REVISIÓN COCHRANE
El ejercicio alivia la artrosis de cadera, pero quizás menos de lo que se pensaba
Una revisión mantiene las dudas sobre los beneficios percibidos del ejercicio
Se aclara que no es una recomendación contraria al ejercicio (Foto: Cochrane).
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Redacción. Quito
Según una nueva revisión de Cochrane, dirigida por investigadores de la
Universidad de Sydney y la
Universidad de Melbourne, ha dejado claro que la mejoría del dolor y de la capacidad funcional que provoca el ejercicio en pacientes con
artrosis de cadera no es tan perceptible por las personas en su día a día,
Según el análisis, los beneficios del ejercicio pueden no ser lo bastante grandes como para marcar una diferencia significativa para el paciente.
En un comunicado difundido por el Centro Cochrane Iberoamericano (CCIb), se ha explicado que el
ejercicio alivia el dolor en alrededor de 7 puntos en una escala de 100, cuando los expertos consideran que se necesitan al menos 12 puntos para que el paciente perciba un cambio real.
La
capacidad física mostró un patrón similar, y la calidad de vida (posiblemente el resultado que más preocupa al enfermo) apenas evidenció mejoría, con independencia de la comparación utilizada.
En contexto, cabe señalar que la artrosis de cadera afecta a millones de personas a nivel mundial y constituye una de las
principales causas de dolor crónico y discapacidad. El ejercicio se prescribe de forma habitual como
tratamiento de primera línea para esta condición. Los resultados, sin embargo, deben leerse con cautela dice el Centro.
Los resultados de la revisión
En el análisis se ha detallado que participaron sobre todo mujeres (63 por ciento), con edades de 53 a 74 años, por lo que no serían extrapolables de forma directa a pacientes más jóvenes. Los programas variaron ampliamente en duración (de 2 a 52 semanas) e incluyeron
ejercicios de fuerza, aeróbicos y cuerpo-mente.
La nueva revisión actualiza la publicada en 2014 y lo hace con un enfoque metodológico distinto, pues, en lugar de agrupar todos los datos, separó los ensayos según con qué se comparó el ejercicio. Al contrastarlo
frente a placebo o tratamiento simulado, la solidez de la evidencia sobre el alivio del dolor se redujo de forma considerable, y añadir ejercicio a otro tratamiento tampoco supuso una diferencia relevante.
Michelle Hall, coautora principal de la Universidad de Sydney, ha matizado el alcance de los hallazgos y declaró que "el ejercicio se recomienda como tratamiento principal para la artrosis de cadera, y esta revisión no anula esto. Pero sí sugiere que debemos ser honestos al explicar a los pacientes que el
beneficio medio puede ser modesto, y que se necesitan ensayos mejor diseñados para comprender quién se beneficia más y de qué tipo de ejercicio".
Belinda Lawford, otra coautora de la Universidad de Melbourne ha complementado señalado que "simplemente
no hay una gran cantidad de pruebas. Para algunas personas que lidian con el dolor de cadera, el ejercicio podría realmente ser su única esperanza, pero tampoco quiero dar falsas esperanzas a los pacientes. Es importante que los futuros estudios de investigación sean ensayos más grandes y de mejor calidad, que examinen
qué tipo de ejercicios funcionan específicamente para distintas personas".
No es una recomendación contraria al ejercicio
Los autores han sido enfáticos en señalar que la revisión no afirma que el ejercicio sea ineficaz o que se debe abandonar como recomendación. Al contrario,
aporta beneficios amplios a la salud más allá de la artrosis, es económica y difícilmente produce efectos nocivos. No obstante, la mayoría de los estudios incluidos fueron pequeños y sin ocultación de la asignación al tratamiento, factor que pudo sobreestimar los resultados al basarse en el reporte de los propios participantes.
Ante estas limitaciones, el llamado de los autores ha sido a impulsar
ensayos más grandes y mejor diseñados que ofrezcan a pacientes y personal médico una imagen más realista de lo que el ejercicio puede lograr de manera concreta en la artrosis de cadera.