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Jueves, 09 de julio de 2026
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Ecuador | Colombia
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ENTORNO DE GRAN ALTITUD
Primera evidencia científica sobre trombectomía mecánica para el manejo de accidente cerebrovascular en Ecuador
Es un hito para la investigación clínica del país, según el autor principal
Miércoles, 08 de julio de 2026, a las 17:43
Diego Pez Granda, neurorradilogo intervencionista.

Diego Páez Granda, neurorradiólogo intervencionista.


Jonathan Veletanga. Quito
El accidente cerebrovascular isquémico agudo (ACV) o ictus es una carrera contra el reloj, tanto para el paciente como para el personal de la salud. Cada minuto cuenta para evitar daños irreversibles o la muerte. Tradicionalmente, la evidencia científica sobre los tratamientos más avanzados provenía de grandes centros médicos ubicados a nivel del mar, sin embargo, por primera vez, investigadores ecuatorianos han realizado un estudio que presenta la experiencia en Quito y resultados funcionales y de reperfusión de pacientes sometidos a trombectomía mecánica en un entorno de gran altitud.
 
Se trata de la primera serie que analiza esta intervención en estas condiciones geográficas, lo que aporta evidencia que demuestra que es posible alcanzar resultados comparables a los reportados por centros internacionales de alto volumen, ha indicado Diego Páez Granda, neurorradiólogo intervencionista, director del Posgrado de Imagenología de la UDLA, en entrevista con EDICIÓN MÉDICA.
 
Páez es líder del estudio titulado “Functional and reperfusion outcomes after mechanical thrombectomy at high altitude: a 32-patient series from Quito, Ecuador”, publicado recientemente en la prestigiosa revista internacional Neuroradiology.
 
A su criterio, esta publicación es “un hito para la investigación clínica realizada en el país” porque evidencia el desarrollo de terapias neurovasculares avanzadas y contribuye al conocimiento sobre el manejo del ictus en poblaciones que viven a gran altitud.
 
Según ha indicado, por primera vez en Ecuador se ha demostrado que la trombectomía mecánica es altamente eficaz y segura en ciudades de gran altitud, como lo es Quito, alcanzando tasas de éxito idénticas a las de los grandes centros del primer mundo.
 
Páez ha explicado que la trombectomía mecánica es un procedimiento que puede entenderse como un "cateterismo cerebral": cuando un paciente llega con un infarto cerebral por oclusión de una arteria cerebral, los neurorradiólogos intervencionistas ingresan un diminuto catéter a través de la arteria femoral, en la ingle.
 
“En determinados pacientes podemos, a través de la ingle (la arteria femoral) subir unos catéteres hasta alcanzar el trombo y lo extraemos del cerebro para restablecer el flujo de sangre de forma inmediata. Básicamente eso es lo que es la trombectomía mecánica”, ha mencionado.
 
Es un procedimiento que muy utilizado, sin embargo, en nuestro medio el acceso es limitado, tanto en el sistema público como privado. Afortunadamente, es el primer registro de pacientes tratados con trombectomía mecánica en el país y “lo interesante es que también es el primer reporte de resultados de este procedimiento en una ciudad en altura, 2800 metros de altitud”, ha agregado.
 
"A pesar de que en nuestro medio tenemos limitaciones organizacionales y logísticas, hemos demostrado que los beneficios de la trombectomía mecánica en la altura pueden ser similares a los de las grandes series mundiales", ha asegurado el autor principal.
 
El estudio ha analizado a 32 pacientes tratados en Quito en el sistema público y privado, características que hacen que sea el registro más grande de este tipo en el país. Los resultados clínicos han arrojado datos sumamente reveladores.
 
Por ejemplo, muestra que 1 de cada 2 pacientes tratados (el 50 por ciento) logra recuperar su independencia funcional después del procedimiento. Esta tasa de éxito es comparable con los estándares de centros de alto volumen en Estados Unidos o Europa.
 
Otra particularidad es que en pacientes de altura hay una relación muy estrecha entre la patología de origen cardíaco (arritmias o problemas cardíacos) y el infarto cerebral. Es decir, por algún factor hay una predisposición a la formación de coágulos en el corazón, los cuales luego viajan al cerebro. “Entonces, las políticas de salud deben enfocarse en estimular que la gente con enfermedades cardíacas reciba un control adecuado, para que no sufra un infarto cerebral”, ha destacado.
 
Otro hallazgo, es que la trombectomía es solo "la cereza del pastel" de un engranaje multidisciplinario que involucra a médicos de emergencias, neurólogos, intensivistas, neurocirujanos y personal de rehabilitación. “Este equipo es el que logra tomar la decisión, el diagnóstico y las decisiones de la trombectomía mecánica”, ha enfatizado.
 
Por estas razones, el especialista ha considero que se los médicos deben conocer estos datos para expandir el uso de este procedimiento y derivar a los pacientes de forma correcta a los hospitales especializados, como el Eugenio Espejo u otros del sector privado.
 
En cambio, para el ciudadano de a pie, el mensaje es vital: “aprender a identificar un infarto cerebral de inmediato. Si una persona, de un momento a otro, presenta pérdida de fuerza en la mitad del cuerpo, la boca chueca o dificultad para hablar, no hay que esperar; se debe acudir volando al hospital”, ha concluido.




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