Hantavirus: alta mortalidad, pero sin potencial pandémico, según infectólogo
Si bien el virus tiene 40 por ciento de mortalidad, en este brote los cercos epidemiológicos lograron contenerlo
Byron Núñez Freile, médico infectólogo y docente universitario.
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Cristina Coello. Quito
El
Hantavirus ha vuelto a poner en alerta a los sistemas de salud de Sudamérica tras registrarse un brote vinculado a un crucero en el Atlántico, cuyos pasajeros se dispersaron por varios países. Sin embargo, a diferencia de otras
zoonosis virales, este patógeno (endémico en naciones como Chile y Argentina) parece mantener un perfil epidemiológico contenido, aunque letal.
En entrevista con EDICIÓN MÉDICA,
Byron Núñez Freile, médico infectólogo de la Seguridad Social y docente de la Universidad Central, ha realizado un breve diagnóstico a propósito de esta nueva alarma sanitaria y ha sido enfático en señalar que nos enfrentamos a una “enfermedad de
elevada gravedad clínica, pero con
bajo potencial de diseminación masiva”.
El Hantavirus “no tiene potencial para generar una
pandemia” y la naturaleza del actual brote “es localizado, ha señalado el especialista.
Una zoonosis con ventana silenciosa
No obstante, ha advertido que uno de los factores que más complica el control del Hantavirus es su
extenso periodo de incubación que puede prolongarse hasta 8 semanas, lo que genera una "ventana silenciosa" durante la cual una persona infectada puede
viajar o interactuar sin saber que porta el virus, ha explicado Núñez.
Este dato es particularmente relevante para los equipos de vigilancia epidemiológica, ya que dificulta la
trazabilidad temprana de los casos y exige mantener alertas prolongadas tras la exposición.
Núñez ha analizado que, pese a la alarma inicial generada por la dispersión de pasajeros del crucero, el brote fue contenido exitosamente. La estrategia clave fue la implementación de un
cerco epidemiológico en el barco lo que permitió aislar a los contactos de riesgo.
Añadió que, si bien la transmisión entre humanos es posible, lo que eleva el nivel de alerta, esta no ocurre con la eficiencia de otros
virus respiratorios. La naturaleza de los brotes tiende a ser localizada, y la intervención temprana demostró ser efectiva, en el caso del crucero, dijo.
Mortalidad que exige respeto clínico
El dato que ningún clínico puede pasar por alto es la
tasa de letalidad por la enfermedad que está “entre un 30 a 40 por ciento”. Esto significa que, de cada diez personas que desarrollan la enfermedad, entre tres y cuatro pueden fallecer. Una cifra que, comparada con otras infecciones virales, la sitúa entre las
más letales.
Sin embargo, el mensaje del infectólogo busca equilibrar la preocupación con el rigor científico y señala que "aunque el brote tiene un riesgo significativo de mortalidad, la enfermedad no tiene potencial para generar una pandemia”.
Oportunidad para desarrollar vigilancia del virus
En ese contexto, Núñez ha señalado que, para el personal sanitario, la lección del Hantavirus es doble.
Por un lado, la necesidad de mantener un alto índice de
sospecha clínica ante cuadros febriles con antecedentes epidemiológicos compatibles (especialmente en viajeros procedentes de zonas endémicas de Sudamérica o brotes de neumonía) y, por otro, que se abre una oportunidad para “empezar a
detectar estas enfermedades” que
no son de notificación o declaración obligatoria en el país.
El especialista desestima peligros mayores e insiste en la “oportunidad de mejorar el desarrollo tecnológico para la detección de otros microorganismos. Hablo de virus, bacterias, parásitos, hongos. Dejar de
ser reactivos”, ha pedido.