La seguridad del paciente comienza antes de entrar al quirófano: el papel fundamental del anestesiólogo
En Ecuador la Anestesiología ha evolucionado significativamente
Miércoles, 21 de octubre de 2026, a las 09:27
Edgar Paredes, médico anestesiólogo.
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Redacción. Quito
Cada 16 de octubre de conmemora el
Día Mundial de la Anestesiología, también conocido como el Día del Anestesiólogo, lo cual representa una oportunidad para reconocer una especialidad fundamental en el desarrollo de la medicina moderna.
“La anestesia no solamente permitió que la cirugía dejara de ser una experiencia asociada inevitablemente al dolor, sino que hizo posible el desarrollo de procedimientos cada vez más complejos, que hoy permiten salvar y mejorar millones de vidas”, ha expresado el reconocido médico anestesiólogo,
Edgar Paredes, quien cuenta con una
amplia trayectoria, más de una década, en el ámbito de la anestesiología clínica, docencia universitaria e investigación médica.
Paredes ha comentado esta fecha tiene significado especial. “Es una oportunidad para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que asumimos cada vez que un paciente deposita su vida en nuestras manos, pero también sobre la satisfacción de contribuir a su bienestar en momentos de especial vulnerabilidad”.
Por ello, es importante reconocer el trabajo de todos los colegas, quienes han construido esta especialidad y las nuevas generaciones que continuarán desarrollándola, ha enfatizado.
El rol del anestesiólogo
“El anestesiólogo es uno de los profesionales fundamentales para garantizar la seguridad del paciente durante todo el proceso perioperatorio.
Nuestra responsabilidad comienza antes de que el paciente ingrese al quirófano, mediante la evaluación de sus condiciones médicas, la identificación de riesgos y la planificación de una estrategia anestésica individualizada”, ha explicado Paredes.
Según ha indicado, durante la intervención son responsables del manejo anestésico, el control del dolor, la vigilancia y el soporte de funciones vitales como la respiración y la circulación. Además, están preparados para reconocer y tratar oportunamente cualquier complicación.
Asimismo
, su trabajo continúa después de la cirugía, durante la recuperación y el manejo del dolor posoperatorio.
Además, la anestesiología participa activamente en áreas como la medicina crítica, la reanimación, el manejo del dolor y diversos procedimientos diagnósticos y terapéuticos. “Los mejores resultados se consiguen cuando cirujanos, anestesiólogos, enfermeras y demás profesionales trabajan de manera coordinada, con una comunicación efectiva y objetivos compartidos”, ha dicho.
En este sentido, ha precisado que la valoración preanestésica es mucho más que una evaluación médica. “Es una oportunidad para establecer una relación de confianza con una persona que muchas veces está atravesando uno de los momentos más difíciles de su vida”.
“Para nosotros, entrar a un quirófano puede ser parte de nuestra actividad cotidiana. En cambio,
para el paciente puede representar una experiencia completamente desconocida y acompañada de temor e incertidumbre. Por eso considero fundamental escuchar sus preocupaciones, explicar de manera comprensible qué vamos a hacer, resolver sus dudas y transmitir tranquilidad sin minimizar los riesgos inherentes a cualquier procedimiento”, ha mencionado.
En anestesia pediátrica, que es su rama de acción, esta dimensión humana adquiere un significado todavía mayor, porque no solamente se cuida al niño sino también se deben comprender y acompañar las preocupaciones de sus padres.
“He aprendido que
una explicación clara, una actitud serena y unos minutos de atención genuina pueden transformar significativamente la experiencia de un paciente. La confianza es una parte esencial del cuidado médico, y construirla comienza mucho antes de administrar el primer medicamento”, ha continuado.
Por esta razón, también ha indicado que es importante que la ciudadanía participe activamente en su atención médica, expresar sus inquietudes, informar sobre sus enfermedades y medicamentos, y mantener una comunicación abierta con su anestesiólogo.
Combinación que la hace extraordinaria
Paredes ha recordado que se decidió por la anestesiología porque es una profesión que combina ciencia, responsabilidad y humanidad. “Precisamente esa combinación es lo que la hace extraordinaria”.
Asimismo, ha destacado que es una especialidad que reúne conocimientos profundos de fisiología, farmacología y medicina crítica, con la posibilidad de aplicarlos de forma inmediata en beneficio del paciente. “Es una disciplina intelectualmente exigente, en la que debemos comprender cómo funciona el organismo, anticipar sus respuestas y tomar decisiones oportunas, muchas veces en situaciones de gran complejidad”.
En este sentido, ha recordado que el rol del anestesiólogo no se limita solo administrar medicamentos para producir inconsciencia o eliminar el dolor, va más allá, es decir, en
mantener el equilibrio fisiológico del paciente mientras atraviesa una intervención que puede representar una agresión importante para su organismo.
