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MERCADO MUNDIAL
Informe de la OMS alerta sobre grandes desigualdades en el acceso a vacunas indispensables para la salud pública
Son los primeros daros de las repercusiones de la COVID-19 en los mercados de vacunas.
Jueves, 10 de noviembre de 2022, a las 11:16
La OMS ha presentado el informe global sobre vacunas.

La OMS ha presentado el informe global sobre vacunas.


Redacción. Quito
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado un primer informe sobre el mercado mundial de vacunas en 2022, el cual recoge las repercusiones de la COVID-19 en los mercados de vacunas.
 
“El derecho a la salud incluye el derecho a las vacunas… Sin embargo, este nuevo informe muestra que las dinámicas del libre mercado están privando de ese derecho a una parte de la población más pobre y vulnerable del mundo. La OMS hace un llamamiento para que se introduzcan los cambios que tanto necesita el mercado mundial de las vacunas para salvar vidas, prevenir enfermedades y estar preparados para futuras crisis”, ha dicho Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
 
El informe muestra que se producen desigualdades en cuanto a la distribución de las vacunas contra la COVID-19, así como en relación al suministro de todas las vacunas indispensables para la salud pública, como la vacuna contra el cáncer de cuello uterino, que tienen demanda en los países más ricos, entre otras.
 
La asequibilidad también es un obstáculo para el acceso a las vacunas. Si bien los precios tienden a estar escalonados en función de los ingresos, las disparidades en este aspecto provocan que los países de ingresos medianos paguen tanto, o incluso más, que los más ricos por varios tipos de vacunas.
 
Por estos motivos, según los datos presentados, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) para luchar contra el cáncer de cuello uterino solo ha llegado al 41 por ciento de los países de ingresos bajos, en comparación al 83 por ciento de los países de ingresos altos.
 
Acceda al informe de la OMS: http://bit.ly/3Usqw55
 
Solo en 2021 se han suministrado aproximadamente 16.000 millones de dosis de vacunas, por un valor de 141.000 millones de dólares, unas cifras que son, respectivamente, casi tres veces el volumen de mercado de 2019 (5.800 millones) y cerca de tres veces y media el valor de mercado de 2019 (38.000 millones de dólares).
 
Este aumento se debió principalmente a las vacunas contra la COVID-19, lo cual demuestra las enormes posibilidades que ofrece incrementar el ritmo de fabricación de las vacunas en respuesta a las necesidades de salud, ha precisado la OMS.
 
De acuerdo al informe, si bien la capacidad de fabricación en todo el mundo ha aumentado, sigue estando muy concentrada. Es decir, apenas 10 fabricantes suministran el 70 por ciento de las dosis de vacunas (excluyendo las vacunas contra la COVID-19), mientras que algunas de las 20 vacunas más utilizadas (como la PCV, las vacunas contra el VPH o las vacunas con componentes antisarampionosos o antirrubeólicos) dependen sobre todo de dos proveedores.
 
Esta concentración de la capacidad de producción provoca que exista un riesgo de escasez, así como inseguridad en cuanto al suministro regional. Asimismo, los arraigados monopolios de la propiedad intelectual y la limitada transferencia de tecnología restringen aún más la capacidad de crear y utilizar capacidad de fabricación local.
 
La salud de los mercados también es preocupante en el caso de varias vacunas habitualmente necesarias para emergencias, como son las vacunas contra el cólera, la fiebre tifoidea, la viruela o viruela símica, el ébola o la enfermedad meningocócica, cuya demanda se dispara con los brotes y es, por lo tanto, menos predecible. No obstante, la inversión en estas vacunas sigue siendo limitada porque podrían tener efectos devastadores para la vida de las personas.
 
Oportunidades de armonización
 
La COVID-19 ha demostrado que el proceso de desarrollo y distribución de las vacunas, que suele durar unos diez años, de media, y nunca menos de cuatro años, puede acelerarse y reducirse a 11 meses. La pandemia también ha puesto de manifiesto la necesidad de larga data de reconocer que las vacunas son, más que una mercancía, un bien público fundamental y rentable.
 
Por ello, el informe de la OMS ha destacado las oportunidades para una mayor armonización entre el desarrollo, la producción y la distribución de vacunas y una agenda de salud pública, con miras a alcanzar los objetivos de la Agenda de Inmunización 2030 (AI2030) y orientar los esfuerzos en materia de prevención, preparación y respuesta ante pandemias.
 
Para impulsar medidas que permitan lograr un acceso en igualdad de condiciones a las vacunas, el informe ha pedido a los gobiernos que actúen en varios campos: en planes de inmunización claros e inversiones más decididas, en una supervisión más sólida del desarrollo, en producción y distribución de las vacunas, en centros regionales de investigación y fabricación, en colaboración gubernamental en tiempos de escasez, en la propiedad intelectual y la circulación de insumos y bienes.
 
En cambio, las medidas recomendadas para la industria son: centrar los esfuerzos de investigación en los agentes patógenos a los que la OMS considera que hay que prestar una atención prioritaria, garantizar la transparencia, facilitar la transferencia de tecnología y comprometerse a adoptar medidas específicas para la asignación de recursos que se basen en recursos propios.



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