Medicamentos falsificados, un problema de salud pública que está en aumento
1 de cada 10 medicamentos es subestándar o falsificado en países de bajos y medianos ingresos
Llamado por el Mundial contra la Falsificación de Medicamentos.
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Redacción. Quito
En el mes de junio se conmemora el Mundial contra la Falsificación de Medicamentos, con la finalidad de sensibilizar a los profesionales de la salud, autoridades y ciudadanía en general sobre este importante problema de salud pública, que está en aumento y amenaza la seguridad de los pacientes en todo el mundo.
En el mundo se han reportado
6.424 incidentes de delitos farmacéuticos en 2024, de los cuales 879 en América Latina. En el global de estos episodios estuvieron involucrados 2.248 medicamentos diferentes, entre los cuales estaban desde medicamentos falsificados hasta desvío ilegal, robos, ventas ilegales en línea, adulteración de productos y contrabando, según Pharmaceutical Security Institute (PSI).
La producción de medicamentos falsificados y de baja calidad es una causa importante de morbilidad y mortalidad (que podría evitarse), además que genera una pérdida profunda de confianza pública tanto en los medicamentos como en los propios sistemas de salud.
Por lo tanto, la lucha contra los medicamentos falsificados no es solo una tarea de control sanitario, sino
una causa que protege el derecho fundamental a la salud.
Los productos médicos de calidad inferior y falsificados generan numerosos problemas que se extienden más allá de quien los consume, es decir, afectan a las familias, la sociedad en general, los sistemas de salud y toda la cadena de suministro farmacéutica.
Cuando un medicamento no funciona como debería, puede genera diversas
consecuencias graves, como no tratar, ni previene la enfermedad para la cual fue recetado; contribuir a la resistencia a los antimicrobianos; provocar desperdicio de recursos valiosos, tanto económicos como asistenciales; causar pérdida de confianza en los medicamentos y desconfianza hacia los profesionales sanitarios.
Además, según la OMS,
a nivel socioeconómico el impacto es igualmente negativo porque genera pérdida de productividad y aumento de los gastos tanto para el individuo como para el sistema nacional de salud.
Es de considerar que, estos productos falsificados o de baja calidad llegan con mayor facilidad a los pacientes que viven en situaciones donde el acceso a productos médicos seguros y de calidad es limitado. La magnitud de la situación se comprende mejor al recordar que hasta 2 mil millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a medicamentos, vacunas, dispositivos médicos y otros productos sanitarios esenciales, lo que crea un vacío que se llena con productos falsificados y de baja calidad.
Frente a esta situación, Pfizer promueve la campaña “No Fake for Health’s Sake”, orientada a fortalecer la seguridad de los pacientes y la integridad de los medicamentos ante la falsificación, el desvío y el comercio ilícito de productos farmacéuticos.
Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente
1 de cada 10 medicamentos en países de ingresos bajos y medios es subestándar o falsificado, lo que pone en riesgo directo la salud de millones de personas, y genera pérdidas económicas cercanas a los 30.500 millones de dólares cada año y, lo que es más grave, pone en riesgo a millones de pacientes.
Estos productos pueden carecer de principio activo, contener sustancias peligrosas o no cumplir con estándares básicos de calidad y seguridad, además de estar frecuentemente vinculados a redes de crimen organizado que debilitan los sistemas de salud y la confianza de los ciudadanos", ha advertido Caroline Gabriel, directora de Global Security Investigations para Sudamérica en Pfizer.
En este sentido, ha hecho un llamado a los distintos actores del sistema de salud y la industria farmacéutica global para hacer una acción decidida y coordinada entre autoridades, profesionales de la salud, pacientes, industria y sociedad civil.
“La solución requiere un enfoque intersectorial: fortalecer la regulación, promover la educación de los pacientes, garantizar canales seguros de acceso y fomentar la denuncia de prácticas ilegales”, ha expresado la directora.