EMERGENCIA HUMANITARIA SILENCIOSA
Más de 400 pacientes con esclerosis múltiple llevan seis meses sin medicación en Ecuador
La APEMEDE denuncia que el desabastecimiento de fármacos es una omisión sistemática por parte de las autoridades sanitarias
Esto no es solo una demora, es una sentencia a la discapacidad, dicen
|
Redacción. Quito
La crisis de
acceso a medicamentos para la
esclerosis múltiple en Ecuador ha alcanzado un punto crítico. Más de 400 pacientes afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) llevan más de seis meses esperando la recepción de los fármacos específicos que necesitan para
frenar la progresión de una enfermedad neurodegenerativa.
Así lo ha puesto de manifiesto la
Asociación de Pacientes con Esclerosis Múltiple y Enfermedades Desmielinizantes del Ecuador (APEMEDE), que ha elevado el tono de sus advertencias ante lo que consideran una omisión sistemática por parte de las autoridades sanitarias.
La organización reconoce que el IESS ha anunciado recientemente una inversión superior a los siete millones de dólares destinada a la compra de medicamentos. Sin embargo, desde la perspectiva de los pacientes, esta cifra no resuelve el
problema de fondo si no viene acompañada de un compromiso firme con la periodicidad y la transparencia en la cadena de suministro.
"Invertir siete millones está bien, pero no es suficiente si la entrega no es oportuna y regular. La esclerosis múltiple no espera; cada día sin medicación es un paso hacia la progresión irreversible de la discapacidad", señala un comunicado público de APEMEDE.
El costo silencioso de la interrupción del tratamiento
La esclerosis múltiple es una
enfermedad crónica,
autoinmune y
desmielinizante del sistema nervioso central. Su naturaleza impredecible y debilitante hace que la adherencia al tratamiento sea un factor determinante para evitar brotes agudos y la acumulación de daño neurológico.
En ese sentido, la asociación ha sido contundente al describir las consecuencias de estos seis meses de desabastecimiento: el riesgo de
recaídas se multiplica y, con cada brote no controlado, el paciente pierde una batalla que, a menudo, no se recupera.
"La falta de medicación puede provocar recaídas y progresión de la discapacidad. No estamos hablando de una simple molestia; estamos hablando de personas que pueden
perder la movilidad, la
visión o la
independencia funcional por culpa de una
falla administrativa", señala la organización, que insiste en que el sistema de salud ecuatoriano está fallando estructuralmente a uno de los colectivos más vulnerables.
Transparencia: la cuenta pendiente
Más allá de la urgencia inmediata, APEMEDE ha puesto el foco en un problema que consideran crónico como es la opacidad en los
procesos de adquisición y distribución de medicamentos. La falta de comunicación institucional genera incertidumbre y desconfianza entre los pacientes, que desconocen los plazos reales, los criterios de priorización y los motivos exactos de los retrasos.
La asociación exige a las autoridades gubernamentales que no solo agilicen la entrega de los fármacos comprometidos, sino que establezcan
canales de comunicación claros y permanentes para evitar que esta situación se repita. "No pedimos favores, pedimos derechos", subrayan, en un llamamiento que busca poner fin a lo que describen como un "vaivén administrativo" que pone en riesgo vidas humanas.
Finalmente, la APEMEDE advierte que, sin un plan de
distribución trazable, sin plazos concretos y sin una
rendición de cuentas efectiva, el sistema de salud pública ecuatoriano corre el riesgo de normalizar una situación que ya es, para más de 400 familias, una
emergencia humanitaria silenciosa.