Edición Médica

Miércoles, 29 de abril de 2026
20:34
Ecuador | Colombia
Desde OPS
El sarampión amenaza con su regreso... ¿Cómo podemos evitarlo?


Miércoles, 29 de abril de 2026, a las 16:27
La reaparición del sarampión en la Región de las Américas es hoy una de las amenazas más importantes para la salud pública, y un llamado urgente a reforzar la vigilancia, la vacunación y la cooperación entre países.

Luego de más de dos décadas sin transmisión en Ecuador y más de cinco años desde que la Región fue declarada libre de la enfermedad, los nuevos brotes y su reintroducción sostenida han modificado de forma significativa el escenario epidemiológico. Esta nueva realidad exige respuestas rápidas, basadas en evidencia, y un renovado compromiso de toda la sociedad para recuperar el estatus alcanzado.

En noviembre de 2025, la Comisión Regional de Monitoreo y Reverificación confirmó que las Américas habían perdido el estatus de eliminación del sarampión, luego de documentarse la circulación endémica de una misma cepa por más de 12 meses en Canadá. Este actual desafío para toda la Región -que durante décadas fue ejemplo mundial en el control del sarampión gracias a la vacunación masiva y a los altos niveles de inmunidad poblacional – incluye al menos a otros trece países que han notificado brotes o casos importados. Canadá, Estados Unidos y México concentran una parte sustancial de la transmisión reciente.

Este contexto adquiere especial relevancia para el país por la proximidad de la Copa Mundial de Fútbol, evento de gran escala y movilidad internacional a la que asistirán cientos de ecuatorianos. Esta dinámica aumenta el riesgo de importación del virus, especialmente si existen brechas de vacunación en la población.

El sarampión no solo es prevenible: es también una de las enfermedades más contagiosas que se conocen. Su capacidad de transmisión se explica en parte por su mecanismo de diseminación —gotas respiratorias y aerosoles que pueden permanecer en el aire hasta dos horas— y por su periodo infeccioso, que inicia días antes de la aparición del exantema (erupción cutánea).

La forma más reconocida de medir la capacidad de contagio de un virus es el número reproductivo básico o índice Ro, que indica cuántas personas puede contagiar, en promedio, un caso primario. Mientras que el SARS-CoV-2, responsable de la pandemia de COVID-19, presentó un Ro estimado entre 2 y 4, el sarampión exhibe un Ro de contagio de entre 16 y 18 personas. Esto significa que un caso importado que no sea detectado ni aislado oportunamente puede generar rápidamente un brote, especialmente si encuentra población susceptible.

La enfermedad puede ser grave. Aunque la mayoría de los casos presenta un curso clínico leve, alrededor del 30 por ciento desarrolla complicaciones como otitis media, neumonía, diarrea o laringotraqueobronquitis. En niños pequeños, gestantes y personas inmunocomprometidas, el riesgo aumenta considerablemente. Además, la infección por sarampión genera un fenómeno conocido como “amnesia inmunológica”, que reduce temporalmente la capacidad del sistema inmunitario para recordar y responder a otros patógenos, aumentando la vulnerabilidad a diversas enfermedades por meses e incluso años.

Frente a esta amenaza regional, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) ha emitido múltiples recomendaciones destinadas a mitigar los riesgos en países con y sin brotes activos.

Para Ecuador, la prioridad es fortalecer las coberturas de vacunación, intensificar la vigilancia epidemiológica y asegurar una capacidad de respuesta rápida ante cualquier caso sospechoso o importado.

La OPS recomienda también que toda persona que viaje a zonas con transmisión confirmada revise su estado de vacunación. Los adultos deben contar con al menos una dosis de vacuna, mientras que niñas y niños deben haber recibido dos dosis de según el esquema nacional. Los niños entre 6 y 11 meses que viajen a países con casos deben recibir una dosis “cero”, que no reemplaza las del esquema regular.

Asimismo, cualquier viajero que presente fiebre y erupción cutánea debe usar mascarilla, evitar el contacto con otras personas y buscar atención médica inmediata, informando sobre su historial de viaje.

La herramienta más efectiva para prevenir brotes sigue siendo la  vacunación. Ecuador cuenta con vacunas seguras, eficaces y de alta calidad gracias al Fondo Rotatorio de la OPS, que garantiza el acceso equitativo a biológicos precalificados por la OMS y adquiridos a precios competitivos. Este mecanismo regional, con más de cuatro décadas de funcionamiento, ha sido fundamental para sostener los logros en inmunización y continúa siendo una pieza clave para proteger a la población.

Mantener a Ecuador libre de sarampión es una responsabilidad compartida. Los esfuerzos del Ministerio de Salud Pública (MSP), sumados a las acciones de cada persona y al acompañamiento técnico de la OPS, permitirán reducir el riesgo de reintroducción y asegurar que la salud de la población siga siendo una prioridad. Para ello, se dispone de una de las intervenciones más altamente efectivas: la vacunación, que tiene el mayor impacto en la interrupción de la transmisión de la enfermedad.