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Salud Pública

CONTROL DE PANDEMIA
Sociedad de Salud Pública solicita un plan coherente de vacunación contra la COVID19
Varias denuncias lleva en pocas semanas la distribución de la vacuna
Lunes, 22 de febrero de 2021, a las 11:26
 Fernando Sacoto, presidente de la SESP.

 Fernando Sacoto, presidente de la SESP.


Redacción. Quito
La Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública (SESP), tras calificar de “insuficiente y errática” la información oficial sobre el proceso de inmunización en Ecuador, ha solicitado al gobierno y a la autoridad sanitaria “elaborar y difundir un plan coherente de vacunación” conta la COVID-19.
   
En un documento oficial y público, la SESP ha sugerido que ante la gran demanda mundial de vacunas contra la COVID-19, “el Gobierno debería ampliar el abanico de opciones” de compra e incluir en las negociaciones a los biológicos de fabricación rusa y/o china, así como “fortalecer vínculos con la iniciativa Covax de la OMS” (Organización Mundial de la Salud) para que el país pueda disponer de mayor cantidad de dosis.

 
Establecida una negociación más amplia de vacunas, la SESP ha exhortado además al Ministerio de Salud Pública (MSP) “elaborar y difundir un plan coherente de vacunación que defina con precisión a quienes se va a vacunar, cuando y donde se lo va a hacer; como se lo va a hacer”.
 
Dicho plan debe precisar además garantías y trazabilidad en los distintos eslabones hasta su llegada a los puntos de vacunación; así como responsables de la gestión, provisión y aplicación de vacunas, dotación de recursos necesarios, capacitación; registro de actividades, vigilancia de ESAVI (eventos supuestamente atribuibles a vacunación), monitoreo, control y evaluación del plan.
 
La organización ha reiterado la importancia que ejercen en una campaña de vacunación las unidades de atención primaria, las cuales podrían logra una buena cobertura en el menor tiempo posible, han asegurado.
 
Por otro lado, la SESP ha insistido en que la evidencia demuestra eficacia de las vacunas para prevenir enfermedades moderadas y graves, y por lo tanto los esfuerzos de un plan “deben concentrarse en personas con mayor riesgo de morir y así reducir muertes por COVID-19”.
 
La prioridad constituyen 1.300.000 mayores de 65 años (grupo en que se produce el 59,5 por ciento de muertes) y 2 millones entre 50 y 64 años (29,8 por ciento de fallecimientos); vacunando a uno y otro grupo se reducirían las muertes hasta en un 90 por ciento, debiendo iniciarse por mayores de 80 años, luego de 70, 60 y 50. Después podrán incluirse otros para abatir la mortalidad restante y eventualmente cortar la transmisión”, detalla la propuesta de la SESP.
 
Así mismo, la organización ha solicitado al MSP el adecuado abastecimiento de las otras vacunas infantiles que previenen graves enfermedades y eran administradas en los centros de salud.




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