Ecuador mantiene esquemas de vacunación gratuita contra hepatitis A y B, pero tiene otros desafíos frente a la enfermedad
Brasil busca ser el primer país de gran escala en eliminar la transmisión maternoinfantil de la hepatitis B
Ecuador registró 881 casos de hepatitis A durante el primer trimestre. (Foto GSK).
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Redacción. Quito
Ecuador registró 881 casos de
hepatitis A durante el primer trimestre de 2026, según datos oficiales difundidos en el marco del
Día Mundial contra la Hepatitis (28 de julio).
La cifra, correspondiente a un periodo de apenas tres meses, sitúa a esta infección de transmisión fecal-oral como un desafío vigente para la salud pública nacional, en un contexto donde la Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsa la
eliminación de múltiples hepatitis transmisibles para 2030.
La hepatitis A se transmite a través del consumo de agua y alimentos contaminados, y su prevención depende críticamente de
medidas higiénico-sanitarias como el lavado de manos, consumo de agua segura y manejo adecuado de alimentos. A diferencia de la hepatitis B, no progresa a cronicidad, pero su
alta incidencia refleja brechas en saneamiento básico y educación sanitaria que el país debe abordar desde la atención primaria.
En el plano de la prevención, según información del Ministerio de Salud Pública (MSP) el sistema nacional mantiene la
vacunación gratuita contra la hepatitis B para la población general, y administra la vacuna contra la hepatitis A a niños entre 12 y 23 meses, con un esquema de dos dosis.
El desafío regional y los desafíos en Ecuador
Mientras Ecuador concentra esfuerzos en el control de la hepatitis A, la región de las Américas reporta que alrededor de 10 millones de personas viven con hepatitis B o hepatitis C, muchas de ellas sin diagnóstico ni tratamiento.
Jarbas Barbosa, director de la OPS, ha declarado que “alrededor de 10 millones de personas en la región siguen viviendo con hepatitis B o hepatitis C, y demasiadas continúan
sin diagnóstico, tratamiento o
acceso oportuno a servicios de calidad”.
Esta realidad le debe interesar directamente al sistema sanitario ecuatoriano, pues la OPS recomienda integrar la detección y el manejo de las hepatitis virales, particularmente B y C, en la
atención primaria de salud, facilitando el acceso a
pruebas diagnósticas, medicamentos y
seguimiento clínico.
En ese sentido, los pediatras, médicos de familia y profesionales de salud maternoinfantil cumplen un rol fundamental en la
identificación temprana de infecciones y la adherencia a los esquemas de vacunación neonatal.
La OPS, en un comunicado oficial, ha informado que trabaja con los países de las Américas para
eliminar más de 30 enfermedades transmisibles para 2030 a través de su Iniciativa de Eliminación, que incluye la
transmisión maternoinfantil de la hepatitis B, el VIH, la sífilis y la enfermedad de Chagas. Ecuador, como parte de esta hoja de ruta regional, debe fortalecer sus indicadores de cobertura de vacunación neonatal, atención prenatal y diagnóstico oportuno para alinearse con las metas de eliminación.