Desaprender: el ensayo que invita a cuestionar el multitasking, la hiperconectividad y la cultura de la queja
Recomienda fomentar la cohesión familiar como factor protector de salud
Miguel Ángel Álvarez de Mon, psiquiatra y docente.
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Redacción. Quito
El español
Miguel Ángel Álvarez de Mon, médico del Hospital Universitario Infanta Leonor y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) ha presentado nuevo
ensayo titulado ‘
Desaprender’, una obra que aborda nueve temas de actualidad para reflexionar sobre las raíces del malestar contemporáneo.
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA, ha dado recomendaciones concretas para que los médicos ecuatorianos incorporen en la consulta preguntas sobre el tiempo de pantalla y las horas de sueño de sus pacientes, así como estrategias para fomentar la cohesión familiar como
factor protector de salud.
El libro, publicado recientemente, está disponible a través de las plataformas
Planetadelibros y
Amazon.
El autor examina nueve temas independientes entre sí, todos vinculados a la salud mental y al impacto de la
cultura contemporánea en el bienestar de las personas. "La enfermedad mental tiene un componente
biológico, tiene un componente más
psicológico, pero también tiene un componente
socio-ambiental", ha señalado De Mon.
"Si uno quiere mejorar la salud mental de la población, pues también a veces hay que reflexionar sobre
las raíces del malestar", ha recalacado.
La temática de los capítulos
Según ha adelantado Álvarez, el
primer capítulo aborda el ‘
multitasking’ de cual ha alertado de consecuencias en la salud mental de "esto de estar muy pendiente de varias cosas a la vez". El
segundo capítulo trata sobre la
impaciencia, pues "nos hemos acostumbrado a tenerlo todo lo que queremos inmediatamente, y eso nos está haciendo mucho daño, porque toleramos peor la
frustración". Los capítulos tercero y cuarto están dedicados al impacto de las
redes sociales.
En el
quinto capítulo, el autor explora "el poder oculto de los límites y todo lo que suene a autoridad o a restringir la libertad” que actualmente “tienen muy mala prensa, sin embargo, es muy necesario porque nos ayudan a ser felices". En este mismo capítulo, Álvarez De Mon advirtió sobre la creciente
permisividad social con el
cannabis: "Hay muchísima evidencia científica de lo perjudicial que es para la salud física y mental".
Otro capítulo está dedicado a la necesidad de las
relaciones sólidas, tanto familiares como sociales. "Quien invierte en familia no invierte solo en amor o en sentimiento, sino que también invierte en salud, porque la cohesión familiar no es una cuestión sentimental, es una cuestión de salud", afirmó el médico, respaldándose en estudios que demuestran que "la cohesión familiar se asocia a mejores
indicadores de salud a largo plazo".
El séptimo capítulo hace "un llamamiento a la sobriedad", a lo que el autor ha denominado "el arte de no experimentarlo todo". Explicó que "el placer no desaparece por la falta de estímulo, sino que puede desaparecer por el
exceso de estímulo. Si no somos capaces de libremente restringir las fuentes de placer, al final el placer deja de ser placentero", advirtió.
En el octavo capítulo aborda el
uso racional de la tecnología. "Que la tecnología esté a nuestro servicio, pero que nos ayude a hacer mejor las cosas, no que nos sustituya". Puso como ejemplo el uso de inteligencia artificial en reuniones o clases. "Si ponen una inteligencia artificial a escuchar, uno puede entonces adoptar una actitud pasiva". Desde su experiencia como profesor en la facultad de medicina, advirtió que "cada vez hay más estudiantes que te están mirando durante la clase con una actitud pasiva, porque han puesto una grabadora que ya les hará un resumen".
El último capítulo lo dedicó a la
cultura de la queja. "A la vez que subir nuestro cartel de nuestros derechos, también hay que subir nuestro cartel de motivos por los que estar agradecido", ha planteado.
¿Qué recomendaciones hay para los médicos?
En primer lugar, ha recomendado preguntar en la consulta médica por el
uso del teléfono móvil de sus pacientes. Para él, "una cosa súper importante que en los teléfonos móviles suele haber es el
tiempo de pantalla, donde uno puede ver el tiempo que le dedica al móvil y cuánto le dedica a cada aplicación. Igual que recomendamos pesarse o medirse la glucosa, hay que tomar
conciencia del tiempo de pantalla", ha comentado.
También ha sugerido indagar sobre las
horas de sueño de los pacientes. "Es muy frecuente que el tiempo de ocio se lo robe al sueño", señaló, y advirtió que dormir menos de seis horas y media o siete horas diarias tiene un impacto negativo documentado en la salud.
En tercer lugar, ha propuesto preguntar por el estado de las relaciones personales; "todos podemos preguntar por el estado de las relaciones y ha considerado que los sanitarios “podemos fomentar que el paciente piense en lo bueno que tiene. Ante la queja tenemos que
sembrar gratitud".
Álvarez De Mon ha opinado que los médicos pueden "
recetar tiempo en familia", pues "es bueno a nivel de salud física y a nivel de salud mental".
En ese sentido, ha citado el famoso "
efecto Roseto", un estudio realizado en un pueblo de Pensilvania donde una comunidad de migrantes italianos presentaba una esperanza de vida muy superior a la del resto del país. "Después de estudiar lo típico: tabaquismo, actividad física, dieta, lo que vieron es que lo que hacía a los habitantes de Roseto diferentes era la
elevada cohesión social y familiar", explicó.
"El médico tiene que intentar favorecer la cohesión, favorecer la paz en el seno familiar, en la relación de pareja, con los hijos, con los padres, entre cónyuges. Recetar cohesión es bueno", ha mencionado.
Alerta sobre el cannabis
Finalmente ha hecho una seria advertencia en relación al cannabis como principal
factor de riesgo no modificable para desarrollar una
esquizofrenia y los trastornos psicóticos en general. Pero además dejó claro que “perjudica la evolución de las enfermedades psiquiátricas”.
“A nivel físico, como se fuma, tiene los perjuicios típicos del tabaco, pues normalmente se consume mezclado con este. Tiene todos los perjuicios físicos asociados a fumar, pero el cannabis en sí mismo, el
THC, es extremadamente perjudicial a nivel mental. Es un factor de riesgo clarísimo, el principal factor de riesgo no modificable para desarrollar una esquizofrenia o cualquier
trastorno psicótico”, ha añadido.
Sin embargo, ha dejado claro que en relación a que el cannabis ayuda a
pacientes con cáncer, ha mencionado que el CBD t”iene indicación aprobada para un tipo de
dolor concreto que no responde a otros tratamientos, para un tipo de
epilepsia infantil”, es decir para indicaciones “muy concretas, con dosis muy específicas”.
“Lo que ocurre es que están aprovechando la excusa de que el
CBD tiene aprobación para unas indicaciones súper concretas para intentar extenderlo al
THC, cuando es perjudicial para todo”, ha finalizado.