ESPECIAL-SEGUNDA ENTREGA
Ecuador requiere un equipo fuerte de profesionales que analice de forma crítica las recomendaciones de EE.UU. sobre vacunas
La decisión debilita las bases científicas de las recomendaciones provenientes de EE.UU
Betsabé Tello Ponce, docente de Medicina e investigadora de CISeAL.
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Cristina Coello. Quito
Si bien Estados Unidos ha sido un referente mundial en muchísimas recomendaciones en
Medicina, el retiro de la universalidad de varias vacunas infantiles “es una decisión política con debilidad técnica”, ha opinado
Betsabé Tello Ponce, docente de la Pontificia Universidad Católica (PUCE) e investigadora del Centro de Investigación para la Salud en América Latina (CISeAL).
En entrevista con EDICION MÉDICA, Tello ha considerado que fue evidente que las asociaciones médicas estadounidenses no participaron en las discusiones publicas antes de que dejen de ser obligatorias las
vacunas contra la hepatitis A y B, rotavirus, meningococo, gripe y Covid-19.
El anuncio “debilita las bases científicas de sus recomendaciones. Si se cambian los calendarios de vacunación; sin procesos transparentes; sin un consenso técnico, amplio y sin evidencia, se rompe la
confianza de las decisiones” ha estimado la investigadora.
A ella le preocupa que fue más fuerte el “
peso político” antes que la
“recomendación científica, técnica y eso puede derivar en que otros países dejen de tomarlo como un referente mundial.
Tello se ha preguntado ¿qué hay detrás de ese cambio en las vacunas cuyos afectados son niños? Y advierte que ellos son
población vulnerable “que merece la atención y protección” pero la decisión de reducir las vacunas en el calendario obligatorio va en contra de población como: migrantes o quienes no tienen acceso a servicios de Salud, afectando el
efecto de rebaño que logran las vacunas.
¿Qué posición deben adoptar los médicos?
“Como médicos, investigadores, profesionales de la salud
debemos ser muy críticos y cautos en relación a las recomendaciones de EE. UU sobre vacunas. Primero porque el
perfil epidemiológico es totalmente diferente y porque el país apenas se está recuperando de las coberturas perdidas años atrás y por la pandemia de COVID-19.
Cabe mencionar que, al tener coberturas altas, la enfermedad no se ve. Es decir, hay menos probabilidad de que las personas se enfermen y además se protege a quienes no se han vacunado (efecto rebaño).
La vigilancia epidemiológica en el país
Tello ha dejado claro que las principales causas de muerte en niños en Ecuador son la
enfermedad diarreica y la respiratoria. Por tanto, vacunas como la del rotavirus y neumococo son necesarias en el esquema de vacunación para reducir la enfermedad, la muerte de niños y los gastos hospitalarios.
Por ello la especialista insiste en que el país requiere un
equipo técnico fuerte que analice de forma crítica las recomendaciones de EE.UU. sobre vacunas, ya que el sistema de vigilancia en Ecuador “es muy frágil”.
“Si se debilitan las coberturas, los
brotes se van a detectar tarde” por la falta de tecnología para hacerlo a tiempo. A eso hay que sumar factores como la pobreza o la
desnutrición crónica infantil lo que hace a mucha población vulnerable. “Entonces, si no hay una
disposición técnica eso va a repercutir en mayor muerte, mayor carga sanitaria, más
discapacidad y pérdida de años de vida, ha advertido Tello.
La especialista también coincide con el presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Neonatólogos,
Fernando Aguinaga, en que las madres ecuatorianas tienen una conciencia real sobre los beneficios de las vacunas y confianza en ellas. Aun así, también cree que hay que fortalecer esa cultura y las coberturas.
Las recomendaciones
La docente e investigadora ha insistido en la necesidad de
invertir en las
campañas de comunicación y además sostener el apoyo que en el tema brindan organismos internacionales como Unicef o la Organización Panamericana de la Saldud (OPS).
Además, ha recalcado en que “los
profesionales de la salud deben tener una visión crítica” sobre los cambios y el peso político frente al técnico en decisiones de Salud. Entonces “no podemos copiar lo que Estados Unidos hace. Debemos confiar en los estudios epidemiológicos y de
costo-efectividad que se hacen en el país” y que dan sustento a la administración de vacunas.
“Necesitamos un
equipo técnico fuerte en el Ministerio de Salud Pública (MSP) que brinde las directrices de política pública a nivel nacional” sobre salud e inmunizaciones en específico, pero sobre todo “asegurar el
presupuesto estatal de vacunas”.