vocación de servicio
 
Eso sí, están conscientes que, en la actualidad, sin un posgrado será muy difícil ejercerla con el entusiasmo que ahora lo tienen.
 
Calo ha resalto la formación humanista de su universidad y Fajardo la estimulación a la actualización continua. Ambos han manifestado el ansia por la actividad asistencial que les caracteriza a los jóvenes prospectos, también han reconocido que, en gran medida, de ellos dependerá el ser buenos médicos.
 
El ser un buen médico es “un proceso paulatino, que no termina nunca. Los médicos tenemos que continuar leyendo y estudiando toda la vida. Debemos buscar la forma de actualizarnos permanentemente y sobre todo buscar la manera de ir aprendiendo en el día a día. Muchas veces el error también enseña (Medicina basada en el error)… Esto es un proceso de permanente formación y de permanente aprendizaje, que hace que paulatinamente los médicos nos vayamos perfeccionando (toma toda la vida)”, ha asegurado el decano de la UISEK.



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