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Sábado, 13 de abril de 2024
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Ecuador | Colombia
Profesionales

FEMINISMO Y SALUD
¿Cómo se percibe la perspectiva de género en la sanidad ecuatoriana?
En el mes de la Mujer, se aborda la importancia de considerar la perspectiva de género en la atención médica
Lunes, 11 de marzo de 2024, a las 15:00
Yaroslava Robles, de la Politcnica Salesiana de Cuenca; Alex Serrano, de la PUCE; y, Ana Luca Martnez, de la UDLA.

Yaroslava Robles, de la Politécnica Salesiana de Cuenca; Alex Serrano, de la PUCE; y, Ana Lucía Martínez, de la UDLA.


Cristina Coello. Quito
Si bien hay muchos campos en los que la perspectiva de género influye, hay algunos que son más evidentes y  en del campo de la sanidad incluye también la forma integral y transversal de la práctica clínica, la investigación y la vida cotidiana de las mujeres.
 
EDICIÓN MÉDICA ha consultado a Ana Lucía Martínez, Alex Serrano y Yaroslava Robles, docentes e investigadoras de la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas (REMCI) del Ecuador sobre algunos aspectos con relación al género y concluyen en que la perspectiva feminista en la formulación de políticas de salud, la promoción de la equidad de género en la investigación científica y la sensibilización de los profesionales de la salud sobre las diferencias de género en la atención médica son necesidades que se deben tomar en serio.

La salubrista Ana Lucía Martínez, experta en género de la Universidad de las Américas (UDLA), ha recalcado que el feminismo "no solo ha sido un movimiento social y político, sino también un enfoque crítico que ha buscado transformar las estructuras de poder y desigualdad presentes en la sociedad".
 
Martínez ha enfatizado que, en el ámbito de la salud, el feminismo cobra especial relevancia al resaltar las disparidades de género en la investigación, la atención médica y el acceso a los servicios de salud y aboga por la inclusión de esa perspectiva en la formulación de políticas públicas de salud.
 
Por ejemplo, ha mencionado que la “determinación social en salud y la interseccionalidad son conceptos clave provenientes de los estudios de género”.  Ella ha explicado que “la interseccionalidad implica abordar un fenómeno no solo desde un punto de vista, como la enfermedad, sino considerando múltiples factores que influyen en la salud de una persona. Por tanto, al analizar condiciones de salud como la hipertensión, es crucial considerar factores sociales, de género y diversidad que impactan en el proceso de salud-enfermedad de manera más compleja y profunda que simplemente categorizar a los pacientes como hombres o mujeres”.
 
Para ella es esencial que el enfoque de género esté presente en la educación médica, aunque no necesariamente implique una afiliación política específica. “Es crucial para promover una atención más inclusiva y respetuosa de los derechos humanos de los pacientes”, ha opinado.
 
Por su parte, Alex Serrano, docente investigadora de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) ha recordado que “históricamente nos encontramos en un contexto androcéntrico donde se ha generalizado la concepción del ser humano”, tanto a nivel corporal como en relación con la patología.
 
Esto ha llevado a ignorar las diferencias que siempre han existido, pero que recién comienzan a salir a la luz. Por un lado, “se ha generalizado las características del cuerpo del hombre adulto como si fueran las del ser humano en general”.
 
Por otro lado, para ella es importante reconocer que en este contexto existen “reglas implícitas y explícitas que excluyen a ciertas poblaciones de los servicios sanitarios”. Uno de estos aspectos son las reglas de género, que exponen a ciertos grupos humanos a eventos que afectan su salud como “la violencia de género que es estructural en la sociedad” ecuatoriana.
 
Y según ella, eso se refleja en la limitación al acceso a servicios sanitarios en función del género, donde factores como la movilidad y el acceso a recursos materiales y económicos juegan un papel crucial. “Históricamente, las mujeres han tenido menos acceso a recursos económicos, lo que repercute en su acceso a servicios sanitarios, ya sea por limitaciones para salir de casa o por dificultades para pagar servicios de salud”, ha especificado.
 
