Edición Médica

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Ecuador | Colombia
Profesionales

PRIMERA ENTREGA
¿Deben vacunarse los profesionales de la salud contra la viruela del mono?
La mortalidad por esta enfermedad es muy baja
Martes, 02 de agosto de 2022, a las 13:16
Byron Nez Freile, epidemilogo, docente universitario.

Byron Núñez, epidemiólogo, docente universitario.


Cristina Coello. Quito
Si bien toda persona puede contraer el virus de la viruela del mono, la evidencia científica está indicando que los hombres que tienen sexo con hombres son el grupo más afectado en el actual brote tanto en Europa como en América.
 
De allí, que algunos especialistas vislumbran que a futuro es posible que sea considerada como otra enfermedad de transmisión sexual (ETS) y han recomendado iniciar con estrategias de educación “y no solo informar”, ha señalado el epidemiólogo Byron Núñez.
 
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, el también docente de la Universidad Central ha recordado que la viruela símica es una de las enfermedades olvidadas en África, pero lo preocupante es que ahora ya se transmite entre los humanos, cuando antes eran los animales los que hospedan el virus.
 
En ese marco, “estamos nuevamente en un escenario donde no sabemos qué pasa” en el país. “La realidad es que pocos médicos han visto varicela, nadie ha visto viruela ¿Cómo pensar en viruela del mono?” se ha cuestionado el investigador.
 
Y en ese sentido ha estimado que “es el conocimiento, la mejor respuesta frente a la epidemia de viruela del mono” y por ello ha insistido en la capacitación de los trabajadores de la salud ecuatorianos.
 
Según Núñez, las lesiones cutáneas tienen un patrón que clínicamente solo se puede sospechar de la enfermedad y por tanto no se pude masificar la realización pruebas diagnósticas al encontrarlas.   
 
“La viruela simiana tienen un periodo de incubación en donde en la parte inicial de la enfermedad produce una especie de catarro” y en principio se transmite por vía aérea, de allí que el uso de mascarilla se torna protector ha explicado el especialista.
 
El contagio también presenta fiebre, mialgias, adenopatías inguinales (inflamación en los ganglios), y luego erupción en manos y cara, similar a la de la varicela. El periodo de las lesiones cutáneas también transmite la enfermedad.
 
Pero Núñez ha insistido en que no debemos caer en caos o la sobrevaloración peor ha estimado que “todas las medidas de respuesta deben estar en concordancia. Se espera que el Ministerio de Salud Pública (MSP) genere una propuesta válida que permita intervenir de una manera óptima y se proteja a los trabajadores de la salud y a la comunidad”.
 
Nunca se ha visto la enfermedad
 
Según ha relatado el especialista, en Europa la identificación de los casos demoró “porque los médicos nunca habían visto esta enfermedad. Estos casos tienen una caracterización clínica muy particular” y por ello ha insistido en la capacitación al personal sanitario para hacer diagnostico diferencial y acertado.
 
Las lesiones cutáneas de carácter maculo, pápula, vesícula, pustuloso, costrosa, ulcerosa, aisladas o abundantes en el cuerpo y en el mismo estadio hay que sospechar y aislar. Además establecer un círculo epidémico de personas expuestas y en ellos tomar un plan de intervención que a futuro puede incluir un plan de vacunación post exposición (actualmente no existen vacunas en el país), ha explicado el epidemiólogo.
 
Núñez ha reiterado que no hay transmisibilidad masiva porque la enfermedad se ha visto que está ligada a ciertos grupos que tienen comportamiento de riesgo. “Tampoco hay complicaciones mayores. Se toma esta enfermedad con prudencia. Hay que conocerla, vigilarla, cercarla y actuar de manera adecuada. En África es una enfermedad de muchos niños porque interactúan con los animales. En el resto del mundo, predomina en adultos”.
 
¿Hay que vacunar?
 
Para Núñez plantear un plan de inmunización es muy costoso tanto financiera como logísticamente y ha recalcado que no es una vacuna universal y por tanto hay que considerar aspectos epidemiológicos, grupos poblacionales de riesgo y el aspecto laboral.
 
En ese sentido ha planteado una vacunación preexposición y otra post exposición. Primero vacunar a los sanitarios designados en la atención de estos pacientes en específico (no a todos), a laboratoristas que manejan muestras biológicas y a quienes reciben las Emergencias en las unidades de Salud.
 
Para la comunidad se deberá hacer vacunación post exposición a personas que han tenido contacto con una portadora del virus o con lesiones dérmicas y que sean parte de los cercos epidemiológicos. Además, a las que tuvieron contacto sexual, o que vivan con estas personas. En ese ámbito son prioridad la población vulnerable con baja inmunidad y enfermedades crónicas.
 
Los tipos de vacuna
 
El epidemiólogo ha aclarado que existen dos tipos de vacunas con sus particularidades. En las dos, los virus están atenuados para generar una respuesta inmunitaria, pero deben ser aplicadas a poblaciones distintas.
 
La vacuna de virus atenuado no replicantes (JYNNEOS) se puede colocar a cualquier persona perteneciente a los grupos de riesgo (VIH positivos y otras enfermedades inmunes). La de virus atenuado, pero con capacidad de replicarse (ACAM2000) no es adecuada a personas con inmunidad deficitaria.
 
Núñez ha dejado claro que “mientras exista mecanismos de control epidemiológico, controlaremos en la medida de la posible la transmisibilidad. Si esos mecanismos no son suficientes, se tendrán problemas predominantemente en los grupos de riesgo. Ellos deberán estar alerta”, ha advertido.



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