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ESPECIAL - NOTA 2
Nuevo estudio revela cómo afectan las desigualdades socioeconómicas en el diagnóstico de cáncer de mama en Quito
1 de cada 4 mujeres tarda aproximadamente 8 meses hasta el diagnóstico de cáncer de mama en DMQ
Martes, 20 de octubre de 2026, a las 10:00
Iván Dueñas Espín, investigador del Instituto de Salud Pública de la PUCE.

Iván Dueñas Espín, investigador del Instituto de Salud Pública de la PUCE. Foto: PUCE.


Jonathan Veletanga. Quito
En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Mama, 19 de octubre, compartimos que el Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica de Ecuador (PUCE) ha revelado los resultados de un estudio realizado en la ciudad de Quito, en el que se encontró que las mujeres con menores ingresos económicos tardan más tiempo en recibir la confirmación diagnóstica de cáncer de mama, en comparación a quienes tienen más ingresos.
 
“Decir que las mujeres con menos recursos se diagnostican más tardíamente que quienes disponen de más parecería no sorprender a nadie por lo normalizado de este hecho, estamos revelando por primera vez que existen desigualdades socioeconómicas en el diagnóstico del cáncer de mama en Quito y que esto es una injusticia social” ha sostenido Iván Dueñas Espín, investigador del Instituto de Salud Pública de la PUCE, en entrevista con EDICIÓN MÉDICA.
 
Para llegar a este hallazgo, los investigadores han analizado los factores que prolongaban o acortaban el diagnóstico de cáncer de mama en Quito, empleando la información recolectada en Quito del proyecto internacional Equity Cancer-LA y efectuado en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud Pública.
 
Dueñas ha explicado que han efectuado un estudio secundario, en donde se han evaluado los factores asociados a los tiempos diagnósticos en 174 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama en dos redes de salud del Distrito Metropolitano de Quito (norte y sur de la ciudad), que pertenecen al Ministerio de Salud Pública (MSP).
   
Según ha detallado, el principal hallazgo fue que en 1 de cada 4 mujeres registró intervalos dependientes del proveedor - o del servicio de salud - superiores a los 235 días (aproximadamente 8 meses); es decir, el intervalo que va desde el momento en que las mujeres “tocaron la puerta” de los servicios de salud pidiendo ayuda (por síntomas o hallazgo incidental) hasta la confirmación diagnóstica de la enfermedad. Mientras la mediana del intervalo del proveedor fue de 104 días (más de 3 meses).
 
En este sentido, además se ha encontrado “una marcada desigualdad económica” en los tiempos diagnósticos: las mujeres, del grupo de menores ingresos por familia, registraron un promedio de 304 días hasta el diagnóstico, es decir, “casi tres veces más” en comparación aquellas mujeres del grupo con mayores ingresos, que registraron un promedio de 132 días.
 
Entonces, los ingresos de la familia indican algo muy importante, que: a más ingresos económicos, menor es el intervalo del diagnóstico. Esto, más allá de ser “estadísticamente significativo”, representa una importante inequidad en salud, ha sostenido el investigador.
 
“¿Por qué es importante esto? Porque mientras más temprano se diagnostica una mujer con cáncer de mama, más posibilidades hay de detectarla en estadios tempranos y proporcionarle un tratamiento integral que mejore su calidad y expectativa de vida; en cambio, con diagnósticos más tardíos, el riesgo de tener un estadiaje avanzado es más elevado”, lo que está asociado a un peor pronóstico y una mayor mortalidad, ha puntualizado.
 
De acuerdo al investigador, también se ha encontrado que el 89 por ciento de las mujeres empezaron su proceso diagnóstico debido a manifestaciones clínicas, como por ejemplo nódulos o bultos mamarios, mientras que el 11 por ciento iniciaron su trayectoria diagnóstica por tamizaje con resultado anómalo o debido a que tuvieron algún hallazgo patológico incidental, lo que pone de manifiesto la importancia de enfocar la estrategia diagnóstica, no únicamente en el tamizaje, sino también en la detección temprana a pacientes con síntomas.
 
Sin embargo, “algo que no esperábamos fue que las mujeres con síntomas (nódulos o bultos mamarios), presentaron mayores demoras diagnósticas dependientes del proveedor, en comparación a las mujeres que iniciaron su trayectoria diagnóstica desde un tamizaje o hallazgos incidentales”. Esto también fue estadísticamente significativo e independiente de otras variables, ha asegurado Dueñas.
 
Sobre la trayectoria asistencial, el estudio ha identificado que el 67 por ciento de las pacientes recurrió tanto a servicios públicos como privados para llegar al diagnóstico.
 
Estos hallazgos actualmente están en proceso de publicación en la revista PLOS One.

Para Dueñas, este estudio muestra una injusticia social en salud en Quito, pero  que podría estar aún más acentuada en zonas del país con menores recursos y más aislamiento, como por ejemplo en las zonas rurales de la Amazonía, en donde los tiempos diagnósticos serían aún mayores debido a las mayores barreras de acceso a los servicios de salud y a los exámenes diagnósticos; así como, debido a la falta de una sospecha diagnóstica oportuna la falta de recursos económicos de las usuarias y la dificultosa gestión y coordinación entre niveles de áreas alejadas.
 
El cáncer de mama tiene un muy buen pronóstico si se lo detecta tempranamente, además se podrían evitar muchas muertes prematuras con tan solo reducir esta injusticia social, que es que una mujer no pueda llegar al diagnóstico, simplemente porque no tiene dinero, ha reflexionado el galeno.
 
Si bien el cáncer de mama no es prevenible, como otro tipo de patologías, sí se puede hacer una detección oportuna a través de la sospecha diagnóstica y las estrategias de tamizaje. Por esta razón, es importante enfocarse en las pacientes que tienen síntomas y factores de riesgo (fumar o antecedentes familiares de cáncer de mama) para que las estrategias de diagnóstico oportuno las detecten antes de que el cáncer se vuelva avanzado.
 
Entonces, a criterio del investigador, la detección oportuna no solo debe enfocarse en el fortalecimiento de las estrategias de tamizaje, sino también en que los médicos levanten de mejor manera la sospecha diagnóstica, que las autoridades garanticen el abastecimiento de los insumos y acceso a exámenes, y que mejore la coordinación entre los distintos niveles de atención. Objetivos que el proyecto Equity Cancer-LA viene trabajando desde hace 5 años.
 
“No basta con que una mujer consiga ingresar al sistema de salud. Lo decisivo es cuánto tarda el sistema en ofrecerle un diagnóstico a esta paciente. Recordar que, de acuerdo a la evidencia científica las principales demoras del diagnóstico de cáncer de mama no dependen del paciente, dependen de los servicios de salud. Es decir, básicamente es el sistema de salud el que tiene que mejorar las trayectorias diagnósticas de pacientes con sospecha de cáncer”, ha enfatizado.
 
Miembros del Proyecto Equity Cancer-LA.

Miembros del Proyecto Equity Cancer-LA.





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