Serrano ha coincidido con Martínez en el sentido de que el sistema de salud “sigue siendo muy estructural, especialmente en las facultades de Ciencias de la Salud, donde se continúa enseñando a los autores clásicos que trabajaron desde perspectivas androcéntricas”.
 
Para ella es excepcional que se introduzcan nuevas perspectivas en la enseñanza, pero se ha notado un pequeño avance en la transversalización del enfoque de género en las políticas públicas, lo que ha generado una mayor conciencia y reflexión sobre la importancia de este enfoque en la práctica.
 
Con relación al concepto de feminismo, la psicóloga ha dejado claro que esta posición “no es estar en contra de los hombres ni odiarlos, sino más bien poner sobre la mesa la necesidad de igualdad en derechos y acceso a servicios”.
 
Ha recordado que el feminismo “cuestiona el statu quo y busca cerrar las brechas de desigualdad existentes en la sociedad, para lograr un acceso equitativo a derechos y servicios para todas las personas, incluyendo a hombres, mujeres, personas transgénero, personas de la comunidad LGBT+ y personas diversas”.
 
Yaroslava Robles, docente de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) de Cuenca, ha añadido que el feminismo “surge como una posibilidad, como un movimiento social entre redes para dar soporte a las mujeres, para visibilizar el trabajo que hacen, para reconocer y reforzar los esfuerzos y aportes que las mujeres hacen en todos los ámbitos: social, científico, laboral”.
 
Para ella, muchas veces “estos aportes que se hacen históricamente han sido invisibilizados. Ahora es evidente que se necesitan acciones para darle un giro de un sentido de género a la atención sanitaria en nuestro país”, ha insistido.
 
¿Cuáles serían esos aspectos principales que se deberían atender en el tema de género en nuestro sector sanitario? Según ha mencionado, en las aulas puede haber un mayor índice de mujeres estudiantes de Medicina que de hombres, “el problema surge cuando deben salir a los puestos laborales. Nosotras, se acepte o no, tenemos un condicionante biológico que es la maternidad. Y aunque hoy en día hay movimientos y pensamientos más avanzados que consideran que no es una obligación, lamentablemente, desde los roles estereotipados, se considera que la mujer es un repositorio biológico, un repositorio cultural, y que debe ser la encargada del nacimiento, la crianza de los niños y el desarrollo de la cultura a nivel familiar”.
 
“Por lo tanto, cuando la mujer que estudia Medicina sale a las áreas laborales, es muy difícil conciliar la realización laboral porque tiene un rol no solo como profesional, sino también como madre. Esto hace que muchas veces los cargos administrativos o los altos cargos sigan siendo ocupados por hombres”, ha reclamado.
 
Así mismo, en el ámbito de la salud, para la especialista en Antropología Médica es crucial reconocer las diferencias biológicas y de género que existen entre hombres y mujeres. “Las enfermedades afectan de manera distinta a cada género, y es importante realizar investigaciones específicas para comprender estas disparidades y mejorar la atención médica” y para abordar de manera efectiva las enfermedades que afectan principalmente a las mujeres, ha insistido.
 
¿Qué pasa en el campo de la investigación?
 
Según Martinez, la investigación médica y científica en general enfrenta desafíos significativos en términos de equidad de género. “Las mujeres médicas y científicas se encuentran con barreras adicionales” en comparación con sus colegas masculinos, tanto en el acceso a recursos como en el reconocimiento de su trabajo.
 
“A nivel mundial, las mujeres investigadoras luchan contra estereotipos y prejuicios que cuestionan su legitimidad y capacidad para producir conocimiento científico de calidad”.
 
En Ecuador, la creación de la Red Ecuatoriana de Mujeres Científicas “busca dar voz a las mujeres en la comunidad científica y combatir las desigualdades de género presentes en la investigación. A pesar de que no todas las mujeres investigan desde una perspectiva de género, todas se ven afectadas por las estructuras patriarcales y machistas que dificultan su avance en el ámbito científico”, ha opinado.
 
