BARRERAS Y DESAFÍOS
Millones de personas sordas enfrentan brechas de comunicación en los sistemas de salud de América Latina
Menos del 1 por ciento de los médicos domina la lengua de señas
Lunes, 07 de septiembre de 2026, a las 12:31
Paulina Manzano Vela, docente universitaria.
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Redacción. Quito
¿Cuáles son las principales barreras que enfrentan las personas sordas para acceder a una atención sanitaria adecuada en América Latina? Esta fue la pregunta que motivó la
investigación de Paulina Manzano Vela, docente universitaria, médica, magíster en Seguridad y Salud Ocupacional e intérprete de lengua de señas.
Su interés por esta problemática nació a partir de
dos experiencias profesionales que le permitieron observar de cerca las dificultades de comunicación que enfrentan las personas sordas en el ámbito de la salud. La primera ocurrió durante su ejercicio como médica general y de emergencia en una institución pública, donde atendió a pacientes sordos tanto en consulta externa como en el servicio de emergencia. La segunda se produjo en una empresa privada que contaba entre sus colaboradores con personas sordas, experiencia que le permitió acercarse a esta comunidad y comprender otras dimensiones de las barreras que enfrentan.
“Cuando yo llegué a esa comunidad, comenzaron a llegar los pacientes sordos y comencé a ver un perfil epidemiológico importante que estaba sesgado, porque no acudían, porque nadie les entendía”, ha señalado Manzano. Ante la limitada disponibilidad de información sobre esta problemática, la especialista realizó una
revisión sistemática de once estudios publicados entre 2015 y 2024.
Los resultados evidencian que las barreras de comunicación constituyen uno de los principales obstáculos para el acceso de las personas sordas a los servicios de salud en la región.
Publicación:
Accesibilidad a la atención médica para personas sordas en América Latina: una revisión sistemática
De acuerdo con la investigación,
menos del 1 por ciento de los médicos domina la lengua de señas. Esto significa que son muy pocos los profesionales sanitarios que pueden establecer una comunicación directa con un paciente sordo sin recurrir a intermediarios.
A esta situación se suma una
escasez de intérpretes de lengua de señas, tanto en Ecuador como en otros países de América Latina. “No hay suficientes intérpretes en lengua de señas en el país, y en general en América Latina”, ha señalado Manzano.
La ausencia de estos profesionales puede afectar diferentes momentos de la atención sanitaria,
desde la obtención de información sobre los síntomas y antecedentes del paciente hasta la explicación del diagnóstico, el tratamiento y las indicaciones posteriores.
“El mecanismo es complejo: cuando no hay comunicación efectiva, el paciente recibe información parcial. Al no tener una buena comunicación, obviamente el paciente va a llevar una información parcial”, ha explicado la especialista.
Esta falta de comunicación puede generar
dificultades para obtener una historia clínica completa, comprender las indicaciones médicas y garantizar que el paciente participe de manera informada en las decisiones relacionadas con su salud. En determinados casos, estas barreras pueden contribuir a errores en la atención, dificultades en la adherencia al tratamiento o incluso al abandono de los servicios sanitarios.
Otras barreras importantes en el acceso a la salud Manzano también advierte que la
limitada información epidemiológica disponible sobre la población sorda constituye un problema que dificulta conocer sus necesidades específicas de salud y diseñar políticas públicas adecuadas.
La problemática tampoco se limita a la atención primaria. En el ámbito de la
salud mental, las barreras de comunicación aumentan debido a las dificultades para establecer un vínculo terapéutico adecuado. “No saben cómo comunicarse, no saben quién les va a ayudar, no hay un intérprete que facilite ese vínculo terapéutico”, ha señalado.
Otro ámbito que requiere especial atención es la
salud sexual y reproductiva de las mujeres sordas. Según la revisión realizada, estas mujeres enfrentan barreras adicionales que pueden afectar su autonomía y su comprensión de diagnósticos, tratamientos y medidas preventivas.
La investigación también identifica dificultades para acceder a información sanitaria en formatos verdaderamente accesibles. Campañas relacionadas con vacunación, anticoncepción, prevención y detección del cáncer de cuello uterino, entre otras, no siempre incorporan mecanismos de comunicación adecuados para esta población.
La lengua de señas como competencia en la formación médica
Frente a este panorama, Manzano plantea que la
formación en lengua de señas debería incorporarse progresivamente en la educación de los profesionales de la salud y convertirse en una competencia relevante dentro de la formación médica.
“No se trata solo de aprender vocabulario, sino de comprender una cultura y una cosmovisión que el sistema de salud tradicional ha ignorado sistemáticamente”, ha advertido.
Desde su experiencia como médica e intérprete, Manzano ha promovido
espacios de sensibilización con estudiantes de una universidad pública de Quito, con el objetivo de acercarlos a las necesidades de las personas sordas y reflexionar sobre la importancia de una atención sanitaria accesible.
Para la especialista, garantizar el acceso a la salud no implica únicamente disponer de infraestructura o servicios médicos. También requiere eliminar las barreras comunicacionales que impiden que una persona pueda expresar lo que siente, comprender su diagnóstico, conocer sus opciones de tratamiento y tomar decisiones informadas sobre su propia salud.
La investigación plantea así la
necesidad de fortalecer políticas públicas de salud inclusivas, mejorar la disponibilidad de intérpretes de lengua de señas, generar información sanitaria accesible y promover una formación de los profesionales de la salud que incorpore competencias comunicacionales y culturales para la atención de la comunidad sorda.
Como apoyo en este ámbito, los profesionales de la salud pueden contar con
Uniteco, el único bróker especializado en Responsabilidad Civil Profesional en el país, que desde hace más de diez años brinda asesoramiento y soluciones de protección dirigidas a la comunidad médica ecuatoriana.