PERMANECE SIN VIRUS
¿Curación del VIH por trasplante de células madre? El caso del paciente de Oslo
Un hombre de 63 años se mantiene sin rastro detectable del VIH
Maria Salgado y Javier Martinez Picado, investigadores del IrsiCaixa.
|
Redacción. Quito
Un hombre de 63 años, conocido mediáticamente como “
paciente de Oslo”, se mantiene sin rastro detectable del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) tras haber suspendido el
tratamiento antirretroviral, ha informado la prensa internacional.
El caso, resultado de un trasplante de células madre con donante portador de la mutación CCR5 delta 32, ha elevado a diez el número de personas en el mundo en
remisión prolongada del VIH, según el estudio publicado en
Nature Microbiology.
El trabajo, liderado por el
Hospital Universitario de Oslo e integrado por investigadores del
Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa de Barcelona, ha descrito la evolución de este paciente diagnosticado con VIH a los 44 años. El hombre recibió en 2020 un trasplante de células madre como parte del manejo de un
síndrome mielodiplásico, una neoplasia hematológica.
De acuerdo con la información divulgada, el equipo buscó un donante con una
característica genética natural asociada a resistencia funcional frente a la infección por VIH: la mutación CCR5-delta 32. Esta selección se considera un componente crítico del éxito del procedimiento en el subgrupo de pacientes en los que puede lograrse la llamada “curación” en sentido operativo (ausencia sostenida de virus tras suspender tratamiento).
El seguimiento reporta que, dos años después del trasplante, el paciente dejó el tratamiento antirretroviral del VIH por indicación y con
supervisión médica. Al cumplirse cuatro años desde la retirada, el informe sostiene que continúa
sin rastro detectable del virus.
La investigadora
María Salgado (IrsiCaixa) ha señalado que “el paso del caso del paciente de Berlín a una decena de personas en remisión del VIH permite disponer de datos más amplios sobre el proceso de curación e impulsar nuevas estrategias de erradicación”.
Salgado también subraya que el trasplante es un
procedimiento no extrapolable a la población general con VIH. La investigación ha recalcado que el procedimiento es “muy agresivo” y que está indicado en cánceres de sangre, por lo que no se ajusta a la indicación estándar en personas que viven con VIH sin enfermedad hematológica de base. Aun así, enfatiza que, con los tratamientos actuales, la evolución general ha mejorado de forma sustantiva, con una esperanza de vida cercana a la población no infectada y una calidad de vida “bastante buena”.
En esa línea, Javier Martínez-Picado, también el IrsiCaixa, ha añadido un matiz de traslación a investigación: “Estos hitos nos permiten entender mejor cómo se produce la curación y avanzar hacia
estrategias más aplicables a todas las personas con VIH”.
Además, el científico ha remarcado que el incremento de pacientes en remisión no sería un hecho aislado, sino el resultado de un
programa sostenido de investigación internacional durante años. “Que hoy haya diez pacientes en remisión no es casualidad, es el resultado de más de una década de investigación internacional”, dijo.
Desde la óptica clínica y de salud pública, el caso confirma que la “curación” obtenida mediante trasplante depende de una
confluencia de factores: condición médica de base que justifica el trasplante, selección del donante con la mutación adecuada, y seguimiento virológico prolongado con criterios de detección que permitan afirmar ausencia de virus.
En definitiva, el estudio robustece el conocimiento sobre
mecanismos de control del reservorio viral y ofrece pistas para el diseño de estrategias futuras potencialmente más seguras y escalables.