FINALISTA PREMIOS EM
El desafío de investigar en Medicina, entre la falta de recursos y el cambio de mentalidad
En este campo es importante formar equipos y encontrar caminos incluso cuando los recursos escasean
Gabriel Molina, cirujano laparoscópico del IESS Quito Sur.
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Redacción. Quito
En un país donde la limitación de recursos en el sistema público de salud es una constante y donde, la presión política ha llegado a interrumpir
carreras profesionales, como el caso de tres estudiantes residentes que perdieron su plaza, una pregunta inevitable es ¿cómo y dónde investigar cuando todo parece estar en contra?
Gabriel Molina Proaño, médico con experiencia en investigación y vinculado al
Hospital Quito Sur del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ha apelado directamente a la determinación de los jóvenes, estudiantes de pre y posgrado en las carreras de Salud.
"Nosotros podemos investigar, seguir adelante, encontrar la forma, los recursos, justamente seguir adelante e investigar y no dejarnos caer", ha señalado en entrevista con EDICIÓN MÉDICA, tras ser finalista de los
IV Premios a la Salud ecuatoriana.
Molina ha reconocido las
dificultades estructurales del sistema, pero también identifica oportunidades en la gran cantidad de pacientes, incluso con “patologías complejas o más difíciles" que en países con mayores recursos y pese a todo, los médicos en Ecuador logran
solucionar y sacar adelante a esas personas.
La investigación como premio, no como castigo
Uno de los planteamientos del también cirujano laparoscópico es el cambio de enfoque necesario para promover la investigación entre los
estudiantes de Medicina. Su propuesta busca romper con el esquema tradicional en el que investigar se percibe como una
carga adicional dentro del currículo.
Inspirado en su paso por Estados Unidos, donde vivió una dinámica distinta, ha señalado que, en ese país, "a los mejores les daban una semana para que investiguen, investiguen, investiguen, y no lo veían como una carga, sino como mayor
formación para algo más".
En ese modelo, los estudiantes con mejor rendimiento dejaban de hacer
turnos durante una semana para dedicarse por completo a trabajar con un investigador. Así, la investigación dejaba de ser una tarea para convertirse en un
reconocimiento.
Para Molina, la transformación empieza desde la pregunta correcta: "No me toca investigar, sino ¿qué voy a hacer por mí? ¿qué voy a hacer por mi universidad? ¿qué voy a hacer por mi país, qué voy a hacer por mi institución?"
Y, frente a la interrogante de dónde pueden acudir los jóvenes interesados en investigar, el especialista identifica oportunidades concretas en el país. Menciona a la
universidad como un espacio activo.
Sobre el sector público, es cauto pero esperanzador. Reconoce que la limitación de recursos hace el camino más difícil. No obstante, para eso, hace hincapié en la importancia de ir
formando equipos de investigación. “Ese trabajo colaborativo hace que los logros se compartan”, ha declarado.
Molina ha insistido en su invitación a encontrar en la adversidad el
valor de lo conquistado, pues "estas limitaciones hacen que los logros en la investigación sean mucho más valiosos y mucho más gratificantes. Llenan mucho más".
Por ello, para las nuevas generaciones de
médicos ecuatorianos, la ruta está trazada: investigar es una decisión. Y las formas, asegura Molina, se encuentran cuando hay convicción.