SALUD Y PREVENCIÓN
El médico puede impactar positivamente para prevenir comportamientos de riesgo en la adolescencia
Los profesionales de la salud tienen voz de autoridad ante consultas de sexualidad
Gissela Echeverría, terapeuta familiar sistémica.
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Cristina Coello. Quito
La terapeuta familiar sistémica
Gissela Echeverría, como parte de la campaña “Momentos Íntimos” de PH LAC, que fomenta una comunicación positiva y fluida entre madres e hijas adolescentes, sugiere a los profesionales de la salud aprovechar las
citas médicas con adolescentes
para impulsar también la salud emocional y el autocuidado para prevenir comportamientos de riesgo en esa edad.
En entrevista con REDACCIÓN MÉDICA, la especialista en adolescentes, ha resaltado que el médico por ser “una fuente de confianza” y tener “voz de autoridad”, debe aprovechar la visita, pues, para muchas madres
es difícil hablar de temas relacionados con la sexualidad e intimidad y acuden a un profesional de la salud, de quien esperan, más allá de lo biológico, su criterio humano.
“Es muy importante que los profesionales de la salud
den información clara sobre los aspectos biológicos (funcionamiento del cuerpo y los órganos reproductivos) pero también contemplen
los aspectos emocionales y afectivos en relación al manejo de la intimidad del cuerpo de las niñas y adolescentes, del auto respeto, de la confianza en sí mismas y de unos
límites naturales y necesarios cuando van a entrar en contacto y relación con otro”, ha insistido Echeverría.
La especialista ha considerado que los profesionales de la salud pueden mencionar en la consulta que el autocuidado y la autoprotección
no son solo para prevenir enfermedades de transmisión sexual y embarazos precoces, sino también para cuidar su corazón”.
Según Echeverría, es preciso difundir entre las jóvenes que “
mientras más demoren el inicio de su vida sexual es mejor, porque con mayor madurez física y psicológica tendrán también la capacidad de elegir mejor a la persona y las circunstancias en las que desean tener el inicio de su vida íntima”.
Hay que dejar claro que una relación sexual “involucra muchas áreas de la vida de la persona. Además del cuerpo y la posibilidad de reproducción están
la afectividad, su sistema de creencias, su mundo espiritual, sus sentimientos y, eso merece respeto y un contexto de dignidad” , ha insistido la terapeuta.
Finalmente, ha sugerido a los profesionales de la salud reconocer positivamente a las madres que llevan a consulta a sus hijos adolescentes y ha añadido que también es una buena ocasión
hacer recomendaciones sobre higiene íntima.
La higiene íntima de la mujer
Según Inma Ferreres, en su artículo “El pH vaginal en el embarazo”, los sustitutos del jabón garantizan la limpieza de la piel,
preservando las condiciones naturales de manto hidrolipídico que la recubre, permitiendo mantener la elasticidad, hidratación y acidez característica. Ana Emilia Carbonell, directora médica de laboratorio Interpharm manifiesta que una correcta higiene íntima puede
mantener o restablecer el pH vaginal normal y, por lo tanto, garantizar un entorno vaginal saludable libre de patógenos.
Independientemente de la edad, la anatomía de los órganos femeninos tiene la particularidad de presentar una estrecha cercanía entre la región del ano y las vías genitourinarias, lo que incrementa la posibilidad que los
microorganismos que forman parte de flora intestinal,
invadan la zona íntima comportándose como patógenos,
causando infecciones a este nivel.
En el artículo “Hábitos higiénicos vulvo-vaginales de consultantes ambulatorias en gineco-obstetricia”, publicado en la Revista chilena de obstetricia y ginecología, se señala que la piel de las niñas adquiere las características de la piel adulta aproximadamente
a los 12 años de edad donde se ven influenciadas por los cambios hormonales propios del desarrollo sexual.
Se recomienda
evitar un lavado genital muy frecuente (más de 2 a 3 veces al día) y/o el uso de detergentes agresivos o limpiadores con un pH inadecuado (neutro o alcalino) que remueven la capa de sebo que es esencial para proteger la superficie vulvo-vaginal.
La piel de esta zona que está expuesta a procesos inflamatorios causados por agresiones físicas (microtraumas), químicas (jabones, alérgenos) e infecciosas (bacterias, hongos, virus y parásitos).
Por estas razones,
una protección íntima adecuada juega un rol clave en la mantención de una buena salud, y debe ser confiado a un producto específico para esta área.
Las investigaciones coinciden en que una
correcta higiene íntima puede mantener o restablecer el pH vaginal normal y, por lo tanto, garantizar un entorno vaginal saludable libre de patógenos.
Cambios en el inicio de la adolescencia
Durante los días de la menstruación existe una
disminución temporal de la acidez y un debilitamiento de la flora vaginal que preserva la zona, por lo que a partir de la menarquia puede sugerirse incorporar un producto de higiene específico para la zona íntima, la misma consideración para mujeres adultas y de la tercera edad (en estas últimas también se deterioran las condiciones de acidez y mecanismos de defensa a nivel de la mucosa vaginal de manera marcada a partir de la menopausia).
Bibliografía:
Ferreres, I., (2008). El pH vaginal en el embarazo. Matronas Profesión, volumen (4), 18-20. Recuperado del https://www.federacion-matronas.org/wp-content/uploads/2018/01/vol9n4pag18-20.pdf
López, A et al (2015). Hábitos higiénicos vulvo-vaginales de consultantes ambulatorias en gineco-obstetricia. Chile Ginecol, 282 - 288 . doi: http://dx.doi.org/10.4067/S0717-75262015000400002