FINANCIAR LA SALUD
Ecuador y otros países siguen desperdiciando los impuestos al alcohol y bebidas azucaradas como una oportunidad fiscal
Los impuestos saludables en la región se mantienen por debajo de los promedios mundiales
Recomiendan tasas impositivas más altas (Foto OPS).
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Redacción. Quito
A pesar de que las Américas registran algunos de los niveles de consumo más elevados del mundo de
alcohol y bebidas azucaradas y con un 67,5por ciento de adultos con
sobrepeso u obesidad, los impuestos saludables en la región se mantienen por debajo de los promedios mundiales, limitando su impacto como herramienta de salud pública.
Dos informes publicados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en mayo de 2026: ‘Impuestos a las bebidas alcohólicas en las Américas e Impuestos a las bebidas endulzadas en las Américas, han puesto sobre la mesa una realidad incómoda para los ministerios de Salud y Finanzas del continente pues la región está desaprovechando una de las
intervenciones más costo-efectivas para combatir las enfermedades no transmisibles (ENT).
Según los datos recogidos en 32 países de las Américas, la
carga tributaria total mediana para la cerveza alcanza apenas el 25,5por ciento del precio final, frente al 29,4por ciento de la media mundial.
En el caso de las bebidas espirituosas, la
brecha es aún mayor: 31,5 por ciento frente al 38,7 por ciento global. Y en el terreno de las bebidas azucaradas, la carga tributaria mediana es de solo el 17,1 por ciento, ligeramente por debajo del 17,8 por ciento mundial, con un tercio de los países de la región que ni siquiera aplica impuestos a estos productos.
En ese sentido,
Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OPS, ha advertido que “en muchos países de las Américas, los impuestos vigentes no han sido diseñados de acuerdo con las mejores
prácticas internacionales y siguen siendo demasiado bajos para influir de manera significativa en los patrones de consumo, reducir la exposición a riesgos para la salud o generar los beneficios sanitarios y fiscales que pueden proporcionar impuestos saludables eficaces".
Un consumo alarmante que clama por medidas fiscales
Particularmente América Latina y el Caribe son la segunda región del mundo con mayor consumo per cápita de alcohol (7,5 litros por persona al año) y la segunda con mayor prevalencia de
consumo excesivo ocasional. En el caso de las bebidas azucaradas, los adultos consumen de media 7,8 porciones semanales, una cifra que triplica el promedio mundial de 2,7 porciones.
El impacto sanitario es demoledor. El consumo nocivo de alcohol está asociado con más de 200 afecciones de salud, incluyendo enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades hepáticas, trastornos de salud mental, lesiones por accidentes de tránsito y violencia.
A escala global, 2,6 millones de muertes anuales son atribuibles al alcohol. Paralelamente, el consumo elevado de bebidas azucaradas impulsa la
epidemia de sobrepeso y obesidad que ya afecta al 67,5 por ciento de los adultos en la región, la diabetes tipo 2 y otras ENT.
El talón de Aquiles de la política fiscal es el diseño tributario
El informe de la OPS ha revelado que la mayoría de los países de las Américas aplican impuestos selectivos al alcohol, pero el diseño dista mucho de ser óptimo desde una
perspectiva sanitaria.
Aunque el 65 por ciento de los países aplica un componente específico a la cerveza (basado en volumen o contenido de alcohol), en América del Sur predominan los
impuestos ad valorem, que gravan menos a las bebidas más baratas y, por tanto, son menos efectivos para desincentivar el consumo en poblaciones vulnerables.
Uno de los hallazgos más preocupantes es que, de los 21 países que aplican impuestos específicos a las bebidas alcohólicas, solo siete cuentan con un mecanismo de ajuste automático por inflación.
En la Comunidad del Caribe (CARICOM), ningún país actualiza sus
tasas impositivas de forma automática, lo que erosiona el valor real del impuesto con el paso del tiempo. La tendencia es reveladora: la media de la carga del impuesto selectivo a la cerveza cayó del 12,8 por ciento en 2020 al 10,6 por ciento en 2024, y en las bebidas espirituosas, del 21,7por ciento al 16por ciento en el mismo período.
"Esta situación plantea que, en estos países, el espacio para incrementar el precio está siendo
aprovechado por la industria, y no por los gobiernos, para mejorar la salud de la población ni para aumentar la recaudación fiscal", ha señalado el informe.
La OPS ha sido enfática en señalar que los impuestos saludables en las Américas requieren una
reforma estructural urgente. La organización recomienda estructuras tributarias adecuadas, tasas impositivas más altas, una cobertura amplia de productos (que incluya bebidas lácteas azucaradas y jugos de frutas, hoy excluidos en muchos países), ajustes periódicos por inflación y una implementación sólida con monitoreo continuo.
Finalmente, Hennis ha hecho un llamado a la acción para los gobiernos de la región en el sentido de que la OPS “está comprometida a brindar
cooperación técnica para fortalecer la implementación de impuestos saludables, una medida basada en evidencia que contribuye a reducir los
factores de riesgo y proteger la salud de la población."