Juan Pablo Núñez, CEO de Uniteco.
Si eres médico, no puedes elegir tu póliza solo por el dinero.
Puedes intentarlo, claro. Puedes comparar precios, ajustar coberturas, buscar la prima más baja y convencerte de que todas son iguales. Pero eso solo funciona mientras no pasa nada. Y en medicina, antes o después, algo pasa.
Porque
una póliza no se elige para cuando todo va bien. Se elige para el día en que una decisión clínica se cuestiona, una complicación aparece o una reclamación llega a tu mesa sin avisar. Ese día ya no importa cuánto ahorraste. Importa quién está contigo, quién sabe lo que hace y quién entiende de verdad el riesgo que asumes cada vez que te pones la bata.
La medicina no es una actividad estándar. No es previsible, no es lineal y no es perfecta. Trabaja con personas, con cuerpos reales, con decisiones bajo presión y con consecuencias que no siempre dependen solo de ti. Pretender cubrir eso con una póliza genérica, pensada para cualquiera, es una forma elegante de autoengañarse.
Elegir solo por precio es confundir coste con valor. El coste es lo que pagas hoy. El valor es lo que recibes cuando más lo necesitas. Y en el ámbito sanitario, ese valor no está en un papel ni en una cláusula. Está en el conocimiento, en la anticipación, en la prevención, en la defensa y en la protección real de tu ejercicio profesional.
UNITECO no es una póliza.
UNITECO es entender el riesgo sanitario desde dentro.
Es asesorar antes de que exista el problema.
Es prevenir y mitigar cuando todavía hay margen.
Es proteger con soluciones hechas a medida, no con productos en serie.
Y es defender cuando ya no hay marcha atrás.
Aquí no se improvisa. Hay especialistas en derecho sanitario, peritos que saben valorar el daño, sistemas que aprenden de los siniestros, formación continua y gestión integral cuando la presión es máxima. No porque suene bien en una presentación, sino porque es lo único que funciona cuando la reputación, la carrera y la tranquilidad de un médico están en juego.
Un médico no debería jugar a minimizar su riesgo. Ya asume suficiente cada día.
Tampoco debería delegar su protección en quien no entiende su realidad clínica, legal y humana.
Elegir UNITECO es asumir una verdad incómoda: que ejercer la medicina tiene un precio, pero no protegerla bien tiene un coste mucho mayor. Y ese coste no siempre se mide en dinero. A veces se mide en noches sin dormir, en decisiones defensivas, en miedo, en desgaste profesional o en una carrera marcada por un episodio mal gestionado.
Esto no va de seguros.
Va de responsabilidad.
Va de respeto a tu profesión.
Va de saber que, cuando todo se complica, no estás solo ni mal acompañado.
Si eres médico, puedes elegir por precio.
Puedes mirar la prima, comparar cifras y pensar que todos prometen lo mismo.
O puedes elegir por experiencia.
Por quien lleva décadas viendo lo que ocurre cuando todo se complica.
Por excelencia, no en el discurso, sino en la respuesta cuando hay presión real.
Por lealtad, la que no desaparece cuando el caso es difícil, mediático o incómodo.
Por conocimiento profundo del riesgo sanitario, de los tribunales, de los peritos, de los tiempos y de las consecuencias.
Por alguien que no aprende contigo, porque ya ha estado ahí muchas veces antes.
UNITECO es eso.
No es el precio más bajo.
Es el respaldo más sólido cuando tu nombre, tu carrera y tu tranquilidad están en juego.
Eso es lo que eliges cuando dejas de comparar números
y empiezas a proteger tu profesión.