La violencia continúa siendo una de las amenazas más graves para el bienestar de la niñez, advierten OPS y Unicef
Cada vez más, la violencia se manifiesta en entornos digitales, aunque los datos disponibles siguen siendo limitados
La región registra más de 53.000 menores asesinados (Foto Unicef).
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Redacción. Quito
Un nuevo informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha advertido que la
violencia continúa siendo una de las amenazas más graves para el
bienestar de la niñez en América Latina y el Caribe.
Según la publicación
‘Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe: Nuevos datos y soluciones’, la región registra más de 53.000 menores asesinados en siete años y las tasas de homicidio entre las adolescentes mujeres se duplicaron.
Los datos más recientes disponibles, centrados en adolescentes de 15 a 17 años, muestran tendencias contrastantes por sexo. Entre 2021 y 2022, la
tasa de homicidios entre adolescentes varones disminuyó de 17,63 a 10,68
muertes por cada 100.000 en América Latina y el Caribe, aunque aún se mantiene en niveles altos. En el mismo periodo, la tasa entre
adolescentes mujeres se duplicó, al pasar de 2,13 a 5,1 muertes por cada 100.000.
Los
homicidios ocurren en un contexto de
aumento de la violencia armada en algunas zonas de la región, asociada al
crimen organizado, el fácil acceso a armas de fuego, las
desigualdades sociales y normas de
género nocivas, que exponen de manera creciente a los y las adolescentes a situaciones de violencia letal.
Las diferentes formas de violencia están interconectadas y, en muchos casos, se intensifican con el tiempo. El informe ha destacado cómo la violencia está presente desde
edades muy tempranas.
En la región, 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes de hasta 14 años son objeto de algún tipo de
disciplina violenta en el hogar, mientras una de cada cuatro adolescentes de 13 a 17 años experimenta acoso escolar. Casi una de cada cinco mujeres en América Latina y el Caribe reporta haber sufrido violencia sexual antes de los 18 años. Cada vez más, la violencia se manifiesta en
entornos digitales, aunque los datos disponibles siguen siendo limitados.
“La violencia tiene un impacto profundo y duradero en la salud física y mental de niños, niñas y adolescentes, y vulnera su derecho a crecer en entornos seguros, en el hogar, la escuela y la comunidad”, ha declarado
Jarbas Barbosa, director de la OPS.
Pero también ha dejado claro que “los
servicios de salud cumplen un rol clave en la prevención y la respuesta: cuando el personal de salud identifica de forma temprana a las personas y grupos en riesgo y brinda
apoyo oportuno y de calidad, puede marcar una diferencia real para los sobrevivientes, sus familias y comunidades”.
Se proponen soluciones
Además de describir la magnitud del problema, el informe ha destacado
soluciones basadas en evidencia que pueden prevenir la violencia y mitigar sus costos.
Para avanzar en esta agenda y poner fin a la violencia en todas sus formas, la OPS y UNICEF han instado a los gobiernos de la región a fortalecer y hacer cumplir las
leyes de protección de la infancia, garantizar el control efectivo de las armas de fuego, capacitar a policías, docentes y trabajadores sociales y de salud, apoyar a padres y cuidadores en una crianza basada en respeto, invertir en entornos de aprendizaje seguros y ampliar los servicios de respuesta para garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes crezcan protegidos, accedan a la justicia y vivan vidas saludables, libres de violencia.
El dato
Cabe señalar que el informe ha sido validado con más de 300 participantes de toda la región, incluidos
ministros y altos funcionarios de los
sectores de salud, educación, justicia y protección infantil, así como representantes de la sociedad civil, líderes juveniles y socios internacionales, con el objetivo de acordar
acciones concretas para construir entornos más seguros para la niñez y la adolescencia.