La anestesiología tiene una característica particular, que un paciente aparentemente estable puede presentar cambios importantes en cuestión de segundos, lo que esto exige preparación permanente y un profundo sentido de responsabilidad.
“Con los años he descubierto que uno de los aspectos más gratificantes de esta profesión es precisamente esa combinación de conocimiento científico, destreza técnica y capacidad de cuidar a otra persona en un momento en el que depende completamente de nosotros”, ha sostenido el galeno.
Para el especialista, una de las lecciones más importantes que ha aprendido es que
el conocimiento y la experiencia deben estar siempre acompañados de humildad.
“Al iniciar la carrera, uno suele concentrarse en desarrollar habilidades técnicas, dominar los medicamentos y aprender a resolver situaciones complejas. Con el tiempo comprendemos que ser un buen anestesiólogo implica mucho más: reconocer nuestras limitaciones, anticiparnos a los problemas, trabajar en equipo y mantener la capacidad de tomar decisiones con serenidad incluso en circunstancias difíciles”.
De manera que, la experiencia no consiste únicamente en saber cómo actuar frente a una complicación, sino en desarrollar la capacidad de anticiparla y prevenirla. “En nuestra especialidad, muchas veces el mayor éxito es precisamente aquello que conseguimos evitar”, ha reflexionado.
¿Cómo ha cambiado la Anestesiología en Ecuador?
Paredes ha sostenido que en el país la especialidad ha logrado una transformación importante, desde el desarrollo académico hasta el reconocimiento de dentro de los equipos médicos.
“Durante décadas, nuestra especialidad fue percibida principalmente como una actividad vinculada a la administración de anestesia durante la cirugía. Actualmente existe una
comprensión mucho más amplia de nuestra responsabilidad en la seguridad y el cuidado perioperatorio”, así como centros hospitalarios que cuentan con tecnologías avanzadas, protocolos de seguridad y profesionales con formación en áreas específicas como anestesia cardiovascular, pediátrica, obstétrica, regional y manejo del dolor, ha detallado.
Otro aspecto que ha evolucionado oportunamente es el crecimiento de la formación de posgrado, la educación médica continua y el interés por desarrollar investigación científica.
Paralelamente a estas situaciones, el país enfrenta varios desafíos. Por ejemplo, es necesario
reducir las diferencias en disponibilidad de recursos entre instituciones, además de fortalecer la cultura de seguridad del paciente y garantizar condiciones adecuadas para el ejercicio profesional.
“El futuro de la anestesiología ecuatoriana debe construirse sobre tres pilares: formación académica de excelencia, investigación científica y compromiso institucional con la seguridad del paciente”, ha considerado.
Avances de la Anestesiología
Según Paredes, actualmente la Anestesiología cuenta con herramientas que permiten comprender y vigilar el estado fisiológico de los pacientes con una precisión que hace algunos años resultaba difícil de imaginar.
Por ejemplo, entre los avances más importantes están los
sistemas de monitorización cada vez más sofisticados, los cuales permiten evaluar continuamente la oxigenación, la ventilación, la función cardiovascular, el grado de bloqueo neuromuscular y, en determinados contextos, la profundidad anestésica, además de la incorporación de la ecografía en la práctica diaria.
La ecografía ha transformado procedimientos como los bloqueos nerviosos regionales y los accesos vasculares, además de ampliar nuestras posibilidades de evaluación clínica junto al paciente, ha asegurado.
Asimismo, para el manejo de la vía aérea se han desarrollado dispositivos como los
videolaringoscopios, que son avances importantes principalmente para pacientes con anatomías complejas.
También “
disponemos de medicamentos con perfiles cada vez más predecibles, que permiten ajustar mejor la anestesia a las características individuales de cada paciente. En mi área de interés, la anestesia pediátrica, estos avances son especialmente relevantes porque trabajamos con pacientes cuyas características fisiológicas cambian considerablemente según su edad y desarrollo”.
Pero, “hay algo que considero fundamental:
la tecnología no sustituye el criterio clínico del anestesiólogo, lo complementa y fortalece”, ha enfatizado.
En el marco del Día Mundial de la Anestesiología, Paredes ha enviado un mensaje a los médicos jóvenes.
“La
anestesiología es una especialidad extraordinariamente gratificante, pero que también exige un compromiso profundo con el conocimiento, la disciplina y la responsabilidad profesional. Es una carrera que requiere comprender la fisiología humana, dominar la farmacología, desarrollar habilidades técnicas y cultivar la capacidad de tomar decisiones en situaciones complejas”. Además, es fundamental cuestionar, investigar y fundamentar sus decisiones en la mejor evidencia científica disponible.
También ha enviado un
reconocimiento a todos los anestesiólogos, quienes desde diferentes hospitales y centros médicos trabajan diariamente con dedicación y responsabilidad.