OPS: Sistemas nacionales más sólidos y una cooperación regional eficaz es la clave para mejorar la preparación ante una pandemia
Jarbas Barbosa director de OPS participó en la consulta mundial
El organismo regional participó en la reunión de alto nivel (foto OPS).
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Redacción. Quito
En el marco de la Tercera Sesión de la Serie de Diálogos Temáticos sobre Prevención,
Preparación y Respuesta ante Pandemias (PPPR, por sus siglas en inglés), el director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS),
Jarbas Barbosa, ha destacado el papel fundamental de la capacidad de los sistemas de salud locales para prevenir y responder a las pandemias.
La sesión, organizada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Fundación de las Naciones Unidas, en colaboración con Canadá, Dinamarca, Qatar y Sierra Leona, en la ciudad de Nueva York, forma parte de un proceso de consulta mundial que sirve de base para los preparativos de la
Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Prevención y el Control de la Plaga de 2026.
Dirigiéndose a los Estados Miembros y a las partes interesadas en la
salud mundial, Barbosa ha hecho hincapié en una lección clave extraída de décadas de experiencia en las Américas y declaró que “las pandemias pueden tener
consecuencias globales, pero siempre son locales en su origen, detección y respuesta”. Subrayó que “lo que sucede, o deja de suceder, a nivel local, determina si un brote se contiene o se convierte en una crisis mundial”.
Barbosa ha destacado que el fortalecimiento de las capacidades locales, incluyendo el
personal sanitario, los sistemas de
laboratorio, la vigilancia, la prevención y el
control de infecciones y la
atención primaria de salud, es "fundamental para la seguridad sanitaria mundial".
Reflexionando sobre la experiencia de las
Américas, Barbosa ha señalado que la región ha enfrentado
repetidas emergencias de salud pública, desde la gripe H1N1 y el Zika hasta la COVID-19, al tiempo que se ha consolidado como líder en innovación y resiliencia.
Destacó que la combinación de sistemas nacionales más sólidos y una cooperación regional eficaz es un factor clave para mejorar la preparación. “Esta combinación de capacidad local, arraigada en la
solidaridad regional, es lo que transforma la vulnerabilidad en resiliencia”, añadió.
El impacto de la inversión en salud
Barbosa ha citado datos recientes que demuestran el impacto de estas inversiones. Tan solo en 2025, las actividades de
inteligencia epidemiológica de la OPS analizaron más de 1,8 millones de señales y detectaron 128 nuevos eventos de salud pública en América Latina y el Caribe.
Esos sistemas han permitido
respuestas rápidas a amenazas emergentes, como brotes de
fiebre amarilla y
oropouche, al tiempo que han apoyado la continuidad de los servicios esenciales de salud durante las crisis, incluso a través de la iniciativa
Hospitales Inteligentes de la OPS.
También ha destacado los mecanismos regionales como los
Fondos Rotatorios de la OPS, que han fortalecido las cadenas de suministro, ampliado el acceso a productos sanitarios esenciales y apoyados sistemas de salud más resilientes en todos los países.
A pesar de estos avances, advirtió que las importantes deficiencias en la financiación siguen socavando los esfuerzos de preparación a nivel mundial. “Los niveles actuales de inversión, tanto a nivel nacional como internacional, distan mucho de ser suficientes para construir sistemas de preparación sostenibles”, afirmó. “Sin una
inversión predecible y a gran escala en capacidades locales, seguiremos atrapados en un ciclo de crisis y respuesta”.
Barbosa ha solicitado que la Reunión de Alto Nivel de 2026 sobre la Preparación ante
Emergencias Farmacéuticas priorice la inversión sostenida en los sistemas locales, la alineación con la atención primaria de salud y la
cobertura sanitaria universal, y el fortalecimiento de la cooperación regional. Asimismo, hizo hincapié en la importancia de garantizar mecanismos de financiación equitativos y sostenibles para apoyar la preparación a largo plazo.
“La
seguridad sanitaria mundial es tan fuerte como el sistema local más débil. Si invertimos en sistemas locales sólidos, resilientes y confiables, no solo nos preparamos para la próxima pandemia, sino que evitamos que se convierta en una”, finalizó Barbosa.