ENFOQUE INMUNOFITNESS
El envejecimiento poblacional plantea desafíos importantes para la salud en Ecuador
Recomiendan poner atención al proceso de inmunosenescencia
Para 2050 se triplicará la población de adultos mayores.
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Redacción. Quito
“A medida que envejecemos,
el sistema inmunológico pasa por cambios estructurales y funcionales, un proceso conocido como inmunosenescencia. Esto hace que los adultos mayores sean especialmente vulnerables a las infecciones respiratorias y refuerza la importancia de la vacunación como medida de prevención”, ha expresado
Enrique Terán, docente e investigador en Farmacología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).
Estas declaraciones toman importancia porque Ecuador actualmente atraviesa una transformación demográfica significativa.
Se estima que para 2050 la población llegará a 21,1 millones de habitantes y que se triplicará la población de adultos mayores, es decir, habrá 125 personas mayores de 60 años por cada 100 menores de 15 años, un cambio en la estructura demográfica que plantea importantes desafíos y oportunidades para el desarrollo del país.
Estas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) plantean desafíos para la salud y especialmente para la inmunosenescencia, un proceso por el cual el sistema inmunitario experimenta cambios con el paso de los años, lo que afecta la inmunidad innata y la adaptativa o adquirida, ha informado el especialista.
Por lo tanto, puede generar una
disminución de la resistencia de los adultos mayores a infecciones, una menor inmunidad a las vacunas, más presencia de inflamación leve en el organismo, así como una mayor incidencia de cáncer y de enfermedades autoinmunes. Por ejemplo, tiene un rol importante en el desarrollo de ciertas enfermedades respiratorias durante la vejez, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma y las infecciones respiratorias en general.
En este sentido, se ha señalado que, si bien la inmunosenescencia es un proceso natural de envejecimiento, existen
estrategias que pueden ayudar a mitigar sus efectos, como la adopción de hábitos saludables, mantener el esquema de vacunación al día según recomendación médica, practicar ejercicio, evitar el consumo de productos de tabaco, eliminar el consumo de alcohol, controlar los niveles de estrés (mejorando la salud mental), considerar medidas de seguridad para evitar caídas y lesiones (un sistema inmune débil puede demorar la recuperación).
Estas recomedaciones tienen el
enfoque “inmunofitness”, ya que ayudan a mejorar la respuesta inmune del organismo y retrasar su deterioro conforme envejecemos.
De acuerdo a lo informado, la protección de algunas vacunas puede disminuir con el transcurso del tiempo, por ello, en ocasiones, se recomienda la aplicación de dosis adicionales o de refuerzo en los adultos para reducir el riesgo de enfermedad y mantener la resiliencia inmunológica.