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REVISIÓN COCHRANE
Nuevo estudio: no hay evidencia sólida que respalde el uso habitual de las fajas médicas en el dolor lumbar crónico
El dolor lumbar es un problema de salud importante a nivel mundial
Jueves, 03 de septiembre de 2026, a las 10:45
Los soportes lumbares se usan habitualmente a pesar de que se sabe prcticamente nada sobre su efectividad.

Los soportes lumbares se usan habitualmente a pesar de que se sabe prácticamente nada sobre su efectividad.


Redacción. Quito
La nueva revisión Cochrane “Tecnologías de apoyo (soportes lumbares y otros elementos) para el tratamiento del dolor lumbar crónico”, publicado recientemente, ha encontrado evidencia de calidad muy baja sobre los soportes lumbares para el dolor lumbar crónico (DLC), por lo que ha concluido que no se pueden hacer recomendaciones fuertes a favor ni en contra de su uso.
 
Según el estudio, el dolor lumbar es un problema de salud importante a nivel mundial, siendo la causa más frecuente de limitación de la actividad entre personas menores de 45 años y una de las razones más frecuentes de las visitas al médico. Para controlar este dolor actualmente se emplean una amplia variedad de tecnologías de apoyo, con el objetivo de proporcionar soporte mecánico, mediante diversas modalidades y niveles de asistencia.
 
En este contexto, los soportes lumbares son fajas o corsés económicos que estabilizan la zona lumbar. Por ello, comúnmente se prescriben y utilizan en todo el mundo.
 
Los soportes lumbares están muy extendidos en la práctica clínica a pesar del hecho de que no sabemos prácticamente nada sobre su efectividad… A juzgar por una muy escasa base de resultados, seguimos sin tener suficientes pruebas para hacer recomendaciones generales a favor o en contra de su uso”, ha mencionado Chiara Arienti, autora principal de la Humanitas University de Milán.
 
Por esta razón, investigadores de Milán (Italia) han revisado ocho ensayos controlados aleatorizados con más de 500 adultos de entre 25 y 78 años, con DLC de al menos 1 año de duración y que recibían tratamiento en un ámbito de rehabilitación ambulatoria con soportes lumbares y otros aparatos de asistencia, utilizados solos o con otros tratamientos como analgésicos y ejercicio.
 
De esta manera se ha encontrado que la evidencia disponible aborda principalmente la intensidad del dolor y la discapacidad, mientras que hay pocos datos sobre la calidad de vida relacionada con la salud.
 
Asimismo, ningún estudio ha informado acerca del éxito del tratamiento informado por los participantes, las caídas, los eventos adversos ni las retiradas por eventos adversos, ni ninguno de nuestros desenlaces predefinidos, han indicado los investigadores.
 
“En comparación con ninguna intervención, los soportes lumbares podrían dar lugar a poca o ninguna diferencia en la intensidad del dolor a medio plazo (3 meses)”. Además, “en comparación con la atención habitual (antinflamatorios no esteroideos; AINE), el soporte lumbar más la atención habitual (AINE) podría dar lugar a una pequeña reducción de la intensidad del dolor a corto plazo (tras 3 a 4 semanas)”, según el estudio.
 
Por esta razón, han señalado que la evidencia es muy incierta con respecto al efecto de los soportes lumbares más la atención habitual (educación y ejercicio) en comparación con la atención habitual (educación y ejercicio) en la intensidad del dolor, la discapacidad y la calidad de vida relacionada con la salud a corto plazo (6 semanas).
 
Además se ha encontrado que la evidencia es muy incierta respecto al efecto de los soportes lumbares más la atención habitual (fisioterapia de rutina) en comparación con la atención habitual (fisioterapia de rutina).
 
Frente a los hallazgos, los investigadores han concluido que los soportes lumbares podrían dar lugar a una pequeña reducción de la intensidad del dolor cuando se proporcionan junto con los AINE, aunque podrían ofrecer poco o ningún beneficio en la intensidad del dolor y la discapacidad cuando se utilizan solos. La evidencia además no muestra avances significativos en la calidad de vida relacionada con la salud.
 
De manera que “no hay evidencia suficiente para respaldar el uso habitual de los soportes lumbares para tratar el DLC. La falta de estudios de investigación sobre otros elementos de apoyo utilizados habitualmente en la práctica clínica, en especial en las personas con discapacidad o limitaciones de movilidad, es una falta de evidencia que deberán abordar los futuros estudios de investigación”, han sostenido los investigadores.
 



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