ESPECIAL-TERCERA ENTREGA
En Ecuador preocupa la desarticulación de los procesos de vigilancia epidemiológica, tras recomendaciones sobre vacunas en EE.UU.
Posiblemente bastarán un par de años para empezar a ver los primeros efectos de la pérdida de inmunidad en la población de EE.UU.
Francisco Pérez, director de investigación de la Universidad UTE.
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Cristina Coello. Quito
Ecuador ha sido reconocido por su completo
esquema de vacunación infantil, no obstante, su sistema nacional de salud enfrenta una crisis que también puede afectar ese aspecto destacado si no se toman varias medidas, entre ellas el fortalecimiento de su sistema de
vigilancia epidemiológica.
Así lo ha considerado
Francisco Pérez, director de investigación de la Universidad UTE, quien ha reconocido los esfuerzos del equipo del Ministerio de Salud Pública (MSP) en los procesos de vacunación.
En entrevista con EDICION MÉDICA, Pérez se ha lamentado por la grave
crisis de la salud pública pero también espera que esa “crisis no llegue a las vacunas” pues aseguró que “si llegó a vigilancia, donde hay varios problemas de desarticulación.
“Hemos visto como los procesos de
vigilancia y
planes de contingencia no han sido los adecuados en otras enfermedades que no son inmunoprevenibles como
dengue, malaria, leptospirosis y que incluso registraron casos fatales por brotes no controlados”.
En ese sentido, el investigador ha anticipado que “si esa crisis llega a vacunas sería gravísimo”, aunque también reconoció que un importante avance del MSP fue la aprobación a fines de 2025 de la
nueva normativa de vacunación donde, al contrario de Estados Unidos, se ampliaron coberturas.
Impacto de la percepción de riesgo y de la desinformación
Para Pérez, el gobierno de Estados Unidos reduce el número de vacunas obligatorias del
calendario infantil y coloca en peligro a las personas más desfavorecidas. No obstante, en el país “ventajosamente existe una percepción diferente de riesgo” de enfermedades como el rotavirus, hepatitis, meningitis, etc. En Ecuador hay una concientización de que “las vacunas evitan complicaciones futuras”.
Eso no quiere decir que deje de preocupar los
grupos negacionistas y antivacunas muy populares en EE.UU., y, que al parecer el gobierno les ha prestado oídos con medidas concretas como retirar del esquema obligatorio varias vacunas, ha opinado Pérez.
Y, por otro lado, genera inquietud el que “tristemente” esos
grupos antivacunas siguen creciendo, pero, además, en el entorno ecuatoriano es peligroso el que la población se deje llevar por la desinformación y el contenido falso sobre vacunas.
“Eso nos pasó en la campaña de
vacunación contra la COVID-19, nos hicieron mucho daño”, recuerda Pérez, cuando un contenido falso puso en duda el objetivo, la seguridad, calidad y eficiencia de esa inmunización.
“Pasan cosas absurdas a pesar de que las vacunas son el mejor invento para prevenir mortalidad en el mundo. Las dos cosas principales en
salud pública son el
agua potable y las
vacunas. Pero a pesar de toda la evidencia que existe todavía los antivacunas se siguen aferrando a algunas cosas que nos perjudican”, ha añadido.
El especialista ha dejado claro que todo medicamento o vacuna “puede generar un
evento adverso” pero se ha documentado que “son de poquísima frecuencia”, aun así, se lamentó de que “uno solo de ellos pueda desbaratar toda una
estrategia de vacunación.
En ese sentido, Pérez ha estimado como una alerta el que la región perdiera hace poco su certificación de
espacio libre de sarampión. “Fuimos la primera región en lograrlo, a base de mucho esfuerzo y ese retroceso es gravísimo”.
De allí que el investigador ha hecho un llamado a
fortalecer la comunicación, las campañas, los equipos de vacunación, financiamiento y demás implicados en esta forma costo-efectiva de preservar la salud pública y enfatizó en los procesos con la
población indígena de zonas de difícil acceso.
“EE.UU. ha caminado a que la decisión de vacunación sea compartida entre la persona y el médico. En Ecuador, si bien no es obligatoria, es
gratuita y universal. No podemos retroceder en temas de cobertura”, ha insistido.
Consecuencias de la medida
Respecto a las consecuencias de la decisión tomada en EE.UU. Pérez ha sido enfático en señalar que no se pueden medir inmediatamente “porque la virtud de las vacunas es caminar en rebaño”, por tanto, los
efectos serán visibles al cortar paulatinamente las coberturas.
Preocupa esa decisión “que no fue completamente meditada por
grupos científicos adecuados. Esperemos que en la región no tenga mayores repercusiones, pero en un par de años se verán las
pérdidas de inmunidad y los brotes”, ha anticipado.