APLICACIÓN DE LA CIENCIA
Cochrane: abundante investigación sobre el dengue que no llega a ser útil para los responsables políticos
Cochrane advierte que falta evidencia sintetizada para la prevención del dengue
El dengue es una de las enfermedades infecciosas de propagación más rápida.
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Redacción. Quito
Un nuevo
mapa de falta de evidencia (EGM) de Cochrane ha constatado que, pese a la abundante investigación existente sobre la
prevención del dengue, apenas una pequeña fracción se ha resumido en revisiones sistemáticas fiables que puedan servir de base para la toma de decisiones de los
responsables de políticas sanitarias.
El dengue, transmitido a través de las picaduras de
mosquitos Aedes aegypti infectados, se ha consolidado como una de las enfermedades infecciosas de propagación más rápida del mundo, impulsada por el
cambio climático, la urbanización y los viajes internacionales.
La red de investigadores ha señalado, por ejemplo, que las cifras de casos en Brasil se cuentan entre las más altas del planeta y la enfermedad afecta de forma desproporcionada a las
comunidades con condiciones sociales, económicas y ambientales adversas.
Publicado en la Cochrane Database of Systematic Reviews, este es el
primer mapa integral de falta de evidencia que reúne
estudios primarios y revisiones sistemáticas sobre las estrategias de prevención del dengue. El mapeo constató que existe abundante material de investigación, pero no se ha sintetizado el suficiente de manera que resulte útil para los responsables políticos.
“Hay mucha evidencia, que abarca desde la educación comunitaria y el control de vectores hasta las vacunas y las intervenciones ambientales”, afirmó
Bruno Guedes, coautor principal de la Universidad Federal de Piauí, Brasil. “Sin embargo, nuestro mapa reveló una falta de evidencia importante en lo que respecta a las revisiones sistemáticas, especialmente en el caso de las
intervenciones dirigidas a los vectores adultos y en fase acuática, así como para desenlaces conductuales y de implementación”.
La
educación comunitaria figura como una de las áreas mejor documentadas, con 47 ensayos aleatorizados y 140 estudios no aleatorizados. Aun así, faltó datos para determinar si este tipo de intervenciones tiene un
impacto real en la propagación de la propia enfermedad, un déficit recurrente en las intervenciones dirigidas a los mosquitos.
En cuanto al
control de los mosquitos adultos, las revisiones existentes se hallan, por lo general, desactualizadas, a excepción de una revisión reciente centrada en las estrategias con Wolbachia. Las intervenciones dirigidas a la fase acuática (larvaria) del mosquito mostraron una falta de síntesis de la evidencia en todas las áreas de desenlaces. La evidencia sobre la
implementación de las vacunas resultó limitada, y la relativa a los desenlaces conductuales es básicamente inexistente.
“Lo que más nos sorprendió fue la falta de evidencia sintetizada sobre las vacunas contra el dengue en la población adulta”, ha explicado
Leslie Choi, otra coautora y editora de desarrollo de síntesis de evidencia en Cochrane. “Muchos ensayos clínicos han estudiado las vacunas para el dengue, especialmente con respecto a su seguridad y a la prevención de la enfermedad. No obstante, seguimos necesitando más evidencia sobre cómo funcionan los programas de vacunación en contextos de salud pública reales”.
Los
responsables de políticas sanitarias y los
representantes de la sociedad civil participaron directamente en el proceso para priorizar las lagunas de información. Sin un orden concreto, las prioridades señalaron las intervenciones ambientales y sus efectos adversos, la educación comunitaria y sus efectos adversos, y las intervenciones dirigidas a las fases acuáticas y adultas del vector con sus respectivos efectos adversos.
Frente a este panorama, el equipo de autores ha hecho un llamado a elaborar revisiones sistemáticas actualizadas y exhaustivas sobre las intervenciones de control de vectores, a
fortalecer la síntesis de la evidencia sobre la implementación y los aspectos conductuales de las estrategias no relacionadas con la vacunación, y a evaluar de forma más sistemática los efectos adversos más allá de las vacunas.
“El principal problema no es que falten estudios de investigación sobre la prevención del dengue; sino que esta investigación no se ha sintetizado de manera que resulte
útil para la toma de decisiones” ha sido enfático en señalar Guedes.
Y añadió que “los responsables de políticas sanitarias y los
funcionarios de salud pública necesitan respuestas claras a preguntas básicas sobre el dengue. En estos momentos, esas preguntas siguen sin respuesta”.
Los autores han advertido, además, de que una dependencia excesiva de los desenlaces entomológicos, como el recuento de mosquitos, es insuficiente por sí sola, y defendieron prestar mayor atención a los
desenlaces epidemiológicos y de implementación en condiciones reales para diseñar estrategias de control eficaces, escalables y adecuadas a los contextos locales.