Así mismo ha señalado que las mujeres investigadoras en ciencias de la salud enfrentan desafíos específicos, como la falta de reconocimiento y visibilidad en foros internacionales y la subrepresentación en roles de liderazgo en instituciones de investigación.
 
“La presencia de mujeres en roles de liderazgo en instituciones académicas y científicas es crucial para romper con las estructuras de poder patriarcales y fomentar un ambiente más inclusivo y equitativo para todas las personas involucradas en la investigación”, ha insistido.
 
“En Europa, las profesiones asociadas con la salud no tienen una jerarquía tan marcada como en otros lugares, lo que permite una mayor diversidad en los equipos de salud. En estos equipos, no necesariamente son los médicos quienes lideran, sino que hay una valorización de diversas profesiones como farmacéuticos, trabajadores sociales, enfermeros, entre otros. Esta estructura más horizontal y meritocrática permite cuestionar la tradicional jerarquía en la que la medicina es dominante, y brinda oportunidades para que otras profesiones de la salud tengan un papel más relevante”, ha comentado.
 
Por ello ha visto que la opción de trabajar en equipos multidisciplinarios no solo beneficia a las mujeres en términos de equidad de género, sino que también puede mejorar la atención sanitaria en su totalidad.
 
Robles, en la misma línea, ha detallado que en nuestro país, “todavía persiste una brecha de género significativa en el ámbito de la investigación. Según el Índice Global de la Brecha de Género del 2020, Ecuador tiene una brecha del 72 por ciento, lo que nos sitúa en el puesto número 48 de un ranking de 153 países.
 
“Esto indica que las mujeres aún enfrentan obstáculos para acceder a roles de investigación y laborales en general. A pesar de que la población ecuatoriana está conformada por un 51 por ciento de mujeres, según el INEC, siguen existiendo desigualdades en el acceso laboral y en la asignación de actividades importantes en el ámbito de la investigación”, ha añadido.
 
Por su lado, Serrano ha destacado que cada vez hay más investigadoras que están utilizando el enfoque de género en sus estudios y se reconoce que eso va más allá de simplemente estudiar el cuerpo y las patologías de las mujeres, ya que implica “comprender la diversidad de los cuerpos y reconocer que esta diversidad no es una desviación de lo normal, sino simplemente una manifestación de la diversidad humana”.
 
Ha reconocido que si bien no se puede afirmar objetivamente que las enfermedades sean más graves en las mujeres desde una perspectiva biológica, sí se puede afirmar que la morbilidad y mortalidad femenina son mayores debido a limitaciones en el acceso a servicios sanitarios oportunos. Estas limitaciones “están influenciadas por sistemas de género excluyentes que dificultan que las mujeres accedan a chequeos de salud de manera temprana”, lo que impacta en su salud en general.
 
En el campo de la psicología, la experta ha abordado la cuestión de si existen diferencias en las enfermedades mentales entre hombres y mujeres y ha estimado que sí. “Si bien el suicidio tiene mayor prevalencia en hombres, esto no se debe a una predisposición psicológica intrínseca, sino a factores contextuales como la socialización de género que limita la expresión emocional en los hombres”, ha afirmado.
 
Del mismo modo, ha señalado que las mujeres pueden experimentar afectaciones emocionales relacionadas con el posparto no solo por cambios hormonales, sino también por la falta de apoyo emocional y material.
 
Serrano ha hecho hincapié en que el mundo científico sigue siendo patriarcal, al igual que otros ámbitos como las empresas y la política, dominados mayoritariamente por hombres. Sin embargo, ha destacado el avance que han logrado las mujeres académicas en posicionar sus necesidades e investigaciones en los últimos años.
 
“Estamos en un camino de transición donde, al estar de moda el enfoque de género, se legitima y se permite cuestionar temas que antes eran tabúes. Las mujeres están logrando una posición más visible en el ámbito académico y científico, lo que brinda esperanza para un futuro más equitativo y diverso en la investigación y la salud”, ha recalcado.
 
Finalmente, las tres han destacado la importancia de la divulgación como un recurso fundamental para llegar a la comunidad y cambiar los sesgos de pensamiento existentes.



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